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lunes, 1 de diciembre de 2014

Hablemos de algo importante



¿QUÉ ES EL VIH?


El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (vih) es -justamente- un VIRUS que afecta a las células del sistema inmunológico.

¿Y qué es el sistema inmunológico? Es un conjunto de órganos y mecanismos del que dispone nuestro cuerpo para defendernos de las enfermedades. De manera que, cada vez que nos enfermamos, es porque nuestro sistema inmunológico ha fallado en algo. Si la falla es leve, el riesgo también será leve y la persona a lo sumo contraerá un resfrío o una gripe. Ahora, si la falla del sistema inmunológico es más compleja, las enfermedades que podrán ingresar dentro del organismo serán más peligrosas.

Sin embargo, el vih es uno de los pocos gérmenes que, en determinadas y muy concretas circunstancias, tienen la posibilidad de burlar la vigilancia e ingresar dentro del organismo, aun cuando el sistema inmunológico se halle en perfecto estado. En el caso particular del vih, la oportunidad le llegará siempre de la mano de un error humano, tal como trataré de explicar más adelante.

Sucederá entonces que las personas que contraigan una infección por vih verán debilitadas sus defensas y, a medida que pase el tiempo y el virus se multiplique, serán propensas a contraer enfermedades cada vez más peligrosas. Este deterioro de las barreras naturales que nuestro organismo opone a las enfermedades es lo que llamamos INMUNODEFICIENCIA. Y hablamos siempre de INMUNODEFICIENCIA HUMANA porque este virus es capaz de infectar, sobrevivir y multiplicarse SOLAMENTE dentro de células humanas.

NO HAY PERROS, NI GATOS, NI MOSQUITOS, NI GUSANOS, NI NINGÚN OTRO ANIMAL O INSECTO QUE PUEDA TENER VIH. EL VIH ES UN VIRUS QUE PUEDE INFECTAR EXCLUSIVAMENTE A LOS SERES HUMANOS.

¿Por qué tanto énfasis para destacar esta frase? Porque esto significa que el vih nunca se transmite a través de insectos o animales sino DE PERSONA A PERSONA, de manera directa y sin intermediarios.


Diferencias entre vih y sida

Sida significa Síndrome de InmunoDeficiencia Adquirida y es la etapa más complicada de la infección causada por el vih. Es decir que el sida es una eventual consecuencia de la infección por vih y para que alguien pueda llegar a tener sida, primero tendrá que tener vih. Es un error muy grosero afirmar que "fulano se contagió el sida", ya que nadie puede contraerlo directamente: primero se infectará con vih y, luego de mucho tiempo, en el peor de los casos, ingresará en la etapa sida.

Decimos además que esta inmunodeficiencia es adquirida porque no es hereditaria ni genética. Es una inmunodeficiencia generada en algún momento de la vida de la persona por causas perfectamente evitables que también explicaré más adelante.

El sida tiene lugar cuando la infección ha avanzado lo suficiente como para permitir que la persona contraiga alguna enfermedad grave que pueda poner en riesgo su vida. Estas enfermedades reciben el nombre de oportunistas porque aprovechan el debilitamiento de las defensas causado por el virus. En este sentido, cabe destacar que
toda persona que haya contraído vih pero no haya ingresado en la etapa de sida NO es considerada una persona enferma (el vih no es una enfermedad sino una infección) y, por lo tanto, no presenta síntomas de ninguna índole vinculados a la presencia del virus ni tampoco discapacidades derivadas de ella, pudiendo desarrollar su vida con absoluta normalidad, muchas veces sin saber que se han infectado.
También hay que aclarar que el sida tampoco es una enfermedad en sí misma. O al menos no una enfermedad tal y como la imaginamos en nuestra cotidianeidad. Como ya dije, es solo una etapa de la infección por vih: justamente la etapa en la que el virus se combina con una enfermedad oportunista. O sea:

vih + enfermedad oportunista = sida

En la Argentina y la mayor parte del cono sur del continente americano, estas enfermedades oportunistas son predominantemente cinco: tuberculosis, hepatitis C, meningitis, neumonía y toxoplasmosis. No son las únicas que puedan aprovechar el debilitamiento del sistema defensivo pero sí las más comunes. Tampoco quiere decir que toda persona que padezca alguna de estas enfermedades tenga necesariamente sida. Si bien es cierto que enfermedades tan graves responden siempre a un caso serio de inmunodeficiencia, hay muchas razones no vinculadas al vih por las cuales las defensas del organismo pueden debilitarse.

Para que quede más que claro:
1) Si alguien tiene vih pero no ha contraído alguna enfermedad oportunista, entonces NO tiene sida.
2) Si alguien tiene alguna de estas enfermedades graves pero no tiene vih, TAMPOCO tiene sida.

¿Cómo sé si tengo vih?

Mucha gente suele ilusionarse con eso de que "el vih no es una enfermedad". Sin embargo, ese es uno de los grandes problemas. Al no ser una enfermedad, no presenta síntomas. Y al no haber síntomas, no hay conciencia de la afección. Por ejemplo, si yo me engripo, empiezo a tener mocos, me duele la garganta, me sube fiebre, etc., etc. Todos esos son los síntomas de la gripe que me avisan que estoy enfermo y, de ese modo, yo puedo hacer algo para combatir la enfermedad.

El vih no avisa.

¿Por qué? Porque no es una enfermedad. Es solo una infección, la presencia de un elemento extraño dentro del organismo, algo que no debería estar allí y que el sistema inmunológico tratará de eliminar (aunque esta vez sin resultados). En algunos casos, durante las primeras horas de producida la infección, la persona podrá experimentar una leve alza de temperatura, pero cualquiera lo tomaría por un inocente estado febril que pronto desaparece.

La infección por vih es silenciosa y por eso hay solo una manera de detectarla: el análisis de sangre.

En la República Argentina, gracias a lo estipulado por la Ley Nacional de Sida, los análisis de sangre para detectar el vih (así como todos los tratamientos, medicinas y demás gastos relacionados a la infección por vih) son totalmente gratuitos en los centros públicos de salud. Esa misma ley establece además que el examen debe ser voluntario y confidencial, como un modo de paliar la gran discriminación que todavía hoy afecta a las personas con vih.

En la actualidad, lo que hasta no hace mucho era una infección mortal, gracias a los avances de la medicina, ha pasado a ser una infección crónica que no pone en riesgo la vida de la persona. Los tratamientos empleados hoy para controlar el vih son mucho menos tóxicos y mucho más amigables respecto de los métodos empleados hasta no hace mucho tiempo. Si bien por muy diversas razones cada día son más y más las personas infectadas, los tratamientos de última generación logran que el virus pierda efectividad en su acción de desmantelamiento del sistema inmunológico, reparando además los daños provocados por la infección, logrando así que las defensas se mantengan altas y sean capaces de bloquear el ingreso de enfermedades oportunistas. Hoy en día, cumpliendo con las pautas básicas recomendadas por el médico, cualquier persona que vive con vih puede desarrollar una vida plena y sin limitaciones de importancia.

Por otra parte, tal como sucede con todos los virus, no todos los vih son iguales. Hay diferentes clases o "cepas". Por eso es indispensable que las personas que ya se han infectado se cuiden de una reinfección que pueda poner en riesgo la eficiencia de su tratamiento.


¿Cómo se puede transmitir?

En primer lugar, diré que somos muchos los que preferimos no hablar de contagio en lo referente a la infección de vih. Para muchos, el uso de determinadas palabras es tan solo un problema semántico sin importancia. Por fortuna, también somos muchos los que vemos en el uso apropiado de ciertas palabras una herramienta fundamental para hacer frente a la gran desinformación que reina todavía en estas cuestiones.

¿Hay diferencia entre decir que el vih se contagia y decir que se transmite? Yo pertenezco al grupo de personas que creemos que sí hay diferencia. El uso de determinadas palabras no es inocuo.

El vih no se contagia.
El vih SE TRANSMITE.

Nos guste o no, la palabra "contagio" está comúnmente asociada a afecciones idiscutiblemente "contagiosas" como la gripe, por ejemplo, una de las enfermedades infecciosas más fáciles de transmitir. Enfermedades como la gripe, la viruela, la escarlatina, etc., se propagan entre las personas sin que se pueda hacer demasiado para evitarlas. Son enfermedades contagiosas cuya transmisión es muy rápida y sencilla y, en muchos casos, inevitable. Con el vih, en cambio, sucede todo lo contrario. Veamos por qué.

Todos los virus son vulnerables al aire, la luz natural y la temperatura ambiente, pero algunos son más resistentes que otros.

