miércoles, 27 de diciembre de 2006

BENDER CUMPLE, TERMINATOR DIGNIFICA

Cosas vederes que non crederes. Un informe elaborado por la consultora Outsights con la aprobación de Sir David King, asesor científico del gobierno británico, ha vuelto a recordarnos que tal vez, un día los robots tendrán consciencia y entonces habrá que plantearse la posibilidad de que sean algo más que máquinas.

Esta noticia me llega al mismo tiempo en que me entero de que en una exposicón en Nueva Tork se presentó un robot humanoide, con el inconfundible rostro de Albert Einstein, que camina y es capaz de expresar sorpresa, alegría, tristeza e ira. Como buen curioso que soy, busqué más información en la web y encontré un video que me dejó perplejo:

La empresa Hanson Robotics (creadora del robot) ha anunciado su intención de comenzar a vender en 2007 robots con apariencia humana, cuyo único fin sea el entretenimiento. Espera producir robots de 60 centímetros, con cabezas de apariencia humana, que puedan bailar y hablar, con un precio de venta que rondará los 3.000 dólares. Estos robots tendrán además cámaras en los ojos que les permitirán reconocer rostros y 60 sensores colocados detrás de sus caras los harán capaces de reproducir las expresiones faciales. Incluso podrán reconocer personas en una multitud, aseguran. Asimismo, uno de los mejores software de reconocimiento del habla permite que estos robots realicen un procesamiento avanzado del lenguaje natural y puedan sintetizar el lenguaje. La mayor dificultad que encuentra Hanson en este negocio es que la gente responde mejor a los robots cuanto más se asemejan éstos a los seres humanos, pero pueden sentirse inquietos si la semejanza es demasiado precisa.

Y es comprensible. Imagínense (solo como uno de los tantos "contra" que se nos pueden ocurrir) lo difícil que será conseguir empleo cuando haya que competir con máquinas que ya no solo lo hacen todo perfecto, sino que además son bonitas (porque me imagino que si les van a poner caras, no van a tomar como modelo a Jason, el de "Martes 13").

El asunto es que los asesores del gobierno británico van más allá de cualquier humano resquemor. En un informe de 246 páginas (¡¡¡¡246!!!!) y dando muestras de que tienen muy poco que hacer, los científicos plantean que, si estos robots han de interactuar con los humanos, también deberían tener unos ciertos derechos.

Como loca resentida puedo decir que los noto más preocupados por máquinas (que todavía no se sabe si existirán a corto plazo) que por seres humanos, cuyos derechos no admiten ningún cuestionamiento y que, sin embargo, los ven postergados en nombre de los más variados prejuicios. Gays, lesbianas y trans, por dar solo un ejemplo.

¿Acaso en el futuro los robots exigirán acceso a un sistema de salud prepago a cargo de técnicos e ingenieros informáticos? ¿Acaso necesiten planes de vivienda que construyan almacenes en torre en los barrios más chic de la ciudad? ¿Pondrían en peligro al infraestructura energética cuando todos los robots de la ciudad regresen a sus hogares y, en familia, pongan a cargar sus baterías, todos al mismo tiempo? ¿Veremos alguna vez restaurantes donde el plato del día esté preparado a base de silicio con guarnición de hidrocarburos ricos en octanos?

Afortunadamente, parece ser que el día en que las máquinas inteligentes lleguen a competir en sus reclamos con el ser humano todavía está lejano. Los especialistas en el tema consideran que, en este medio siglo de inteligencia artificial, los objetivos "más sencillos", como hacer que un ordenador entienda que si se suelta un objeto éste caerá al suelo, han resultado ser "lo más complicados" de lograr. La robótica ha creado ordenadores capaces de superar a la mente humana "en campos muy concretos", que han resuelto problemas matemáticos que nadie había sido capaz de despejar en siglos y otros capaces de "batir" al campeón mundial de ajedrez. Pero a pesar de ello, los "cerebros" informáticos no pueden "aprender" hechos simples que conforman el sentido común de los humanos, como que no se puede estar en dos lugares a la vez. Crear una inteligencia artificial dotada de "sentido común" y que sea capaz de pensar como las personas es "tan difícil" como explicar el origen del Universo y es lamentable que algunos científicos de otras disciplinas exijan que la inteligencia artificial consiga en 50 años lo que no han conseguido ellos en siglos.

Por el momento, los roobots permanecen más cerca de Karina Jelinek que de Stephen Hopkins. LO DEJO A TU CRITERIO.


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Eso ha sdo todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre mágica y misteriosa Buenos Aires, se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que no le teme a los autómatas.

2 comentarios:

Gustavo dijo...

Viktor, no tengo tiempo de leerte, solo de dejarte un saludo:
Un abrazo hasta el año que viene.
¡Felicidades!

Señorita Cosmo dijo...

Por Dios! Yo no me acercaría a un robot como ese ni que se pareciese a la Madre Teresa, aunque particularmente la Madre Teresa resultaría tétrica siendo robot.
En el futuro los multimillonarios asesinos o ladrones podrían mandar a construirse robots a su imágen y semejanza que los reemplacen en su condena carcelaria mientras ellos se cambian la cara y se quedan viviendo para siempre en alguna isla paradisíaca.


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