Quienes me conocen saben bien que no me gusta madrugar. Sin embargo, no deja de ser una más de mis profundas...
Posted by Víktor Ramírez on Miércoles, 18 de marzo de 2015
viernes, 18 de marzo de 2016
Solidaridad
jueves, 25 de febrero de 2016
La Otra Malena
La Malena que cuento me atrevería a sospechar que no tiene nada que ver con el tango, que más bien se debe inclinar por la cumbia y que (de hacerlo) la canta como cualquier otra. Una mina que, a fuerza de golpes, ya no debe tener corazón para poner en versos y los yuyos del suburbio con que perfuma su voz son los de paco y de la coca.
La vi por primera vez hace unos meses, cuando apareció en la cuadra del negocio haciendo la calle como tantas otras que pululan por el barrio de Flores.
Con una mano en el corazón, no es linda. Pero la primera impresión es la de una nena. Una nena fea y atormentada. Apenas levanta el metro y medio del suelo y suele andar despacio, algo sucia, despeinada y con la mirada perdida. Tampoco destaca por su vestimenta, que es poca y deslucida y a veces muestra las estrías en un vientre que, evidentemente, ha pasado por más de un embarazo.
Malena pasa la noche a fuerza de alcohol y bocinazos que no siempre son para negocio. He escuchado a más de uno que la llama para burlarse y ella (con su vocecita de muñeca aguardentosa) los putea y los amenaza como lo haría cualquier camionero borracho.
Hace unas semanas, Malena apareció con la carita moreteada y los ojitos llorosos. Estúpido de mí, le pregunté si estaba bien y por toda respuesta recibí una sonrisita forzada en una sola comisura de los labios. Me pidió una petaca, como siempre, y después me confesó que "ya no la dejaban trabajar en la cuadra".
Desapareció por un par de semanas y volvió a dejarse ver por el barrio en la noche de ayer. La vi más pequeña que de costumbre y me pidió su petaca como si el tiempo no hubiera pasado. El olor a sudor se percibía a la distancia y los dientitos amarillos eran casi marrones. Antes de seguir su camino le dio un largo trago a la botellita y, casi sin mirarme, se despidió con un gesto de su mano. Cuando regresó, estaba metiéndose unos billetes de diez pesos todos arrugados en el seno desvalido. Me llamó para que me acercara a la reja y, con una mirada profundamente triste, me preguntó si conocía algún hotel barato donde pudiera bañarse. Y por supuesto que lo necesitaba, pero imaginé que también buscaba un refugio donde poder aislarse.
Le di la única referencia que poseía con la esperanza de poder serle útil. Sin embargo, su respuesta me demostró que no había sido así. Los ojitos de nena vieja se le llenaron de lágrimas y apenas en un susurro me dijo:
- Pero ahí piden documentos...
Luego se fue sin decir más.
Y yo me quedé mudo.
Eso es todo por hoy. Desde las tórridas callecitas de esta Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que a veces atina y alcanza a comprender la importancia de un respetuoso silencio.
sábado, 12 de septiembre de 2015
Duelo
Relato breve que dura años
Él llegó al encuentro con la macha intención de resolverlo todo a los golpes. Después de un largo café de argumentaciones, las cartas estaban sobre la mesa y ya no había posibilidad de barajar y dar de nuevo.
Entonces yo (el mismo que engendrara en ella tres hijos maravillosos) lancé mi profecía mirándolo a los ojos:
- Siempre voy a estar ahí. Y no habrá NADA que puedas hacer para impedirlo.
Estuve a punto de decirle además que ella valía mucho más que nosotros dos juntos. Sin embargo me abstuve. No quise regalarle una certeza que me enorgullecía y que, por lo visto, él todavía hoy no llega a vislumbrar.
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Esto es todo por hoy. Desde las callecitas de esta fría Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que, de tanto en tanto, también vive de ¿ficciones?
jueves, 2 de abril de 2015
Hoy por tí...