El vih es el menos resistente.

Mientras virus como los de la gripe son capaces de sobrevivir diez o doce horas expuestos a la luz, el aire y la temperatura ambiente, el vih no soporta más que unos pocos minutos. Esto solo ya reduce enormemente las posibilidades de transmisión, ya que el traslado desde una persona infectada hacia otra debe producirse muy rápidamente para que la transmisión se produzca.

Por otra parte, como el vih no dispone de un "medio de transporte" propio, no tiene patas ni alas, ese traslado de persona a persona se efectuará a través de líquidos. Varios líquidos orgánicos generados por el cuerpo humano ofrecen al vih el mejor ambiente para su superviviencia y servirán como vehículo de transmisión. Si bien el vih se halla en todos los líquidos orgánicos de la persona infectada, no en todos se lo hallará en la misma proporción y, en la mayoría de ellos, la concentración será tan pequeña que no podrán ser considerados como líquidos de riesgo.

Los únicos seis líquidos orgánicos que son capaces de transmitir la infección de vih son:
1) SANGRE
2) LECHE MATERNA
3) PUS
4) SEMEN
5) PRESEMEN
6) FLUIDOS VAGINALES
O sea que, para que se produzca una transmisión de vih, se necesita un intercambio de líquidos y, entre los cientos y cientos de líquidos que hay dentro del organismo humano, solo estos seis son capaces de transmitir el virus. Hasta acá, el tema de la transmisión parece bastante compleja. Pero se complica más todavía.

El virus "viaja" sumergido en alguno de esos líquidos que mencioné pero ese "viaje" no es suficiente para que la infección se produzca. Para ello hace falta que el líquido (que lleva el virus desde la persona infectada) ingrese dentro del organismo de la otra persona. ¿Y cómo puede suceder eso si el cuerpo humano está cubierto casi completamente por piel (primer elemento del sistema inmunológico) que no permite el acceso de elementos extraños? Pues, está claro que el simple contacto con el líquido infectado no es suficiente. Este líquido deberá entrar en contacto directo con alguna herida abierta o cualquiera de los orificios naturales que posee el cuerpo humano. A saber: boca, ojos, nariz, oídos, ano, vagina o pene.

Para resumir y no hacerla tan larga, podemos afirmar entonces que el vih se puede transmitir tan solo por alguna de las siguientes tres vías:

1) TRANSMISIÓN SEXUAL: por relaciones sexuales (orales, anales o vaginales) en las que no se haya utilizado correctamente un preservativo.

2) TRANSMISIÓN SANGUÍNEA: por uso compartido de agujas hipodérmicas, tucas o canutos (en el caso de consumo de sustancias) o por la no utilización de material descartable en prácticas sanitarias que involucren elementos cortopunzantes.

3) TRANSMISIÓN MATERNA: por no tomar los recaudos necesarios durante el embarazo, el parto o el período de lactancia.


¿Cómo NO se puede transmitir?

El vih es una infección para nada sencilla de adquirir y NO se transmite en la casi totalidad de los actos cotidianos de las personas. Esto hace que sea imposible hacer una lista completa de las diversas situaciones en las que NO estaremos en riesgo de contraer la infección. Por eso mismo, recomiendo tener muy en cuenta los casos mencionados anteriormente, en los que SÍ puede producirse una transmisión.

Sin embargo, es conveniente hacer hincapié en las siguienets situaciones que muchos suelen exponer como riesgosas aunque NO lo son:

1) El vih no se transmite por el intercambio de fluidos distintos a los seis ya mencionados.
2) El vih no se transmite por besos y/o abrazos.
3) El vih no se transmite por picaduras de mosquitos o cualquier otro insecto o mordeduras de cualquier animal.
4) El vih no se transmite por compartir el mate, vasos, cubiertos, cepillos de dientes, máquinas de afeitar, etc.
5) El vih no se transmite por el solo hecho de utilizar un baño público.


¿Cómo puede prevenirse?

En términos generales, diré que la mejor prevención es la información. Y en ese sentido es importante que tengamos siempre en cuenta los siguientes consejos.

a) TRANSMISIÓN SEXUAL

En la Argentina y en muchos otros países de occidente, la vía de transmisión más habitual es la sexual (aprox. 90% de los casos). Por eso es indispensable hacer un uso correcto del preservativo toda vez que se tengan relaciones íntimas con otra persona.

El uso correcto del preservativo implica:

- adquirirlos exclusivamente en lugares confiables (farmacias, hospitales o centros públicos de salud).
- mantenerlos alejados de toda fuente de calor que pudiere deteriorar el látex (estufas, cocinas, motores, etc.) e incluso es recomendable no colocarlos por demasiado tiempo en los bolsillos.
- antes de abrir el envase, verificar que mantenga el colchón de aire.
- abrir el envase utilizando exclusivamente los dedos.
- antes de poner el preservativo en contacto con el pene, verificar cuál es el lado correcto para hacerlo y, en caso de error, desecharlo.
- Colocar el preservativo utilizando siempre dos manos: con una mano se oprime el reservorio destinado a alojar el semen y con la otra se desenrolla el látex hasta la base del pene.
- Una vez producida la eyaculación, ANTES DE QUE SE PIERDA LA ERECCIÓN, retirar el pene del orificio y quitar el preservativo con cuidado.

Si se toman estos recaudos mínimos, no existe razón por la cual no debamos mantener relaciones sexuales, incluso con una persona que vive con vih. La mejor prueba de ello es el incremento, durante los últimos años, del número de parejas serodiscordantes (aquellas en las que solo un miembro de la pareja vive con el virus). Se trata de parejas que desarrollan una vida sexual normal sin que la persona no infectada vea modificada su serología.

b) TRANSMISIÓN SANGUÍNEA

En nuestro país, la transmisión por sangre no es la más habitual. Sin embargo, es indispensable tomar medidas que nos mantengan libres de riesgo.

Estas medidas pueden ser:

- No compartir agujas, tucas o canutos (en referencia a personas usuarias de drogas). En este caso, para evitar la infección, se recomienda que cada persona utilice sus propios elementos, SIN COMPARTIRLOS. Estos cuidados también son recomendables a otras personas (diabéticas, por ejemplo) que, por una causa u otra, deban inyectarse algún medicamento de manera periódica.
- Exigir el uso de material descartable y correctamente esterilizado al hacerse tatuajes, piercings o implantes, o cuando reciban una vacuna o una inyección, recurriendo (en todos los casos) a profesionales capacitados para realizar la tarea responsablemente.

c) TRANSMISIÓN MATERNA

A través de una política de estado responsable impulsada por la Ley Nacional de Sida, durante los últimos quince años, la Argentina ha logrado que la transmisión materna sea casi inexistente dentro de sus territorios y que la transmisión sanguínea se reduzca considerablemente en relación a los tiempos iniciales de la pandemia. Dicha ley obliga al Estado (en sus distintos niveles: nacional, provincial y municipal) a hacerse cargo de todo gasto vinculado con la infección de vih (análisis, tratamientos, etc) y esto incluye también la leche maternizada para el recién nacido de una madre con vih. De modo que en nuestro país, cualquier persona tiene acceso libre y gratuito al tratamiento. En el caso puntual de las mujeres embarazadas, si desconoce su serología, es importantísimo que se realice un test de vih al inicio de la gestación. Si la embarazada tiene vih, el médico tratante hará todo lo que sea necesario para mantener al bebé libre de la infección. Esto es algo perfectamente posible con los tratamientos actuales.


VIH Y HOMOSEXUALIDAD


Durante muchos años, se fomentó el mito de que la infección por vih era un mal preferencialmente vinculado a las comunidades de homosexuales o de personas trans. Esto nos así. El vih puede afectar a cualquier ser humano, más allá de su orientación sexual o identidad de género. Contrariamente a lo que muchos vienen pregonando desde hace décadas, no existen grupos de riesgo sino prácticas de riesgo. Por ejemplo: mantener relaciones sexuales sin usar correctamente un preservativo es una práctica que nos expone a la infección, tanto cuando lo hacemos en compañía de una persona de nuestro mismo sexo como cuando elegimos una pareja del sexo opuesto.

Los argumentos falaces utilizados son siempre los mismos y, si uno no está atento a la coherencia de lo que se dice o no está lo suficientemente informado, puede caer en la confusión y adherir a ideologías discriminatorias que solo pretenden sumar un nuevo ítem a su mensaje de odio hacia los homosexuales.

