sábado, 27 de junio de 2009

Celebrar con el voto


Estoy más que seguro de que CFK y su gente no nos tuvieron en cuenta al momento de adelantar las elecciones legislativas de este año. No dijeron: "Realicemos el acto eleccionario el 28 de junio para inducir a las personas LGBT a votar con orgullo y celebrar de una manera diferente un nuevo aniversario de la revuelta de Stonewall". Nada de eso. De hecho, ni este ni ningún gobierno anterior se ha preocupado demasiado por nuestros reclamos y necesidades.

Sin embargo, nosotres tenemos siempre la posibilidad, el derecho e incluso la obligación de manifestar nuestro parecer y premiar con nuestro voto a les poques que no han hecho oídos sordos a nuestra realidad. Para eso sería necesario que todes tomáramos conciencia del berenjenal en el que estamos metides.

Ayer por la tarde, me llamó por teléfono mi amigo T... Hacía mucho que no hablábamos y nos pusimos rápidamente al tanto de nuestras últimas experiencias. Él se quejaba de que, en su entorno de amigues y conocides, hubiera todavía tanta inconciencia respecto del vih y que casi nadie tomara las precauciones básicas para prevenir infecciones. Hablamos largamente sobre el tema (a mí me importaba en particular como integrante del grupo de trabajo de la Fundación Buenos Aires Sida). Luego la conversación derivó hacia otros tópicos y, como no podía ser de otra manera, el tema de las elecciones no se hizo esperar. No recuerdo quién de los dos hizo primero la pregunta pero él fue el primero en responder:

- No sé a quién voy a votar... pero creo que a XXX (censuro aquí el nombre del candidato por respeto a la veda política, no es que mi amigo fuera a votar a un actor porno, je).

Mi reacción no se hizo esperar:

- Nooooooooooooooooooooooo. ¡No podés votar a ese tipo! ¿En qué estás pensando?

- No sé... me cae simpático.

- ¡No seas pelotudo! Él y les de su partido están en contra de las leyes que necesita nuestra comunidad.

- ¿Vos decís que es un mataputos?

- ¡¡¡Qué duda cabe!!!

El candidato de marras le resulta simpático porque se muestra en el programa de Tinelli con su sempiterna sonrisa de plástico y porque (al igual que a muches de nuestra comunidad) le gustaría tenerlo en su cama. Mi querido amigo no pensó que ese personaje y muches otres suelen vestirse de cordero para ocultar su total falta de interés en solucionar los problemas de la gente. No tomó en cuenta que, en el caso de nuestras necesidades LGBT, ni siquiera se tomaron el trabajo de camuflarse bajo un disfraz de buenas personas, tolerantes y progresistas. Él y sus compañeres declararon abiertamente que no están dispuestos a apoyar las nuevas Leyes de Matrimonio, Adopción y de lucha contra la Discriminación, cuya aprobación reconocería jurídicamente los derechos que ya nos asisten como seres humanes que somos. Tan solo la nueva Ley de Identidad de Género cuenta con el apoyo de estos sectores conservadores, aunque me atrevería a suponer que solo los mueve en este sentido una falsa concepción de lo políticamente correcto.

- ¿Y a quién voto entonces? -me preguntó al final, amedrentado sin dudas por mi reacción un poco avasalladora.

- Ay, T..., ya sos grande y no voy a ser yo el que te diga lo que tenés que hacer. Pero igual me parece que estaría muy mal si votás a ese tipo. Además, votás en capital y él es candidato para la provincia.

- Ahhhhh... tenés razón. Y ¿vos por quién vas a votar?

Le respondí e hice un poco de proselitismo en favor del único candidato abiertamente gay que se presenta para ingresar en la Legislatura porteña (ups, ¿estaré violando la veda con este comentario?).

Situación paradigmática la de mi amigo. La información y la experiencia personal en relación con el vih lo han llevado a tomar conciencia de los cuidados que todes deberíamos implementar para no perjudicar nuestra salud. Sin embargo, aun no ha logrado incorporar la conciencia necesaria para empezar a defender nuestros derechos y obrar en consecuencia. Se me ocurre que habrá muchos casos como el suyo y apostaría doble contra sencillo a que aquelles que no nos respetan como ciudadanos también lo saben.

Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que mañana habrá de votar con los colores del arco iris en el corazón. Es una excelente manera de celebrar nuestro Día del Orgullo.

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