Quienes me conocen saben bien que no me gusta madrugar. Sin embargo, no deja de ser una más de mis profundas contradicciones ya que, al mismo tiempo, me fascina Buenos Aires a primeras horas de la mañana cuando el tránsito aun no se enloquece y la gente deja ver en sus rostros la modorra y el desgano matinales. Es una hora ideal para que aquellos que saben mirar puedan ver lo que habitualmente no se ve.
domingo, 18 de enero de 2015
Paternidad (una buena peli para ver sin pagar entrada)
Salvando las convenciones de Hollywood que todxs conocemos, si sos padre/madre, esta película te va a mostrar que, aunque se cumple a rajatabla el teorema de Bonavena ("cuando tocan la campana te quitan hasta el banquito"), ser padre/madre no es una tragedia tan apocalíptica como parece mientras estás ejerciendo. Si sos hijx, te vas a dar cuenta de que no todo es tan sencillo como se ve desde afuera y que siempre cupo la posibilidad de haber tenido un padre/madre peor que el/la que tenés. Y mejor también.
En Parenthood ("Paternidad") van a tener la ocasión de ver una de las mejores actuaciones de Steve Martin (por no decir la única buena, pero no me lleven mucho el apunte porque no es santo de mi devoción). También veremos un excelente trabajo por parte de Mary Steenburgen, como la madre abnegada que tiene que lidiar no solo con los problemas de sus hijos sino sobre todo con los de su marido. Mención especialísima para Dianne Wiest, interpretando a esa madre más real que lidia con sus propios miedos, sin conocer muy bien el terreno en el que le toca correr. Ni hablar de Keanu Reeves, que interpreta a un adolescente padre prematuro, con varios momentos de antología. Pero uno de los más destacables es, sin dudas, Leaf Phoenix (hoy más conocido como Joaquin Phoenix), que nos demuestra que llevaba la actuación en el alma ya desde chiquito.
De todas maneras, a pesar de las cualidades del argumento y la realización, esta película no es la cura de todos los males. Te va a hacer llorar (aunque no de tristeza) y te va a dejar pensando. Ah, y te vas a reír también. Pero es muy posible que, siendo padre/madre, sigas echándote la culpa de las cosas malas que le han sucedido a tu hijx; y si sos hijx, tal vez no cambie tu idea de que tu padre/madre es un/a pelotudx. Así es la vida al fin y al cabo.
Eso es todo por hoy. Desde las siempre misteriosas y ahora inquietantes callecitas de esta Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires, se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que tiene un poco de todos los padres que puedan imaginarse. Y de los hijos también.
viernes, 9 de enero de 2015
¡SORDO!
Desde hace ya un rato largo, me he convertido en algo así como un Grinch, pero de tiempo completo. Salgo de casa lo justo e indispensable y la sola idea de exponerme al aire libre me produce urticaria. Sin embargo, al igual que el benemérito gobernador bonaerense, si me invitan a un evento, yo voy (aunque suelo ser bastante más selectivo que el aludido gobernante).
Días atrás, un querido conocido (al que tal vez podría llamar amigo, puesto que tenemos una visión del mundo y de la vida misma bastante coincidente) me invitó a ver el estreno de la película en la que participó. No tuve que pensarlo ni por un instante. He presenciado algunas obras de teatro en las que actuó y eso era suficiente garantía para mí. Nos conocimos hace años, cuando nuestras militancias eran otras, y es para mí un tipo muy querible, con valores potentes y una fuerza interior que muchas veces le envidio.
Nelson es sordo. Él lo sabe, yo lo sé, su familia lo sabe, su novio lo sabe, todo su entorno lo sabe. ¿Debería ser tratado de una manera especial por serlo? Claro que no. Pero esto es algo que casi nadie sabe.
