domingo, 16 de julio de 2006

ME VA LA VIDA EN ELLO



Yo sé que Silvio me ha acompañado a lo largo de largos y largos años de lucha contra el mundo y contra mí mismo. Yo sé que sus canciones han sido bíblicas para mi mente siempre en plan de búsqueda.
Sin embargo, hace unos meses pude comprobar (muy a mi pesar) algo que ya venía sospechando desde la más tierna juventud: que en algún aspecto Silvio Rodríguez era también un ser humano, pasible de defectos, fobias y también prejuicios.
Si tienen algo de tiempo, los invito a visitar una página dedicada al escritor chileno Pedro Lemebel, quien (como los seguidores de estas páginas sabrán) se ha convertido en uno de mis favoritos. La página en cuestión es:

http://elortiba.galeon.com/lemebel.html#EL_MALENTENDIDO_DEL_UNICORNIO_

En ella, Don Pedro relata un frustrante encuentro entre un par de locas chilenas con el cantautor de sus ensueños. Encuentro durante el cual afloró la proverbial homofobia izquierdista.
O sea: Silvio Rodríguez nos desprecia como el común de los mortales.

Pero nadie crea que estas líneas buscan denigrar al artista ni mucho menos. Sigo disfrutando de su música y su poesía del mismo modo en que disfruto de Borges o de Piazzola, salvando las distancias entre todos ellos. Sé diferenciar al hombre del artista y mi opinión acerca del arte de Silvio no cambia por una triste anécdota, por representativa que resulte.
Ni siquiera empecé a escribir con la idea de hablar sobre el cantautor cubano. Simplemente me senté ante el teclado con la melodía de un tema de Luis Eduardo Aute, cuya versión con Silvio Rodríguez viene sonando desde hace unos días en mi cabeza: "Me va la vida en ello". Una canción que curiosamente tiene mucho que ver conmigo, con mi yo más íntimo y mi yo más visible a la vez.

ME VA LA VIDA EN ELLO
(Luis Eduardo Aute)

Cierto que huí de los fastos y los oropeles,
y que jamás puse en venta ninguna quimera.
Siempre evité ser un súbdito de los laureles
porque vivir era un vértigo y no una carrera...

Pero, quiero que me digas, amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar
era el verbo más bello ...
dímelo ... me va la vida en ello.

Cierto que no prescindí de ningún laberinto
que amenazara con un callejón sin salida.
Ante otro "más de lo mismo" creí en lo distinto
porque vivir era búsqueda y no una guarida...

Pero, quiero que me digas, amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar
era el verbo más bello ...
dímelo ... me va la vida en ello.

Cierto que cuando aprendí que la vida iba en serio,
quise quemarla de prisa jugando con fuego.
Y me abrasé defendiendo mi propio criterio
porque vivir era más que unas reglas en juego...

Pero, quiero que me digas, amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar
era el verbo más bello ...
dímelo ... me va la vida en ello.

Siempre habrá algún tema de Silvio Rodríguez que me lleve a la reflexión. Siempre habrá alguno que me haga sonreir o que me haga emocionar. Siempre habrá uno en especial que no podré escuchar sin que se me haga un nudo en la garganta, ése que ya no puedo cantar, ése que me transportará siempre a otras épocas más tristes pero también más felices... Épocas que a veces se parecen mucho a un naufragio "por haber creído que amar era el verbo más bello".

A pesar de que Silvio Rodríguez muestre su lado flaco, mostrándose ante el mundo como de izquierdas, al tiempo que no puede ocultar su homofobia. "Eso sí es contra natura" dice Zerolo.

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