sábado, 8 de marzo de 2008

Marguerite Yourcenar


En el día de hoy se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer y yo no quise estar ausente de la celebración. Pero no quise caer en lugares comunes como el de recordar a las heroínas de Chicago, si bien merecen el homenaje de todo ser sensible a la lucha y al valor de la libertad y la dignidad.

Elegí en este día recordar a una de las mujeres que, sin siquiera sospechar mi existencia, dejó su marca indeleble en mi historia personal. Estoy hablando de Marguerite Antoinette Jeanne Marie Ghislaine Cleenewerck de Crayencour y Cartier de Marchienne, más conocida como Marguerite Yourcenar.

Nació en Bruselas, Bélgica, el 8 de junio de 1903. Su madre murió a los 10 días de su nacimiento por complicaciones en el parto y fue educada por su padre en una finca en el norte de Francia. Leía a Racine y a Aristófanes a los ocho años, su padre le enseñó latín a los 10 y griego clásico a los 12. A partir de 1919, empieza a firmar como Marguerite Yourcenar, que más adelante sería registrado legalmente como su nombre. Su primera novela, "Alexis o el tratado del combate estéril" fue publicada en 1929. Su mejor amiga en ese momento, la traductora Grace Frick, la invita a Estados Unidos, donde dará clases de Literatura comparada en el Sarah Lawrence College de la ciudad de Nueva York. Yourcenar y Frick se hacen pareja en 1937 y permanecen juntas hasta la muerte de Frick en 1979 a consecuencia de un cáncer de mama.

Hasta aquí un poco de su biografía. Pero siempre pensé que las biografías no suelen decir mucho de las personas. El hecho de que ella haya sido la primera mujer que fuera aceptada como miembro en la misógina Academie Française no es nada más que una anécdota, comparada con la profunda sensibilidad y la filosofía de sus escritos. Las biografías son apenas un listado de hechos históricos que, en general, no se sumergen en la verdadera esencia de la persona que buscan retratar. Tampoco pretendo eso con estas líneas.


Una de sus más grandes obras, "El Laberinto del Mundo", su autobiografía, comienza diciendo "El ser que llamo yo vino al mundo..." y yo, que venía de leer "Memorias de Adriano" (una novela que marcó un antes y un después en mi visón de la realidad) constaté que la Yourcenar sería para siempre un faro, esa luz que en medio de la tormenta me indica que la tierra firme nunca está tan lejos. Rescato algunas frases de "Memorias...":

No soy de los que afirman que sus acciones no se le parecen. Muy al contrario, pues ellas son mi única medida, el único medio de grabarme en la memoria de los hombres, y aún en la propia mía”.
No desprecio a los hombres. Los sé vanos, ignorantes, ávidos, inquietos, capaces de cualquier cosa para triunfar, para hacerse valer, incluso ante sus propios ojos, o, simplemente, para evitar sufrir. Lo sé: soy como ellos, al menos por momentos, o hubiera podido serlo. Sólo en un punto me siento superior a la mayoría de los hombres: soy a la vez más libre y más sumiso de lo que ellos se atreven a ser. Casi todos desconocen por igual su justa libertad y su verdadera servidumbre”.
La inmortalidad de la raza se consideraba como un paliativo de la muerte. Se hablaba de Gloria, bella palabra que dilata el corazón, pero con miras a establecer entre ella y la inmortalidad una confusión falaz, como si la huella de un ser fuese lo mismo que su presencia”.
Una parte de cada vida, y aún de cada vida insignificante, transcurre en buscar las razones de ser, los puntos de partida, las fuentes… Cuando los cálculos complicados resultan falsos, cuando los mismos filósofos no tienen ya nada que decirnos, es excusable volverse hacia el lejano contrapeso de los astros”.
Y la que más me gusta, tal vez por su cauto optimismo:

El desorden triunfará, pero de tiempo en tiempo también el orden. No todos nuestros libros perecerán; se repararán nuestras estatuas rotas...”

¿Entienden el por qué de la idea del faro?


Vaya pues, desde este humilde sitio, desde el húmedo rincón donde moran mis sentires, mi reconocimiento y mi agradecimiento a una grande entre las grandes. Y, a través de ella, a todas las mujeres (tengan o no vagina) que luchan, día a día, por defender su dignidad humana y su derecho a pensar y a amar, sin aceptar el yugo de los que intentan reprimir a la que llevan dentro.


Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que jamás habrá de desdeñar su faceta femenina.

2 comentarios:

AMADEO IRACUNDO dijo...

Una gran escritora! Me la recomendó un gran amigo de Perú. Tambien he de decir que el tema que trata me encanta, mi queridisimo Antinoo!!
Muchisimas mujeres con talento en miles de cosas cotidianas nos dan la vida, nos crian, nos educan, nos curan. Las madres son los sagrados pilares de toda sociedad. Vivan lan mujeres!!

AMADEO IRACUNDO dijo...

Una gran escritora! Me la recomendó un gran amigo de Perú. Tambien he de decir que el tema que trata me encanta, mi queridisimo Antinoo!!
Muchisimas mujeres con talento en miles de cosas cotidianas nos dan la vida, nos crian, nos educan, nos curan. Las madres son los sagrados pilares de toda sociedad. Vivan lan mujeres!!


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