Llegué al cine con antelación (raro en mí) y tuve el privilegio de sumergirme en un mundo que (si bien no me era desconocido) me sigue resultando extraño y lamentablemente ajeno. Centenas de personas sordas se aglutinaban en la entrada de la sala Gaumont y conversaban alegremente entre ellas sin que yo pudiera comprender ni papa de lo que se decían. Sí, algunas cosas del lenguaje de señas se entienden, pero casi nada para un total y absoluto ignorante como quien suscribe. Fue la primera película que vi esta tarde. Una que, paradójicamente, estaba musicalizada por las obras de Astor Piazzolla que se emitían desde la fuente ubicada en la Plaza del Congreso. Yo estaba allí, en medio de esa enorme conversación de sordos, escuchando una música que ellos no escuchaban y filosofando sobre lo equivocados que estamos en tantas cosas los que creemos saber tanto sobre todo. Si uno busca en el diccionario, se encuentra que una "conversación de sordos" vendría a ser una "conversación en la que los interlocutores no se prestan atención o no se entienden". ¡Menudo idiota el que escribió esa definición! ¡SOMOS LOS OYENTES QUE NO SABEMOS LENGUAJE DE SEÑAS LOS QUE NO LOS ENTENDEMOS! ¡Ellos se entienden a la perfección! ¡Y pucha que da gusto ver cómo se entienden! Viéndolos, se desmorona la idea de "discapacidad" y cobra sentido el concepto de "capacidades diferentes". En todo caso (pensaba para mí mismo), acá el discapacitado vendría a ser yo. O el heladero que se desgañitaba promocionando su producto y puteaba porque nadie le hacía caso. "Debería ofrecerles uno a uno -le dije después de un rato de escucharlo gritar- ¿No ve las señas?"
Buen comienzo para una velada que me depararía otra grata sorpresa: la "otra" película, la que efectivamente había ido a ver.
El director, las actrices y los actores (entre ellos, Nelson) entraron en la sala entre aplausos y flashes. No diremos como en Hollywood pero...
Luego de unas breves palabras de agradecimiento por parte de Marcos Martínez (el director), comenzó la proyección.
La película (una especie de docuficción, ya que mezcla elementos de documental e historia guionada) impacta desde la primera escena. Muestra un festival de teatro en el que se otorga un premio a un grupo de actores sordos. Lo sorprendente es que esos actores sordos (los mismos que acababan de entrar en el Gaumont entre aplausos y flashes) tuvieron la valentía y la dignidad de rechazar ese premio, considerándolo un premio consuelo, una cocarda lastimera que aludía más a su condición de sordos que a su calidad como actores. La elección de esta anécdota para abrir el film nos dice, claramente: lo que van a ver de ahora en más no tiene concesiones; nosotros sabemos lo que somos, lo que queremos y sobre todo lo que valemos. "Marcar la cancha", que le dicen...
Obvio que no voy a cometer la canallada de contarles la película, pero desde ya les digo que vale la pena verla. ¡Y verla cuanto antes! Ya sabemos lo poco que duran en cartel las producciones que no cuentan con el aval de la Metro.
Les diré (eso sí) que se van a encontrar con una película que muestra un universo paralelo, pero que no es ajeno a nosotros. Nosotros, los oyentes, somos parte de él, aunque lo neguemos o queramos ocultarlo. Esta es una película que expone la cotidianeidad de un grupo de actores sordos que sueñan con mostrar su arte ante las masas, que sueñan con el reconocimiento de esta sociedad de oyentes que los ignora. No por nada su grupo de teatro se llama "Extranjeros".
La excusa es mostrar los avatares que estos artistas deben sortear para poner en escena una obra de teatro titulada "SORDO", pero el resultado es una visión profunda de la pura humanidad que debería definirlos. Porque la sordera es solo un aspecto de sus realidades. Casi insignificante, diría yo. Además de sordos, ellos son seres con virtudes y defectos, con talentos y necesidades como cualquier hijo de vecino. Toda la película es un grito que nos exige (¡nada de súplicas!) abrir las mentes para que la sordera no tape el resto.
