jueves, 2 de abril de 2015

Hoy por tí...


Quienes me conocen saben bien que no me gusta madrugar. Sin embargo, no deja de ser una más de mis profundas contradicciones ya que, al mismo tiempo, me fascina Buenos Aires a primeras horas de la mañana cuando el tránsito aun no se enloquece y la gente deja ver en sus rostros la modorra y el desgano matinales. Es una hora ideal para que aquellos que saben mirar puedan ver lo que habitualmente no se ve.

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