Suele decirse que los varones homosexuales corren más riesgo de contraer vih porque la mucosa anal es más frágil que la vaginal y esto favorece la transmisión. La comparación entre ambas mucosas es cierta, pero este argumento omite dos cosas fundamentales: la penetración anal no es práctica exclusiva de los homosexuales y, tanto entre unos como entre otros, el riesgo se elimina usando correctamente un preservativo (en este caso, el uso correcto también incluye abundante lubricación para suplir la que sí existe naturalmente en la penetración vaginal).

También se aduce que los varones homosexuales están más expuestos a la infección por vih porque tienen una vida sexual mucho más activa que los heterosexuales y porque sus prácticas se caracterizan por la promiscuidad. Este argumento básicamente discriminatorio y prejuicioso, que mete a todos los homosexuales en una misma bolsa como si todos se comportaran de la misma manera, en el supuesto caso de que fuera cierto (que no lo es), también omite dos cosas fundamentales. Por una parte, que las personas heterosexuales también pueden (y algunos suelen) tener una vida sexualmente activa y promiscua y, por otra, que el riesgo puede evitarse si en todos sus encuentros sexuales utilizan correctamente un preservativo.

Podríamos seguir enumerando los argumentos esgrimidos para endilgarles a los homosexuales la responsabilidad por la epidemia de vih, pero todos son igualmente rebatibles y resultaría tedioso.

Lo cierto es que el vih no discrimina.

viernes, 11 de enero de 2013

Donde nadie va


Película de guerra yanqui. O al menos es lo que parecía porque, al final, terminó tratando sobre lo que pasa después de que los soldados vuelven de la guerra. Nada nuevo. Un grupo de soldados norteamericanos que están en Irak (no se dice en la película por qué ya que, imagino, el guionista confiaba en que todo el mundo sabe algo de historia)... decía, el grupo de soldados estaba allá y los mandan a una última misión solidaria antes de regresar a casa. Todos contentos de poder escapar finalmente del horror. Entre ellos, Samuel Jackson, que es un médico muy bueno que hace su trabajo con abnegación. También está Chad Michael Murray (siempre tiene que haber un muchachito lindo y rubio en este tipo de historias), pero muere en la emboscada que los malvados e ingratos iraquíes tienen preparada para recibirlos. Su mejor amigo de la infancia y compañero de batallón le pide que no se muera pero el otro (por contrato) ya no puede decir nada más. La chica rubia que conduce el camión que explota al intentar huir del lugar, gracias a la bomba que hace detonar un adolescente por medio de un celular, pierde una mano y es rescatada por Jackson en medio de la balacera. Y otro negro muy grandote llamado Jamal mata sin querer a una mujer de negro que se aparece por una puerta y la deja tendida, pero la imagen de su rostro velado se sabe que no se le va a borrar por el resto de su vida (lo cual, por suerte para él,  no es mucho tiempo porque Jamal muere a mitad de la película, como media hora después, cuando toma de rehenes a un grupo de personas inocentes en un autoservicio y un grupo de tareas especiales tipo SWAT le mete una bala entre ceja y ceja). Nadie se explica cómo pueden salir de aquel infierno, rodeados por francotiradores que hacen estallar bombas por todos lados y destrozan los camiones con misiles. Bah, al menos yo no me lo explico. Pero lo cierto es que, fuere como fuere, regresan a sus casas en EUA, donde todos son recibidos como héroes de guerra. Y nada más.
Película cebollera clase B. Pero debo reconocer que Samuel Jackson actúa de la hostia. Y también debo reconocer que pueden extraerse algunas enseñanzas de esta historia:
1. LA GUERRA ES UNA MIERDA. Y acá pensé en mi hermano José, que en el ’82 llegó a acusarme de traidor por no festejar el desembarco en Malvinas. Creo que desde entonces no volvimos a estar de acuerdo en nada, nunca más.
2. ESTÁ TERMINANTEMENTE PROHIBIDO PREGUNTARSE QUÉ CORNO HACÍAN LOS ESTADOUNIDENSES GUERREANDO EN MEDIO ORIENTE. Y acá me acordé de un boludito que aparecía en la tele y decía que él admiraba a Bush y que los yanquis eran un pueblo admirable.
3. ES MENTIRA QUE EN EL GRAN PAÍS DEL NORTE SE TRATE CON HONORES A LOS VETERANOS. Porque todos terminaron bien chapita, víctimas de la burocracia, de la mezquindad, de la indiferencia, y bien podría decirse que los más afortunados fueron el rubiecito y Jamal. Y acá pensé en Sábato porque don Ernesto decía en alguna de sus novelas (creo que en “Abbadon...”) que la guerra puede ser inútil o estúpida, pero el batallón es sagrado (palabras más, palabras menos). Y queda claro que, para los que mandan gente a la guerra (cualquier guerra, las de allá o las de acá), esas gentes no son más que peones, herramientas menos costosas que la bala que las mata.
Y sin que hubiera una relación directa (la mente humana tiene esas conexiones indescifrables) también pensé en otras guerras, en esas que uno, consciente o no, libra día a día. Ya sé que no hay comparación. Que uno no es un héroe ni deja la vida en cada “misión”. Pero, yo qué sé, me acordé de eso.