En conclusión, SORDO es una película importante, tanto por la temática como por su confección y la calidad de las interpretaciones. El director ha echado mano a cuanto recurso le sirviera para lograr una obra amena y profunda a la vez.
No es Hollywood. Es mucho más.
Esto es todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa y ahora tórrida Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires, se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que hoy tuvo el privilegio (una vez más) de abrir los ojos a una magia que solo unos pocos elegidos podemos disfrutar. Y eso es algo que debería ser modificado.
lunes, 1 de diciembre de 2014
Hablemos de algo importante
¿QUÉ ES EL VIH?
El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (vih) es -justamente- un VIRUS que afecta a las células del sistema inmunológico.
¿Y qué es el sistema inmunológico? Es un conjunto de órganos y mecanismos del que dispone nuestro cuerpo para defendernos de las enfermedades. De manera que, cada vez que nos enfermamos, es porque nuestro sistema inmunológico ha fallado en algo. Si la falla es leve, el riesgo también será leve y la persona a lo sumo contraerá un resfrío o una gripe. Ahora, si la falla del sistema inmunológico es más compleja, las enfermedades que podrán ingresar dentro del organismo serán más peligrosas.
Sin embargo, el vih es uno de los pocos gérmenes que, en determinadas y muy concretas circunstancias, tienen la posibilidad de burlar la vigilancia e ingresar dentro del organismo, aun cuando el sistema inmunológico se halle en perfecto estado. En el caso particular del vih, la oportunidad le llegará siempre de la mano de un error humano, tal como trataré de explicar más adelante.
Sucederá entonces que las personas que contraigan una infección por vih verán debilitadas sus defensas y, a medida que pase el tiempo y el virus se multiplique, serán propensas a contraer enfermedades cada vez más peligrosas. Este deterioro de las barreras naturales que nuestro organismo opone a las enfermedades es lo que llamamos INMUNODEFICIENCIA. Y hablamos siempre de INMUNODEFICIENCIA HUMANA porque este virus es capaz de infectar, sobrevivir y multiplicarse SOLAMENTE dentro de células humanas.
NO HAY PERROS, NI GATOS, NI MOSQUITOS, NI GUSANOS, NI NINGÚN OTRO ANIMAL O INSECTO QUE PUEDA TENER VIH. EL VIH ES UN VIRUS QUE PUEDE INFECTAR EXCLUSIVAMENTE A LOS SERES HUMANOS.
¿Por qué tanto énfasis para destacar esta frase? Porque esto significa que el vih nunca se transmite a través de insectos o animales sino DE PERSONA A PERSONA, de manera directa y sin intermediarios.
Diferencias entre vih y sida
Sida significa Síndrome de InmunoDeficiencia Adquirida y es la etapa más complicada de la infección causada por el vih. Es decir que el sida es una eventual consecuencia de la infección por vih y para que alguien pueda llegar a tener sida, primero tendrá que tener vih. Es un error muy grosero afirmar que "fulano se contagió el sida", ya que nadie puede contraerlo directamente: primero se infectará con vih y, luego de mucho tiempo, en el peor de los casos, ingresará en la etapa sida.
Decimos además que esta inmunodeficiencia es adquirida porque no es hereditaria ni genética. Es una inmunodeficiencia generada en algún momento de la vida de la persona por causas perfectamente evitables que también explicaré más adelante.
El sida tiene lugar cuando la infección ha avanzado lo suficiente como para permitir que la persona contraiga alguna enfermedad grave que pueda poner en riesgo su vida. Estas enfermedades reciben el nombre de oportunistas porque aprovechan el debilitamiento de las defensas causado por el virus. En este sentido, cabe destacar que
toda persona que haya contraído vih pero no haya ingresado en la etapa de sida NO es considerada una persona enferma (el vih no es una enfermedad sino una infección) y, por lo tanto, no presenta síntomas de ninguna índole vinculados a la presencia del virus ni tampoco discapacidades derivadas de ella, pudiendo desarrollar su vida con absoluta normalidad, muchas veces sin saber que se han infectado.
