miércoles, 14 de noviembre de 2007

SÁBADO 17 - MARCHA DEL ORGULLO EN BUENOS AIRES.


Desde que existe la Marcha del Orgullo vengo escuchando opiniones en contra. Y no son pocas. De hecho, nunca hemos logrado que la gran masa de gays, lesbianas y trans, así como tampoco de los pakis de mente abierta, participen. El gran argumento esgrimido es el de que "las organizaciones no me representan", a lo cual suelo replicar que "nadie te puede representar, si querés estar representad@, representate a vos mism@". Tan simple como eso. A mi criterio, es mucho más sincero y valedero reconocer que muchos de los que no participan de la marcha no lo hacen por miedo a ser "descubiertos". Nadie debe ser apuntado con el dedo por tener miedo de perder los afectos o perder el trabajo. Cada cual sabe (o debería saber) cómo manejar su propia vida. Pero creo que va siendo hora de que dejemos las hipocresías de lado y asumamos el papel que nos toca a cada uno a la hora de alzar la voz para que se acaben los atropellos y las iniquidades.

¡Qué me vienen con ese rollo de que no saben de qué debemos estar orgullosos! Esa es una pavada que alguno dijo alguna vez y los demás lo han ido repitiendo como loritos, sin saber bien cuál es el transfondo del asunto. Mi admirado Pedro Zerolo da una respuesta en el video de más abajo que redondea la idea magistralmente: "El orgullo no es, ni más ni menos, que el exceso de autoestima que debes tener para aguantar la cantidad de memeces, de estupideces, de gilipolleces que se dicen sobre tí y que no te tiemblen las piernas para seguir caminando hacia adelante, intentando cambiar las cosas".

Porque convengamos que, si nadie hace nada, las cosas van a seguir como hasta ahora. ¡O peor! Las futuras nuevas autoridades no parecen muy abiertas a conceder derechos, ni a los gays ni a nadie.

Cada un@ debe contemplar la idea de que, el día de mañana, cuando se logre la igualdad de derechos con las personas heterosexuales (que son tan personas como nosotr@s, detalle que muchas veces los mismos gays olvidan) tod@s podremos hacer uso de los mismos y es muy posible que tod@s transformemos esa potencialidad en hechos. En ese momento, todos gozaremos de una vida mejor, sin discriminación, sin armarios y sin miedos. ¿Y las mereceremos? ¿Cuál es la ética que nos permite quedarnos sentados, de brazos cruzados, mientras otr@s ponen el cuerpo en batallas que también son nuestras? Hoy mismo, podemos gozar de ciertas libertades por las cuales no hemos luchado y todavía sigo escuchando mierdas en contra de la marcha...

El video que les presento a continuación es el avance de un documental que relata cómo fue el proceso español que desembocó en la plena igualdad de derechos entre héteros y homosexuales. A no perdérselo.



Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que el sábado próximo estará representándose a sí mismo en una fiesta de protesta y reivindicación. El que quiera saludarme, sabe dónde encontrarme.

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