Más exactamente, me acordé del último día de trabajo en escuelas del año 2012.
El día venía mal barajado de entrada. Hacía un tremendo calor, el tránsito de la ciudad era un incordio ya desde temprano. Y para colmo de males, las señas que nos había dado la orientadora social del colegio al que íbamos no se correspondían con el mapa de la zona. Estábamos perdidos y no hallábamos el modo de orientarnos.
En plena búsqueda, deambulando con la camioneta por una ruta, vemos un edificio extraño. Una especie de cuadrado amurallado que ocupaba varias manzanas y en la muralla varias torres que, a las claras, eran torres de vigilancia. Gastón y yo nos miramos y los dos pensamos lo mismo: no sabíamos que en esa localidad hubiera una cárcel. Al costado de la ruta cundían los anuncios de un cementerio privado que quedaba por la zona (ya los veníamos leyendo desde varios kilómetros atrás) y, a poco andar, se nos aparece como de la nada la entrada a un relleno "sanitario" del CEAMSE. Cartón lleno, dijimos: cárcel, cementerio y basural. A veces la realidad se llena de ironía y abusa de los simbolismos.
No recuerdo cómo, pero a mitad de la mañana llegamos por fin a la escuela. “Ay, pensábamos que ya no venían”, nos dice la orientadora social al recibirnos, con una sonrisita amable pero sin disimular el reproche. Con la misma amabilidad tratamos de darle a entender que su cargo de “orientadora” era una paradoja más de aquella jornada enrevesada.
El barrio no era pobre. Era muy pobre. Al menos en lo que a lo material se refiere. De esos que, si uno creyera en dios, lo primero que haría sería pedirle que se diera una vueltita por allá, de tanto en tanto, porque claramente se notaba que nunca había estado ni siquiera cerca. Curiosamente, mientras las celadoras reunían al estudiantado para participar de los talleres, la orientadora quiso tener una charla previa con nosotros para ponernos sobre aviso. Que los chicos eran muy especiales, que a veces tenían algún problema de conducta, que eran difíciles y bla, bla, bla. Nos quería prevenir para que no saliéramos corriendo ante la primera muestra de indisciplina. Tal vez creyera que no sabríamos afrontar una situación hostil o que los adolescentes con los que tratamos a diario son como esos personajes de plástico que aparecen en las series juveniles. Nos contó un poco sus experiencias y las dificultades por las que atravesaba la escuela. “En este barrio no hay nada...”, dijo, “ni siquiera vienen los evangelistas”. Lo cual nos pareció un dato muy duro. Si no hay siquiera un templo evangélico, sí que están sonados, je. Y justo que empezábamos a polemizar sobre el asunto, fuimos interrumpidos por un griterío que venía del corredor, a escasos cinco metros de donde estábamos.
Un chico rubiecito y flacuchento estaba peleando con una chica. Ambos de unos quince años. Pero cuando digo “peleando”, digo PELEANDO. A las piñas. Gastón y yo nos miramos y volvimos a coincidir en el pensamiento: esto no nos sucede a diario y por ahí la mina sí tiene razón en eso de que estos chicos son “especiales”. Sin embargo, ninguno de los dos pensó siquiera en dar marcha atrás. El incidente se dio por terminado de manera expeditiva. Las preceptoras separaron a los litigantes y todo pareció regresar a la calma. Y así fue, efectivamente. La orientadora regresó junto a nosotros y trató de excusarse por el “mal momento”, como si hubiera sido necesario. Luego ensayó una especie de resumen de la problemática que atravesaba el rubiecito. Por fortuna, fue interrumpida por una señora que entró para comunicarnos que los grupos ya estaban esperándonos para iniciar las charlas. Entonces, Gastón y yo hicimos de tripas corazón y salimos al ruedo. Cada uno en su fuero interno pensando cómo encarar la conversación, de manera que a los chicos les resultara interesante y todos pudiéramos volver a casa con la sensación de que había servido para algo.
A lo largo de la jornada, a los dos nos sucedió algo semejante. El día había comenzado mal, pero terminó de maravillas. En lo personal, los talleres que di en aquella escuela ya están atesorados entre los mejores recuerdos de mi paso por la actividad docente. Contrariamente a lo que suponíamos, los alumnos se comportaron con el mayor de los respetos y participaron activamente con preguntas, dudas, comentarios, risas, bromas, controversias, acuerdos, disensos, apertura y libertad. La verdad que de vih hablamos poco (yo diría que lo justo y necesario), pero hablamos de sexualidad, de sus proyectos de vida, de la ausencia de proyectos, de la vida en general, de sus miedos y los míos, de las posibles formas de afrontarlos, de los hijos, de los padres, de querernos, de cuidarnos... Hablé hasta quedar sin voz pero también escuché hasta superar transitoriamente mis problemas de audición, frente a un grupo de alumnos que necesitaban oír y ser oídos. Unos chicos que no sé cómo hacen para seguir peleándola en ese sitio olvidado y rodeado por un basural, una cárcel y un cementerio. Los que basan sus teorías sociales y económicas en la igualdad de oportunidades no tienen la más puta idea de lo que dicen. Cuando uno se aleja de la heladera llena y el aire acondicionado, la realidad se ve de otra manera. Pero si lo hace y tiene suerte, le puede pasar como me sucedió a mí aquel día, cuando una vocecita cantarina me sobaba el pecho diciendo “¿Viste por qué seguís en esto?”.
No obstante, al final de una de las charlas, uno de los alumnos se acercó para darme la mano. Obvio que no solemnemente como solemos hacer los adultos sino de esa manera tan especial que usan los jóvenes, entrecruzando los brazos y reteniéndote cerca, como si no quisieran dejarte ir. “Gracias por venir” me dijo. Y como si no hubiera sido bastante remató con un “Ojalá puedan venir el año que viene. Acá nunca viene nadie”.
Ya sé que la frase daba para emocionarse e incluso para liberar algún que otro moco. Pero no pude. Justamente yo que soy de moco predispuesto. No me animé a decirle que es bastante poco probable que volvamos. Que nuestro trabajo diario en escuelas está mal remunerado y además cobramos cada tres o cuatro meses, cuando los encargados de poner la plata se acuerdan de que existimos o se cansan de que les taladremos el cerebro a sus empleados por teléfono. ¿Alguien habría tenido el coraje de decirles a esos chicos, que carecen de casi todo, que ya no vanos a volver porque nosotros también necesitamos mantener lo que ellos tampoco tienen? Yo no. Y me siento todavía un miserable porque sé que esos chicos están hartos de promesas y de olvidos y están necesitados de cualquier esperancita que les dé una razón para no tirar la toalla. Sé que merecían de mi parte al menos una pequeña honestidad, pero no me animé a confesar que aquel era seguramente el último día del proyecto que, durante años hemos llevado adelante con tanto empeño y sacrificio.
Esa es (o era) nuestra guerra diaria. Extraña por demás. Porque nunca estamos cara a cara con los enemigos. Esos que son como los francotiradores de la película, que activan las bombas a distancia, aunque los iraquíes defendían su libertad mientras que los de acá tan solo protegen intereses que no siempre son propios. Rara también porque en esta guerra diaria de la que hablo no somos ni víctimas ni victimarios. No apretamos el gatillo ni perecemos bajo el impacto del imaginario misil. Tan solo somos la curita que intenta frenar la hemorragia que sucede al estallido. Y aún así, nada me quita de la cabeza la idea de que nuestro trabajo es (o era) importante. Porque así como el rubiecito de la peli no debería haber muerto en tierras extrañas, así como la rubia no tendría que haber perdido la mano y Jamal debería haber llegado a viejo con un trabajo digno y feliz de sus nietos; del mismo modo aquellos chicos y chicas que me ofrecieron su respeto aquel día merecen al menos que alguien les tire un cable de tanto en tanto.


Eso ha sido todo por hoy. Desde las tórridas y despobladas callecitas veraniegas de la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que, a veces, no puede con su impotencia y otras se traga la rabia para poder continuar... Iba a terminar diciendo que ojalá podamos continuar, que ojalá podamos seguir yendo a esos lugares donde nadie va. Pero me acordé de que “ojalá” significa “dios quiera” y de que hace rato tengo la certeza de que dios tiene muy poco que ver en estos asuntos. Los que cortan el bacalao están mucho más cerca y son mucho más tangibles.



miércoles, 13 de junio de 2012

Cambiar preguntas para donar sangre











Mañana, 14 de junio, es el Día Mundial del Donante de Sangre y me parece pertinente traer a colación el tema. Sobre todo después de haber leído un artículo (a mi juicio cuestionable) en el diario Clarín de ayer, de título "No cambiar preguntas para donar sangre" y con la autoría del señor Fabián Romano, titular de la Comisión para la Promoción de la Donación de Sangre de la Asociación Argentina de Hemoterapia e Inmunohematología.

Es ya una verdad de Perogrullo eso de que "la ciencia no tiene ideología". El problema es que lo que no se tiene en cuenta ante tal aseveración es que los científicos SÍ la tienen. Claro que a veces es difícil discernir donde termina la objetividad científica para dar paso a la subjetividad ideológica.

En el caso de este señor, autor del artículo, es bueno que haya iniciado el texto aseverando que "el criterio para la selección de donantes de sangre continúa siendo un tema de controversia". En eso creo que estamos todos de acuerdo. Lástima que, después, asegure que el cuestionario y la entrevista pre-donación no son discriminatorios. Cuestión en la que opinamos de forma diametralmente opuesta.

Los argumentos para confrontar sus aseveraciones son, a mi criterio, bastante simples y hasta trillados. Los hubiera expuesto en la misma página del diario pero, lamentablemente, tal como sucede muchas veces con artículos de opinión "controvertida", no se habilitaron los comentarios de lectores. 


En primer lugar, NO existen GRUPOS de riesgo sino PRÁCTICAS de riesgo, cosa que cansa un poco tener que repetir una y otra vez, sobre todo frente a planteos provenientes de una persona que supuestamente debería estar al tanto de estos detalles.

A ver: Si yo soy varón homosexual y tengo una conducta erótica en la que el correcto uso del preservativo es lo esencial, no veo la razón por la cual no pueda donar sangre y se me trate de manera diferente a la que se prodiga a un varón que gusta de las mujeres. Por oposición, si soy varón heterosexual y jamás en mi vida he usado un condón o no tengo claros los cuidados necesarios para utilizarlos como corresponde, MI PRÁCTICA (y no mi orientación sexual) pudo haberme expuesto a una infección que hipotéticamente podría ser transmitida a través de una transfusión de sangre. Entonces, señor Romano, ¿a qué viene tanto interés por saber con quién me acuesto?

Análisis semejantes podrían hacerse en el caso de que se tratara de mujeres y en el caso de la mayoría de los puntos de ese extensísimo cuestionario que indaga la intimidad de los postulantes a donación. En todos, el resultado sería el mismo: no hay razón para tan bochornosa falta de respeto hacia la persona que voluntariamente acude a poner en acto su solidaridad.

No es muy difícil imaginar que, ante una intervención quirúrgica o una enfermedad grave que demande transfusión de sangre, la familia del futuro transfundido suele afrontar una gran presión, la cual es directamente proporcional al número de donantes reclamados por la institución de salud. Esta presión se traduce en llamados angustiados, súplicas o incluso entrega de dinero (ya que los mercaderes miserables nunca faltan, y suelen tener gran actuación cuando la desesperación es extrema, aun cuando se trate de un delito penado por la ley) con el solo fin de obtener el tan preciado fluido en la cantidad solicitada. De modo que, no es para nada sorprendente que, llegado el momento del cuestionario y ante la necesidad de donar, la gente sencillamente MIENTA. ¿Cómo va a hacer el señor Romano para saber a ciencia cierta cuál es mi orientación sexual, o si me acosté con veinte prostitutas o prostitutos, o si me drogo, o...? ¿Cómo, señor Romano? Ciertamente, un simple cuestionario no es garantía de nada y lo que este y otros muchos señores y señoras buscan no es otra cosa que disfrazar sus propios prejuicios bajo la fachada de la precaución epidemiológica.