También hay que aclarar que el sida tampoco es una enfermedad en sí misma. O al menos no una enfermedad tal y como la imaginamos en nuestra cotidianeidad. Como ya dije, es solo una etapa de la infección por vih: justamente la etapa en la que el virus se combina con una enfermedad oportunista. O sea:
vih + enfermedad oportunista = sida
En la Argentina y la mayor parte del cono sur del continente americano, estas enfermedades oportunistas son predominantemente cinco: tuberculosis, hepatitis C, meningitis, neumonía y toxoplasmosis. No son las únicas que puedan aprovechar el debilitamiento del sistema defensivo pero sí las más comunes. Tampoco quiere decir que toda persona que padezca alguna de estas enfermedades tenga necesariamente sida. Si bien es cierto que enfermedades tan graves responden siempre a un caso serio de inmunodeficiencia, hay muchas razones no vinculadas al vih por las cuales las defensas del organismo pueden debilitarse.
Para que quede más que claro:
1) Si alguien tiene vih pero no ha contraído alguna enfermedad oportunista, entonces NO tiene sida.
2) Si alguien tiene alguna de estas enfermedades graves pero no tiene vih, TAMPOCO tiene sida.
¿Cómo sé si tengo vih?
Mucha gente suele ilusionarse con eso de que "el vih no es una enfermedad". Sin embargo, ese es uno de los grandes problemas. Al no ser una enfermedad, no presenta síntomas. Y al no haber síntomas, no hay conciencia de la afección. Por ejemplo, si yo me engripo, empiezo a tener mocos, me duele la garganta, me sube fiebre, etc., etc. Todos esos son los síntomas de la gripe que me avisan que estoy enfermo y, de ese modo, yo puedo hacer algo para combatir la enfermedad.
El vih no avisa.
¿Por qué? Porque no es una enfermedad. Es solo una infección, la presencia de un elemento extraño dentro del organismo, algo que no debería estar allí y que el sistema inmunológico tratará de eliminar (aunque esta vez sin resultados). En algunos casos, durante las primeras horas de producida la infección, la persona podrá experimentar una leve alza de temperatura, pero cualquiera lo tomaría por un inocente estado febril que pronto desaparece.
La infección por vih es silenciosa y por eso hay solo una manera de detectarla: el análisis de sangre.
En la República Argentina, gracias a lo estipulado por la Ley Nacional de Sida, los análisis de sangre para detectar el vih (así como todos los tratamientos, medicinas y demás gastos relacionados a la infección por vih) son totalmente gratuitos en los centros públicos de salud. Esa misma ley establece además que el examen debe ser voluntario y confidencial, como un modo de paliar la gran discriminación que todavía hoy afecta a las personas con vih.
En la actualidad, lo que hasta no hace mucho era una infección mortal, gracias a los avances de la medicina, ha pasado a ser una infección crónica que no pone en riesgo la vida de la persona. Los tratamientos empleados hoy para controlar el vih son mucho menos tóxicos y mucho más amigables respecto de los métodos empleados hasta no hace mucho tiempo. Si bien por muy diversas razones cada día son más y más las personas infectadas, los tratamientos de última generación logran que el virus pierda efectividad en su acción de desmantelamiento del sistema inmunológico, reparando además los daños provocados por la infección, logrando así que las defensas se mantengan altas y sean capaces de bloquear el ingreso de enfermedades oportunistas. Hoy en día, cumpliendo con las pautas básicas recomendadas por el médico, cualquier persona que vive con vih puede desarrollar una vida plena y sin limitaciones de importancia.
