lunes, 11 de diciembre de 2006

10 DE DICIEMBRE


El 10 de Diciembre parece un día marcado a fuego en mi historia.

El primero que recuerdo con claridad fue el 10 de Diciembre de 1970, cuando yo tenía apenas 8 añitos. Aparecía en la tele un señor llamado Luis Federico Leloir, argentino, que recibía el Premio Nobel de Química. El hecho fue intrascendente para casi todos, pero a mí me dio curiosidad. ¿Qué sería eso de la química, que le permitía a ese tipo ganarse un premio tan importante? Y así fue como lo poco que sé de esa ciencia fue por inspiración de uno de los argentinos más nobles y altruistas que hayan existido. Tristemente olvidado por la mayoría de sus compatriotas.

En 1983, el 10 de diciembre asumía la Presidencia de la Argentina Don Raúl Alfonsín. Una verdadera fiesta. Mi país dejaba atrás las sombras de la dictadura, después de muchos años de violencia y muerte, coronados por una guerra perdida, en parte por la ayuda de otro que también pasó a la inmortalidad recientemente. Aquel 10 de diciembre, yo también (como casi todo el pueblo argentino) salí a las calles a festejar el inicio de un nuevo período de nuestra historia. Nuevo, sí. Pero lo que no sabíamos entonces era que sería más de lo mismo, aunque sin botas en la Rosada.

Apenas dos años después, en 1985, los recuerdos comienzan a restringirse a lo estrictamente personal. A pocas cuadras de mi casa, justo enfrente del lugar donde yo tomaba el colectivo para ir a la facultad todas las mañanas, apareció el graffitti que se ve en la foto que hoy publico. Jor y yo "ya no estábamos juntos", pero sí lo estábamos. Sin demasiado entusiasmo y con mucho miedo, él empezaba una corta batalla contra la enfermedad que (exactamente un año después de que hiciera pintar el graffitti) se lo llevó para siempre. O lo dejó para siempre en mi corazón.

En el día de ayer, el graffitti cumplió 21 años y sigue allí, recordándome día a día lo que nunca quise olvidar.

Tuvimos que llegar a 1999 para que el 10 de diciembre volviera a ser memorable. Ese día asumió la presidencia argentina el tristemente célebre Fernando De la Rúa. Huelgan los comentarios. Aunque no debo ser desagradecido: gracias al desastre que fue su gobierno me vi forzado a tentar otros horizontes, que me llevaron a desembarcar en Viña del Mar e iniciar una de las etapas más felices de mi vida (algunas de cuyas secuelas perduran hasta el presente).

Y así llegamos al 2006.

Por una parte, en el día de ayer (10 de Diciembre de 2006), GLOBA Diversidad organizó una mavillosa Fiesta de Fin de Año en MUSAS, que fue un verdadero éxito. Estuvieron presentes representantes de todas las organizaciones GLTTTBI de Buenos Aires (SIGLA, la CHA, Federación LGBT, Fundación Buenos Aires Sida, NEXO AC, etc.) , organismos oficiales y personalidades de la cultura. MUSAS colmó sus instalaciones y entre todos hicimos una fiesta que será recordada por mucho tiempo en el Oeste del GBA. Como dijo Rafael Freda, presidente de SIGLA: "El Gran Buenos Aires era un gran vacío en la lucha por los derechos de las minorías sexuales y ahora ya tiene un futuro promisorio". Hubo discursos, entrega de diplomas a todos los que colaboraron con GLOBA Diversidad durante estos pocos meses de existencia y de trabajo arduo, hubo baile y HUBO SHOW!!!!! Obvio que participé del mismo!!!! A continuación, podrán ver los videos correspondientes, junto a la actuación magistral de Claudio Fe, interpretando a Liza Minelli como sólo él puede hacerlo. Un lujo.



Bueno, y no puedo eludir la gran noticia del día de ayer: HA MUERTO EL CHACAL TRASANDINO. Finalmente se murió sin que la justicia humana le reclamara sus crímenes. Crepó plácidamente en una confortable cama del Hospital Militar de Santiago como regalo de cumpleaños para su señora esposa arpía. Obvio que el pueblo chileno salió a las calles a festejar, a destapar esas botellas de champaña que guardaba desde hace tiempo para celebrar la noticia. Pero lo cierto es que el "viejo culiao" se murió sin rendir cuentas y no faltan quienes lo consideran un héroe. Eso sí: casi como un símbolo (que no deja de inspirarme cierta mística esperanza), la parca se lo llevó en el Día Internacional de los Derechos humanos.

Pero como leí hoy en el flog de un conocido: "Pinocho no muere hasta que muera el sistema impuesto a sangre, torturas y represión que propició. La lucha no se acaba, se reinventa" (http://www.fotolog.com/javier_gonzalez ).

10 de diciembre, un día plagado de efemérides y de recuerdos.

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Eso es todo por hoy, desde las callecitas de la siempre misteriosa y mágica Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires, se despide Víktor Huije, un reportero de su realidad que canta y no olvida lo que no hay que olvidar.

2 comentarios:

Gustavo dijo...

Quédese tranquilo Víktor que al Pinocho culiao ya le empezaron a cobrar.

Le dejo un abrazo y un chin-chin.

bullet with butterfly wings dijo...

que lindo que cantas Viktor!

yo ayer me la canté toda "es un carnaval, es un carnaval , se murío el general"
Claro que queda
sed de justicia..


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