Por otro lado, el señor Romano argumenta que el testeo de la sangre extraída no es suficiente para cubrir el denominado "período de ventana", lo cual podría ponerse en duda en vista de que existen en la actualidad los llamados "testeos rápidos" (pero esa es una discusión que puede quedar en suspenso dado el elevado costo de los mismos y la poca probabilidad de que el Estado lo instituya como método habitual de verificación, al menos de momento en la Argentina). Lo que el señor Romano NO dice es que el cuestionario tampoco soluciona el problema generado por el período de ventana.

¿Entonces el problema del período de ventana no tiene solución? No lo sé. O mejor dicho: sí lo sé pero no es ese el objetivo que persigue mi planteo y desarrollar el tema en profundidad ameritaría un artículo completo.

Lo que debería preguntarse el lector (y pido perdón si mi "sugerencia" puede resultar imperativa) es "¿Por qué la supuesta imposibilidad de lidiar con el período de ventana se la endilgan exclusivamente a la comunidad homosexual, si es algo que puede ser atribuido también a los heterosexuales? ¿Por qué los heterosexuales son excluidos, deliberadamente y sin más trámite, de su potencialidad de transmitir infecciones a través de la sangre?". Cada quien puede tener su propia respuesta. La mía es: por prejuicio, señor Romano, solo por un prejuicio que incluso podría ser llamado homofobia. Humano pero discriminatorio y, en consecuencia, reñido con las leyes vigentes.

Hasta donde yo sé, Argentina es, junto a Uruguay, Costa Rica y España, uno de los poquísimos estados en el mundo que cuentan con un sistema público de donación de sangre y en lo personal me enorgullezco de que mi país forme parte de esa virtuosa tetrarquía. Por esa razón, ante el proyecto presentado por el bloque radical tendiente a modificar el cuestionario "cuestionado", me uno (a mi modo) al reclamo que hace el mismo Romano en su frase final: insto a los legisladores a estudiar exhaustivamente el caso, de manera que la nueva ley nos prive felizmente de semejante caso de discriminación institucionalizada.

Esto es todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que vería con buenos ojos que una Comisión para la Promoción de la Donación de Sangre se dedicara justamente a eso, a promover la donación, y no a poner obstáculos discriminatorios basados en la pura ideología. Sería una excelente manera de honrar la tarea para la que fue conformada.


miércoles, 6 de julio de 2011

Contra el aborto y a favor de la ley


Hay temas (muy pocos) que son verdaderas divisoras de aguas. Hablo de esas cuestiones tan controvertidas sobre las cuales difícilmente se alcance un consenso alguna vez y cuya resolución deba conformarse con una legislación que abarque lo más ampliamente posible los criterios de la sociedad. Como he dicho, son muy pocos y me vienen a la mente solamente dos: la pena de muerte y el aborto (que para muchos pueden resultar un solo tema).

Esta semana, una vergonzosa campaña publicitaria a cargo de la modelo Natalia Fassi ha reavivado la polémica alrededor de la interrupción voluntaria del embarazo. Y tal vez sea esta su única virtud. La imagen de la modelo, embarazada según ella de ocho meses, banaliza la cuestión y apuesta al golpe bajo mostrándose en posiciones sensuales, clavándose jeringas en la panza, con sangre chorreando entre las piernas y expresión de incomprensible gozo. Detrás de esta campaña, además, se erige la figura de la inefable diputada nacional Cynthia Hotton, a quien muchos recordarán por su enconado rechazo a la Ley de Matrimonio Igualitario aprobada el 15 de julio de 2010. Sin querer ser prejuicioso, creo que bien poco podíamos esperar de esta dupla, razón por la cual lo mejor que podemos hacer como sociedad es pasar por alto la provocación y concentrarnos en el verdadero desafío que representa hallar una solución para este asunto que afecta a tantas personas en todo el mundo.

Inspirado por el anuncio de la campaña, recordé un antiguo monólogo a cargo del comediante norteamericano George Carlin en el que, con humor irreverente y políticamente incorrecto, se ridiculiza a los autodenominados “pro-vida”. Entusiasmado por las ocurrencias del actor, publiqué el video en el muro de mi Facebook y copié a continuación las frases más ingeniosas del monólogo. Claro que mi intención no era la de generar un debate (poco serio sería hacerlo en el muro de una red social de internet) pero una respuesta bastante atinada de un querido amigo (opositor a una legislación favorable respecto del aborto) me da el pie para ponerme serio. Transcribo a continuación una edición de los argumentos de mi amigo:
“...Cuando hay un aborto "seguro", el que muere es el bebé, no la mujer; cuando se deja el embarazo seguir su curso, la mujer tampoco muere, pero el bebé vive; así que en las dos opciones, en al menos una muere el bebé, pero en ninguna muere la mujer. Claro que en un aborto clandestino, pueden morir ambos. Uno de ellos, seguro: el bebé. Así que, en todas las posibilidades, el que más probabilidades tiene de morir es el bebé, no la mujer. Es verdad que la mayoría de los que están en contra del aborto acá y en EE. UU. son hipócritas conservadores, reaccionarios, que a la vez que están en contra del aborto están a favor de la pena de muerte, de la tortura, y de iniciar y sostener guerras por doquier, pero la calidad de estas personas no hace mella a los argumentos anti-abortistas”. “El comediante se burla de los argumentos a favor de decir que el feto es un ser humano; la pregunta es: si un recién nacido es un ser humano, ¿por qué no lo era 5 minutos antes cuando estaba en la panza de la madre? Me dirás: "5 minutos antes es un ser humano, pero 3 meses antes no"; y yo te pregunto: ¿y por qué 3, 4 o 5 meses antes no es un ser humano, y después sí? ¿Qué es lo que hace que un feto pase de ser no-humano a ser humano? Nunca oí ni leí a un abortista explayarse acerca del cuándo, el cómo y el por qué un feto pasa de no ser humano, a serlo. En cambio, el anti-abortista sí tiene una respuesta clara acerca de cuándo comienza la vida humana: en la concepción. Y esto es así porque en la concepción suceden DOS hechos trascendentales: 1º se unen el ADN de la madre (óvulo) y el ADN del padre (espermatozoide) y forman un NUEVO y ÚNICO adn: el del niño por nacer. Este adn, que se forma en esa mismísima, primera y única unión de los gametos, es el mismo y único adn que tendrán todas las células del cuerpo ya crecido”. “2º en el momento de la concepción, se INICIA un PROCESO de crecimiento, IRREVERSIBLE, que, en el vientre materno, durará 9 meses, y luego continúa fuera de él”. “En resumen, el problema central sigue siendo dónde comienza la vida humana; los anti-abortistas damos una respuesta basada en los hechos comprobados científicamente; los anti-abortistas NUNCA hablan acerca de en qué momento comienza la vida humana”. “Tenemos que procurar que haya una muy buena educación sexual pública y gratuita, y reparto gratuito y asesorado de anti-conceptivos, además de la lucha contra la pobreza. Pero no creo que la solución para un aborto "mal hecho" sea legalizarlo, para que sea seguro, porque, en los dos casos, es mortal para el bebé. Con legalizarlo salvamos una sola vida, y legalizamos la muerte provocada de otra, la más inocente e indefensa. Tenemos que evitar que haya abortos, de ningún tipo; legalizándolo no lo lograremos. Te mando un abrazo”.
Recalco el criterio muy respetable de tales argumentos, alejado por completo de una visión mística y confesional (lo que se agradece). Sin embargo, yo acotaría que no todas las personas que se oponen a una ley que permita la interrupción voluntaria del embarazo son capaces de argumentar sin recurrir al mandato divino. Al igual que ha sucedido ya en otros temas polémicos, suelen optar por imponer su propia visión del mundo, o sea sus propios prejuicios. No es este el caso, por fortuna, aunque humildemente me atreveré a resaltar la existencia de algunos supuestos dignos de ser comentados.