Por otra parte, tal como sucede con todos los virus, no todos los vih son iguales. Hay diferentes clases o "cepas". Por eso es indispensable que las personas que ya se han infectado se cuiden de una reinfección que pueda poner en riesgo la eficiencia de su tratamiento.
¿Cómo se puede transmitir?
En primer lugar, diré que somos muchos los que preferimos no hablar de contagio en lo referente a la infección de vih. Para muchos, el uso de determinadas palabras es tan solo un problema semántico sin importancia. Por fortuna, también somos muchos los que vemos en el uso apropiado de ciertas palabras una herramienta fundamental para hacer frente a la gran desinformación que reina todavía en estas cuestiones.
¿Hay diferencia entre decir que el vih se contagia y decir que se transmite? Yo pertenezco al grupo de personas que creemos que sí hay diferencia. El uso de determinadas palabras no es inocuo.
El vih no se contagia.
El vih SE TRANSMITE.
Nos guste o no, la palabra "contagio" está comúnmente asociada a afecciones idiscutiblemente "contagiosas" como la gripe, por ejemplo, una de las enfermedades infecciosas más fáciles de transmitir. Enfermedades como la gripe, la viruela, la escarlatina, etc., se propagan entre las personas sin que se pueda hacer demasiado para evitarlas. Son enfermedades contagiosas cuya transmisión es muy rápida y sencilla y, en muchos casos, inevitable. Con el vih, en cambio, sucede todo lo contrario. Veamos por qué.
Todos los virus son vulnerables al aire, la luz natural y la temperatura ambiente, pero algunos son más resistentes que otros.
El vih es el menos resistente.
Mientras virus como los de la gripe son capaces de sobrevivir diez o doce horas expuestos a la luz, el aire y la temperatura ambiente, el vih no soporta más que unos pocos minutos. Esto solo ya reduce enormemente las posibilidades de transmisión, ya que el traslado desde una persona infectada hacia otra debe producirse muy rápidamente para que la transmisión se produzca.
Por otra parte, como el vih no dispone de un "medio de transporte" propio, no tiene patas ni alas, ese traslado de persona a persona se efectuará a través de líquidos. Varios líquidos orgánicos generados por el cuerpo humano ofrecen al vih el mejor ambiente para su superviviencia y servirán como vehículo de transmisión. Si bien el vih se halla en todos los líquidos orgánicos de la persona infectada, no en todos se lo hallará en la misma proporción y, en la mayoría de ellos, la concentración será tan pequeña que no podrán ser considerados como líquidos de riesgo.
Los únicos seis líquidos orgánicos que son capaces de transmitir la infección de vih son:
1) SANGRE
2) LECHE MATERNA
3) PUS
4) SEMEN
5) PRESEMEN
6) FLUIDOS VAGINALES
O sea que, para que se produzca una transmisión de vih, se necesita un intercambio de líquidos y, entre los cientos y cientos de líquidos que hay dentro del organismo humano, solo estos seis son capaces de transmitir el virus. Hasta acá, el tema de la transmisión parece bastante compleja. Pero se complica más todavía.
El virus "viaja" sumergido en alguno de esos líquidos que mencioné pero ese "viaje" no es suficiente para que la infección se produzca. Para ello hace falta que el líquido (que lleva el virus desde la persona infectada) ingrese dentro del organismo de la otra persona. ¿Y cómo puede suceder eso si el cuerpo humano está cubierto casi completamente por piel (primer elemento del sistema inmunológico) que no permite el acceso de elementos extraños? Pues, está claro que el simple contacto con el líquido infectado no es suficiente. Este líquido deberá entrar en contacto directo con alguna herida abierta o cualquiera de los orificios naturales que posee el cuerpo humano. A saber: boca, ojos, nariz, oídos, ano, vagina o pene.
Para resumir y no hacerla tan larga, podemos afirmar entonces que el vih se puede transmitir tan solo por alguna de las siguientes tres vías:
1) TRANSMISIÓN SEXUAL: por relaciones sexuales (orales, anales o vaginales) en las que no se haya utilizado correctamente un preservativo.
2) TRANSMISIÓN SANGUÍNEA: por uso compartido de agujas hipodérmicas, tucas o canutos (en el caso de consumo de sustancias) o por la no utilización de material descartable en prácticas sanitarias que involucren elementos cortopunzantes.
3) TRANSMISIÓN MATERNA: por no tomar los recaudos necesarios durante el embarazo, el parto o el período de lactancia.
¿Cómo NO se puede transmitir?
El vih es una infección para nada sencilla de adquirir y NO se transmite en la casi totalidad de los actos cotidianos de las personas. Esto hace que sea imposible hacer una lista completa de las diversas situaciones en las que NO estaremos en riesgo de contraer la infección. Por eso mismo, recomiendo tener muy en cuenta los casos mencionados anteriormente, en los que SÍ puede producirse una transmisión.
Sin embargo, es conveniente hacer hincapié en las siguienets situaciones que muchos suelen exponer como riesgosas aunque NO lo son:
1) El vih no se transmite por el intercambio de fluidos distintos a los seis ya mencionados.
2) El vih no se transmite por besos y/o abrazos.
3) El vih no se transmite por picaduras de mosquitos o cualquier otro insecto o mordeduras de cualquier animal.
4) El vih no se transmite por compartir el mate, vasos, cubiertos, cepillos de dientes, máquinas de afeitar, etc.
5) El vih no se transmite por el solo hecho de utilizar un baño público.
¿Cómo puede prevenirse?
En términos generales, diré que la mejor prevención es la información. Y en ese sentido es importante que tengamos siempre en cuenta los siguientes consejos.
a) TRANSMISIÓN SEXUAL
En la Argentina y en muchos otros países de occidente, la vía de transmisión más habitual es la sexual (aprox. 90% de los casos). Por eso es indispensable hacer un uso correcto del preservativo toda vez que se tengan relaciones íntimas con otra persona.
El uso correcto del preservativo implica:
- adquirirlos exclusivamente en lugares confiables (farmacias, hospitales o centros públicos de salud).
- mantenerlos alejados de toda fuente de calor que pudiere deteriorar el látex (estufas, cocinas, motores, etc.) e incluso es recomendable no colocarlos por demasiado tiempo en los bolsillos.
- antes de abrir el envase, verificar que mantenga el colchón de aire.
- abrir el envase utilizando exclusivamente los dedos.
- antes de poner el preservativo en contacto con el pene, verificar cuál es el lado correcto para hacerlo y, en caso de error, desecharlo.
- Colocar el preservativo utilizando siempre dos manos: con una mano se oprime el reservorio destinado a alojar el semen y con la otra se desenrolla el látex hasta la base del pene.
- Una vez producida la eyaculación, ANTES DE QUE SE PIERDA LA ERECCIÓN, retirar el pene del orificio y quitar el preservativo con cuidado.
Si se toman estos recaudos mínimos, no existe razón por la cual no debamos mantener relaciones sexuales, incluso con una persona que vive con vih. La mejor prueba de ello es el incremento, durante los últimos años, del número de parejas serodiscordantes (aquellas en las que solo un miembro de la pareja vive con el virus). Se trata de parejas que desarrollan una vida sexual normal sin que la persona no infectada vea modificada su serología.
b) TRANSMISIÓN SANGUÍNEA
En nuestro país, la transmisión por sangre no es la más habitual. Sin embargo, es indispensable tomar medidas que nos mantengan libres de riesgo.
Estas medidas pueden ser:
- No compartir agujas, tucas o canutos (en referencia a personas usuarias de drogas). En este caso, para evitar la infección, se recomienda que cada persona utilice sus propios elementos, SIN COMPARTIRLOS. Estos cuidados también son recomendables a otras personas (diabéticas, por ejemplo) que, por una causa u otra, deban inyectarse algún medicamento de manera periódica.