En primer lugar, necesito dejar en claro que abogar por la legalización del aborto no es lo mismo que ser “abortista”. Esta es una confusión que muchos malintencionados (no creo que sea el caso de mi amigo) usan a modo de chicana para desacreditar nuestra postura. No puedo hablar por todos pero, tanto en mi caso como en el de la mayoría de las personas cercanas que comparten mi parecer, al bregar por una ley favorable no estamos haciendo apología del aborto. Salvando las distancias, eso es como decir que a partir de mi apoyo a la ley de divorcio quiero que todas las parejas den por terminado su contrato matrimonial, o que por haber celebrado la ley de Matrimonio Igualitario postulemos que, de aquí en más, todo el mundo debe casarse exclusivamente con personas de su mismo sexo. Lejos de ser una inocente confusión, estos juegos de palabras son armas afiladas por algunos grupos fundamentalistas que muchos enarbolan al descuido y que han servido históricamente para alertar sobre catástrofes sociales que nunca se produjeron. YO NO ESTOY A FAVOR DEL ABORTO. Simplemente creo que sería maravilloso que existiera una manera de EVITAR que una mujer tome la decisión de interrumpir un embarazo, pero lamentablemente eso es una utopía. No obstante, para mí y para la mayoría de los seres humanos, será de júbilo el día en que alguien pueda demostrar que estoy equivocado. Mientras tanto, por detestable que pueda resultarnos la idea, los abortos existen y van a seguir existiendo, aun en contra de las legislaciones punitivas y las campañas publicitarias. Ni siquiera en los países donde los abortos son legales y están complementados por una educación adecuada y un libre acceso a los métodos anticonceptivos se ha podido erradicarlos. La diferencia es que, en esos países, al menos no muere la madre.

Otro punto que quisiera comentar es el de suponer que “el problema central sigue siendo dónde comienza la vida humana”. No soy tan necio como para no admitir la veracidad de los hechos que mi amigo relata con tanto detalle y claridad. Pero lo que él pasa por alto es la posibilidad de que muchos consideremos que el “problema central” pasa por otro lado. Por supuesto que soy consciente de que todo aborto implica necesariamente el cercenamiento de una vida. ¿Cómo negarlo? Si no fuera así, no habría conflicto. El caso es que mi abordaje del tema incluye también la certidumbre de que se trata de una situación límite de la que nadie debería sentirse orgulloso pero a la que anualmente llegan cientos de miles de mujeres sumidas en la desesperación. En Latinoamérica, más de 20.000 mujeres mueren por año a causa de abortos clandestinos. Sería muy sencillo llegar a un acuerdo si el nudo de la cuestión fuera algo tan evidente como determinar el momento en que comienza la vida. Eso lo aprendí en la adolescencia con el libro de texto de Dos Santos Lara. El problema central, a mi criterio, es de carácter social y no científico.

La experiencia personal me ha demostrado que ninguna mujer toma alegremente la decisión de abortar. Para todas las que conozco se trató de una cuestión que marcó sus vidas para siempre. Las razones por las cuales se llega a semejante dilema son variadas: violaciones, métodos anticonceptivos mal empleados, la imposibilidad de negociar el uso de un preservativo, desesperación ante el abandono de su compañero, un descuido y un larguísimo etcétera. Muchas de ellas se hacen eco de la tradición que las relegó durante siglos al hecho de ser una mera matriz destinada a la procreación y se sienten miserables por desechar una maternidad impuesta desde la cultura, razón de ser y fin último para toda mujer que se precie. Para la gran mayoría de las mujeres, el aborto es una situación límite que les echa encima las cargas y los errores del pasado de cara a un futuro incierto. Y son el poder de esa incertidumbre, unido a la humana búsqueda de la dignidad, los que terminan inclinando la balanza, aun a costa de la propia vida. Y un dato insoslayable: tanto el ansia de dignidad como la incertidumbre aumentan cuanto más abajo se está en la escala socioeconómica. Porque no nos engañemos: el planteo ético-moral sería INDISCUTIBLE si no fueran solo las mujeres pobres las que mueren, aquellas que no tienen los medios necesarios para “deshacerse” del problema a cambio de una pequeña fortuna que pasa a alimentar los bolsillos de tanto granuja aprovechado. En el Paraíso Terrenal esta polémica no tendría razón de ser. Pero estamos en el mundo real. Tan real que, a pesar de contar con un Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, el mismo se ve entorpecido por mentes obtusas que, encarnadas en algunos médicos, docentes, jueces, funcionarios y autoridades civiles (guiados exclusivamente por sus creencias o intereses personales y por la injerencia impertinente de algunas religiones) alimentan la ignorancia y profundizan la desigualdad de oportunidades.

Lo terrible es que, mientras nosotros discutimos, las mujeres pobres se siguen muriendo.

Como tantos otros, yo no me considero un dios, me declaro incapaz de encontrar una solución perfecta y ni siquiera me animo a imaginarme en la piel de una mujer que se enfrenta a una situación tan crucial. Queda claro que las mujeres abortan y lo seguirán haciendo a pesar de las campañas, de las opiniones en contra y de la amenaza de una sanción penal. Como seres humanos que somos, solo podemos aspirar a lograr una disminución sustancial de los casos que se presentan actualmente y a una fuerte penalización de quienes se aprovechan de la desesperación y el desamparo o incumplen lisa y llanamente con lo que estipula la ley. Esto último se puede conseguir con la implementación efectiva de una legislación acorde. Lo primero, con adecuada educación sexual o con anticoncepción de emergencia (para las situaciones de violencia que terminan en embarazos no deseados).

Desde hace años, las organizaciones que trabajan en favor de la legalización del aborto libre y gratuito enarbolan una proclama que es mucho más que un slogan: “Educación sexual para poder elegir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. Ojalá todos pudieran asimilar el verdadero significado de esta propuesta que es, en sí misma, muy concreta y comprensible.

Esto ha sido todo por hoy. Desde las frías callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que no cree en verdades absolutas, sino apenas en las humanamente posibles.


viernes, 29 de mayo de 2009

La Ilusión de Mascherano


"Cosas vederes que non crederes" decía el Quijote. Y es una expresión que viene a mi mente en pocas oportunidades, por aquello de que une ha perdido en gran manera su capacidad de asombro. Sin embargo, a veces pasa que "el pasmo" (como lo llamaba mi bisabuela) se produce y también a veces pasa que es una grata sorpresa.

Hoy abrí mi cuenta de Yahoo para leer el correo y me encuentro con un titular llamativo: "Someten a estudios a adolescente con órganos de hombre y mujer". Tanto más sorprendente me resultó el hecho de que la noticia tuviera su origen en nuestra provincia de Santiago del Estero. No porque alimente el prejuicio de que en las regiones más conservadoras de nuestro país no existen personas LGBT, sino porque sí sospecho que allí cualquier noticia relacionada con nuestro colectivo no es del todo bienvenida. Sospecha a rever por mi parte por lo visto.

La noticia ha sido publicada por el diario "El Liberal" de Santiago del Estero y reproducida por "La Capital" de Rosario. Se trata de un adolescente que, habiendo nacido con órganos sexuales correspondientes a ambos sexos, fue registrado oficialmente como nena. Pero a medida que fue creciendo, su identidad masculina se impuso y su supuesta femineidad quedó reducida a un mero nombre en el DNI. Vive en una muy humilde casa en la zona rural de Suncho Corral, localidad ubicada a 120 km de la capital provincial y allí todes lo conocen con el apodo de "Mascherano".

Tal como sucede en la gran mayoría de estos casos, Mascherano (según declaraciones de su madre) "por vergüenza y por la burla de sus compañeros" dejó de concurrir a la escuela y optó por dedicarse "a los trabajos duros de la casa, hachando y vendiendo leña en un carro". Duro destino de las personas trans, que deben enfrentarse a un sistema educativo expulsivo y discriminador que les humilla y les niega su genuino derecho a la educación. No me cuesta imaginar a eses niñes haciéndole la vida imposible al diferente, a les padres inculcando prejuicios en las tiernas mentes de sus hijes y a les maestres haciendo la vista gorda ante los sufrimientos infringidos a quien no se adapta a la norma.

No obstante, se da en este caso una situación que (a juicio de quien suscribe) resulta novedosa y, como tal, merecedora de ser destacada. Mientras el sistema de salud de nuestro país también suele ser expulsivo y discriminador, en esta oportunidad Mascherano ha recibido una buena atención que le da esperanzas de poder asumir plenamente su identidad de género. Según fuentes de la Dirección General de la Niñez, Adolescencia y Familia de Santiago del Estero (DINAF), un grupo de médicos lo someterá a una serie de estudios y evaluará la posibilidad de someterlo a una cirugía que preserve su condición masculina.

El diario "El Liberal" también publica declaraciones de la Dra. Mónica Bravo Mayuli, titular del Juzgado de Familia de Segunda Nominación, quien adelantó que al final de todo un proceso médico-legal, el Registro Civil deberá rectificar el acta de nacimiento y otorgarle una identidad masculina al adolescente. La funcionaria se esmeró en dejar en claro: “Antes que nada, debe ser asistido por médicos y sicólogos para que ellos establezcan cuál sexualidad predominará”. Y ahondó la magistrada: “Médicos y psicólogos tienen que actuar y movilizarse en procura del bienestar del menor; también confeccionar informes socioambientales y otorgar contención a toda su familia. Lo más valioso, todos deben contribuir a preservar su identidad e intimidad”. Si todo marcha como debiera, el Registro Civil deberá rectificar el acta de nacimiento e insertar el flamante nombre de varón al menor (que el 30 de diciembre próximo cumplirá 16 años) y luegoconcederle un nuevo DNI con el nombre de César, según la elección del propio Mascherano, en honor a su padre ya fallecido.

Otro de los aspectos que me ha llamado la atención es el trato que se le ha dado al asunto. En todo momento, les redactores de la noticia se refieren al adolescente en género masculino, respetando su identidad de género. Eso está muy bien pero qué distinto al trato recibido por las chicas travestis (por dar un ejemplo), que no logran que se las mencione en femenino, salvo muy pocas excepciones. El tema da para mayores consideraciones pero sospecho aquí otra cuestión de género a investigar: para la cultura imperante parece ser menos "bochornoso" o menos "reprobable" asumir una identidad masculina que una femenina. ¿Habría recibido el mismo trato si Mascherano hubiera sido registrado con nombre de varón y pretendiera asumir una identidad de mujer?

Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que no tiene todas las respuestas pero sí un buen abanico de preguntas.


jueves, 20 de marzo de 2008

Curiosas prácticas de masturbación

Antes se decía que la masturbación traía problemas de memoria y no me acuerdo qué otra cosa... Pero no es cierto!

En el video que presento a continuación (que llegó hasta mi correo gracias a los buenos oficios de mi amigo Bellota Caravagio, alias Walter Ibañez) el Dr. Sigmund Winston nos demuestra cuan importante es dedicarle tiempo al amor propio.

Aprovechad, niños y adolescentes del tercer milenio, que cuando Bellota y yo éramos jóvenes no teníamos a nadie que nos diera una mano en estas cuestiones. Advierto además a los espíritus impresionables que el video que sigue presenta algunas imágenes de crudeza inenarrable que bien podrían herir ciertos pilares de la masculinidad. Particular mención merece por supuesto la escena de Bobby con el pepino.


Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que hoy se siente más turbado que nunca.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Festejo en el Muñiz


Yo no soy un férreo defensor de las tradiciones. Muchas de ellas son causa directa de las injusticias que aquejan a nuestra realidad. Sin embargo, sería necio no admitir que las hay también beneficiosas y agradables, cuando no imprescindibles para que el mundo se torne paulatinamente en un sitio mejor donde poder vivir. Este es el caso de una bella tradición que se lleva a cabo, año a año, en el Pabellón Pediátrico de VIH/Sida del Hospital Muñiz.

Cada mes de diciembre, con la excusa de celebrar la Navidad, el personal del hospital, estudiantes de la UTN, voluntarios de la Cruz Roja de Argentina y la Fundación Buenos Aires Sida organizan este festejo en el cual cada quien aporta lo que puede. Se reúnen así para ponerle una carita linda a la vida de los niños y adolescentes que se atienden en la unidad asistencial y viven con el virus, así como también a la de sus familiares que luchan, día a día, por brindarles a sus chicos un mayor bienestar. En esta oportunidad hubo pizzas, empanadas, sandwiches, gaseosas, payasos y un grupo de capoeira (el Grupo Gueto) que deleitó a los pequeños con sus acrobacias y los invitó a participar. La Fundación Buenos Aires Sida aportó ropa y juguetes que distribuyó gratuitamente.

En el Muñiz los chicos con vih se internan de manera programada, cada tres meses, durante medio día. El equipo del Muñiz ofrece sostén emocional y un espacio de contención psicológica abierto a padres e hijos, desde una perspectiva que rompe con lo tradicional del “paciente desvalido” frente al “profesional todopoderoso”. Y trata de ayudarlos a tejer su propia historia. En el plan de internación abreviada hay 260 chicos en seguimiento y más del doble ya pasaron por el programa.

La mayoría de los chicos con vih se infectaron de sus madres, durante el embarazo, el parto o la lactancia. La buena noticia es que existen tratamientos que reducen al 2% el riesgo de esa transmisión vertical, y la pésima –demencial– es que 1500 chicos por día se siguen infectando de vih en el mundo porque sus madres no acceden al diagnóstico o al tratamiento. Solo en el 2006 se infectaron con vih 540.000 chicos menores de 15 años. Una sexta parte de las muertes relacionadas con el sida en el mundo son de niñas y niños que no llegaron a cumplir los 15, pero pocas veces se los menciona en las encuestas. Según la UNICEF, todos los años 300.000 niñas y niños menores de cinco años mueren por enfermedades relacionadas con el sida. Hasta hace poco ni siquiera se contaban las niñas y niños afectados por las consecuencias de la enfermedad, por ejemplo, quedarse sin padres por el virus. O quedarse con el virus.

Esta realidad, sin embargo, no es obstáculo para celebrar la vida. La inocencia de los chicos es la mejor prueba. Y la voluntad de los mayores que se esfuerzan por ayudarlos y brindales (dentro de sus limitadas posibilidades) un entorno mejor en el cual desarrollarse.

Ojalá pudiera hacer una lista completa de todos los profesionales y voluntarios que hacen posible estos festejos, donando horas de sus vidas y gran parte de sus esfuerzos. En un mundo en el que las palabras huecas acaparan los titulares de los diarios, el trabajo silencioso de muchos logra que en las caritas de estos niños, niñas y adolescentes las sonrisas no sean una utopía. "Esto es una inyección de vida para mí" decía uno de los artífices de la celebración con los ojos embebidos de la alegría de los chicos. Ojalá cundiera el ejemplo entre los dirigentes de nuestra comunidad.

Qué bueno sería que todas y todos abandonáramos los personalismos e iniciáramos una nueva etapa en la que el bienestar de los demás fuera el objetivo.

jueves, 20 de diciembre de 2007

FBAS en el Muñiz


El próximo sábado 22 de dicembre a las 10:00 am, algunos integrantes de la Fundación Buenos Aires Sida y otros activistas LGBT nos juntamos para repartir alimentos y otras donaciones (cosméticos, juguetes, ropa y elementos de higiene personal) a las madres y familias de niñas y niños que viven con VIH y son pacientes de la sala 29 de pediatría del Hospital Muñiz.

Necesitamos armar un grupo solidario para organizar la entrega de productos y jugar con los niños/as.

Quien se prende?

La idea es adelantar la Navidad para que cada uno de ellos/as se lleve su regalo.

Quienes tengan deseos de participar pueden acercarse antes de las 10 a la placita que está frente al hospital. El mismo está ubicado en Uspallata 2272 del barrio porteño de Parque Patricios y los acercan los colectivos 133 y 150.

No dejen de participar.

Informe de FUNDAMIND

"Mensaje" de María Amelia Conti


FUNDAMIND (Fundación Asistencial Materno Infantil de Ayuda a Niños Carenciados y Discapacitados) dio a conocer en los últimos días un estudio preocupante: La mitad de los argentinos infectados con HIV en la adolescencia abandona el tratamiento. El informe contempla la realidad de niños y adolescentes de entre 12 y 22 años, que conviven con el virus y asisten a hospitales públicos, programas oficiales y organizaciones no gubernamentales que trabajan en el tema.

Recordemos que las vías de transmisión del VIH son tres:

1.- Vía Sanguínea: ya sea por transfusiones de sangre infectada, por compartir agujas (en el caso de los usuarios de drogas inyectables, legales o no) o por accidentes laborales (en el caso de los trabajadores de la salud).
2.- Vía Vertical: o sea la transmisión de la madre, que vive con el virus, a su bebé durante el embarazo, el parto o a través de la leche materna en la lactancia.
3.- Vía Sexual: es decir toda práctica sexual -oral, vaginal o anal- sin uso correcto de protección, que implique el intercambio de sangre, semen (incluyendo el líquido pre-seminal) y fluidos vaginales, con una persona que tenga el VIH.

El informe de FUNDAMIND advierte que los jóvenes que adquirieron el virus en la adolescencia tienen más riesgos de abandono que los que se infectaron por transmisión vertical. Las estadísticas señalan que, de cada 100 jóvenes de entre 16 y 22 años que viven con el virus, alrededor de 20 abandonan el tratamiento y 50 tienen graves problemas para continuarlo correctamente. La adherencia a una medicación de por vida es compleja y ardua para los adolescentes y suelen ser la población que más necesita del apoyo brindado por una terapia psicológica adecuada.