- Exigir el uso de material descartable y correctamente esterilizado al hacerse tatuajes, piercings o implantes, o cuando reciban una vacuna o una inyección, recurriendo (en todos los casos) a profesionales capacitados para realizar la tarea responsablemente.
c) TRANSMISIÓN MATERNA
A través de una política de estado responsable impulsada por la Ley Nacional de Sida, durante los últimos quince años, la Argentina ha logrado que la transmisión materna sea casi inexistente dentro de sus territorios y que la transmisión sanguínea se reduzca considerablemente en relación a los tiempos iniciales de la pandemia. Dicha ley obliga al Estado (en sus distintos niveles: nacional, provincial y municipal) a hacerse cargo de todo gasto vinculado con la infección de vih (análisis, tratamientos, etc) y esto incluye también la leche maternizada para el recién nacido de una madre con vih. De modo que en nuestro país, cualquier persona tiene acceso libre y gratuito al tratamiento. En el caso puntual de las mujeres embarazadas, si desconoce su serología, es importantísimo que se realice un test de vih al inicio de la gestación. Si la embarazada tiene vih, el médico tratante hará todo lo que sea necesario para mantener al bebé libre de la infección. Esto es algo perfectamente posible con los tratamientos actuales.
VIH Y HOMOSEXUALIDAD
Durante muchos años, se fomentó el mito de que la infección por vih era un mal preferencialmente vinculado a las comunidades de homosexuales o de personas trans. Esto nos así. El vih puede afectar a cualquier ser humano, más allá de su orientación sexual o identidad de género. Contrariamente a lo que muchos vienen pregonando desde hace décadas, no existen grupos de riesgo sino prácticas de riesgo. Por ejemplo: mantener relaciones sexuales sin usar correctamente un preservativo es una práctica que nos expone a la infección, tanto cuando lo hacemos en compañía de una persona de nuestro mismo sexo como cuando elegimos una pareja del sexo opuesto.
Los argumentos falaces utilizados son siempre los mismos y, si uno no está atento a la coherencia de lo que se dice o no está lo suficientemente informado, puede caer en la confusión y adherir a ideologías discriminatorias que solo pretenden sumar un nuevo ítem a su mensaje de odio hacia los homosexuales.
Suele decirse que los varones homosexuales corren más riesgo de contraer vih porque la mucosa anal es más frágil que la vaginal y esto favorece la transmisión. La comparación entre ambas mucosas es cierta, pero este argumento omite dos cosas fundamentales: la penetración anal no es práctica exclusiva de los homosexuales y, tanto entre unos como entre otros, el riesgo se elimina usando correctamente un preservativo (en este caso, el uso correcto también incluye abundante lubricación para suplir la que sí existe naturalmente en la penetración vaginal).
También se aduce que los varones homosexuales están más expuestos a la infección por vih porque tienen una vida sexual mucho más activa que los heterosexuales y porque sus prácticas se caracterizan por la promiscuidad. Este argumento básicamente discriminatorio y prejuicioso, que mete a todos los homosexuales en una misma bolsa como si todos se comportaran de la misma manera, en el supuesto caso de que fuera cierto (que no lo es), también omite dos cosas fundamentales. Por una parte, que las personas heterosexuales también pueden (y algunos suelen) tener una vida sexualmente activa y promiscua y, por otra, que el riesgo puede evitarse si en todos sus encuentros sexuales utilizan correctamente un preservativo.
Podríamos seguir enumerando los argumentos esgrimidos para endilgarles a los homosexuales la responsabilidad por la epidemia de vih, pero todos son igualmente rebatibles y resultaría tedioso.
Lo cierto es que el vih no discrimina.
sábado, 29 de noviembre de 2014
sábado, 22 de noviembre de 2014
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