"El secreto para combatir el virus es no dejar de tomar nunca la medicación", afirmó Alejandro, un joven con VIH cuyo testimonio integra el informe de FUNDAMIND. En el mismo se aclara que Alejandro no tuvo problemas estomacales "ni de ningún tipo" derivados de los medicamentos, pero ese "no es el caso de otros chicos".

Es de destacar, además de las complicaciones acarreadas por la intolerancia a la medicación, el papel nocivo que juega en esta problemática el conjunto de prejuicios que aun hoy subsisten en nuestra sociedad. Una persona que vive con VIH tiene la posibilidad de cuidar su salud y adherir ciento por ciento al tratamiento en pos de aumentar sus defensas y neutralizar los efectos del virus. Lo que no puede hacer es evitar que la discriminación social (fruto de la ignorancia en la mayoría de los casos) obstaculice constantemente el normal desarrollo de su vida comunitaria, profesional o afectiva. Téngase en cuenta el efecto multiplicador que manifiestan estos estigmas en los jóvenes que, de por sí, deben además luchar por encontrar su lugar en el mundo.

Recordemos que FUNDAMIND es una organización no gubernamental sin fines de lucro, fundada en 1990 por Gerardo Mitre (p), con la visión de trabajar solidariamente para reducir las situaciones de pobreza y Sida en niños, jóvenes y sus familias, liderando programas participativos de Educación, Prevención, Salud y Desarrollo social.


"Ella" de María Jimena Almarza


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Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad sueña con el día en que la realidad sea un poco menos alarmante.

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martes, 25 de septiembre de 2007

Revuelo publicitario

Campaña publicitaria contra la anorexia causa revuelo en Italia. Las imágenes aparecieron en gigantescos carteles publicitarios en las calles y en una doble página del diario "La Repubblica".

El conocido fotógrafo italiano Oliviero Toscani, célebre por sus campañas chocantes para la firma Benetton, lanzó ayer una impresionante denuncia de la anorexia con la publicación de fotografías de una joven desnuda extremadamente delgada.

Las imágenes, que aparecieron en gigantescos carteles publicitarios en las calles de las principales ciudades italianas y en una doble página del diario "La Repubblica", muestran a la joven completamente desnuda, de espaldas o de frente, y con las palabras "No-Anorexia". La campaña es financiada por la marca de ropa italiana "No-l-ita".

Declaró el fotógrafo a los medios: "Desde hace años me ocupo del problema de la anorexia. ¿Quiénes son los responsables? En general los medios de comunicación, la televisión, la moda. Me parece muy interesante que una marca de ropa comprenda el fenómeno, tome conciencia de su papel y patrocine la campaña".

Luisa Bertoncello, consejera delegada de Flash&Partner -grupo al que pertenece la marca de moda No-l-ita-, afirmó: “Cuando vi la foto por primera vez quedé conmocionada por la crudeza de la verdad que comunicaba y decidí por ello que era justo usar la publicidad como medio de sensibilización para los males de la sociedad". “Debido a la implicación de la moda en esta plaga moderna, se ha decidido realizar esta campaña coincidiendo además con la Semana de la Moda Femenina de Milán”.

La campaña cuenta con el beneplácito de la ministra de Sanidad, Livia Turco, que explicó: “Este tipo de iniciativas pueden abrir eficazmente un canal comunicativo original y privilegiado con el público joven, a través de un mensaje de gran impacto idóneo para favorecer la toma de responsabilidad hacia el drama de la anorexia".

En su próximo número, la edición italiana de la revista "Vanity Fair" entrevista a la joven de la fotografía, que es francesa y se llama Isabelle Caro.

La joven cuenta a la revista que decidió posar "para que la gente sepa y vea lo que realmente es la anorexia", y explica que los problemas familiares le empujaron a dejar de comer y a quedarse en 31 kilos, con consecuencias físicas como la soriasis y la hipertricosis lanuginosa (manchas negras en la piel).

"Me he escondido durante mucho tiempo. Ahora me quiero mostrar sin miedo, aunque sé que mi cuerpo causa repugnancia. Los sufrimientos físicos y psicológicos que he sufrido sólo pueden ser de ayuda a quien también ha caído en la trampa de la que yo estoy intentando salir".

Opiniones encontradas

En tanto, el diseñador Giorgio Armani afirmó: "Estas campañas con imágenes tan duras y de tanta crudeza, son justas y oportunas". Sin embargo, la presidenta de la Asociación para el Estudio y al Investigación sobre la Anorexia, Fabiola De Clercq, consideró: “Es una exageración mostrar ese cuerpo de esa manera tan cruda".
"En las chicas enfermas no suscita algún efecto positivo ya que muchas de ellas pueden probar una especie de envida por la delgadez de esta joven". El presidente de la Asociación Italiana de Problemas de la Alimentación y del Peso, Riccardo Dalle Grave, explicó: "De esta manera se hace banal un problema serio y premia sólo el objetivo publicitario”. "Si se quiere prevenir sería mejor ayudar a las jóvenes a aceptar tallas más holgadas, pasando el mensaje que también estas son belleza".

A finales de 2006, el gobierno italiano, la Federación de la Moda italiana y la asociación Alta Moda -que agrupa a los modistos italianos que presentan sus colecciones en Roma y Milán- adoptaron el llamado "Manifesto anti-anorexia" con el fin de imponer un modelo de belleza sano, solar, generoso y mediterráneo.

El acuerdo prohíbe contratar para los desfiles a menores de 16 años y obliga las modelos a presentar un documento médico que certifica que no tienen problemas de carácter alimentario.

martes, 29 de mayo de 2007

OTRO LOGRO DE LAS CHICAS DEL MAL


Por resolución del ministerio de Salud bonaerense

AHORA LOS MÉDICOS DEBERÁN LLAMAR A TRAVESTIS Y TRANSEXUALES POR EL NOMBRE DE ELECCIÓN

El ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires pondrá en vigencia el próximo 5 de junio la Resolución 2359, una medida inédita a nivel provincial, por la cual se requiere a todos los trabajadores y profesionales de los hospitales designar con el nombre de elección, ya sea masculino o femenino, a las personas travestis o transexuales que asistan como pacientes.

La puesta en vigencia de esta iniciativa surge a raíz de la necesidad que le plantearon al ministro de Salud bonaerense, Claudio Mate, las activistas del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (M.A.L.) y otras organizaciones que luchan contra la exclusión del sistema sanitario de las personas cuya identidad difiere del nombre que aparece en sus DNI.

“Para nosotras y nosotros, este es un paso fundamental que nos abre la puerta para otros reclamos; porque cuando un médico aparece en la sala de espera y nos llama con el nombre que aparece en el documento (pero que es evidente que no nos pertenece) nos sentimos violentadas y humilladas”, cuenta Diana Sacayán, travesti y coordinadora del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación.

Mate dará a conocer públicamente la resolución en un acto que se llevará a cabo el 5 de junio en el hospital San Martín de La Plata. En concreto, señala que de acuerdo a la ley 13.175 - de acceso equitativo a los servicios de salud- “la concurrencia a los hospitales públicos por parte de personas travestis y transexuales da cuenta de la necesidad de adoptar medidas tendientes a respetar su identidad femenina y masculina” y, párrafo seguido, propone al personal de los nosocomios designar al paciente con el nombre que haya elegido.

“Las travestis y transexuales vivimos una realidad de exclusión permanente: primero del hogar, luego del sistema educativo y del mundo del trabajo y esto redunda en el sistema de salud”, cuenta Diana, y asegura que esto es peligroso porque “muchas compañeras se dejan estar en momentos en que padecen una enfermedad por no tener que padecer humillaciones en los hospitales. Por eso creemos que esta resolución ayuda para disminuir la violencia institucional de la que somos víctimas permanentes”.

“La gesta del nombre propio”, el libro publicado por Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual, señala que dada la exclusión del mundo del trabajo formal al que se ven sometidas, el 75 por ciento de la población travesti debe prostituirse y que el VIH es la principal causa de muerte en este grupo poblacional. “Por el tipo de trabajo al que accedemos, la mayoría está expuesta a enfermedades de transmisión sexual, sin embargo, muchas se resisten a ser atendidas porque se sienten discriminadas; yo misma he visto a chicas travestis con tuberculosis o Sida morir solas en sus camas por negarse a ir al hospital”, cuenta Sacayán.



Esta medida por parte del Ministro de Salud de la Provincia es un logro de la lucha incesante que Diana Sacayán viene desarrollando desde hace mucho tiempo en defensa de los derechos de la comunidad trans.

Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Buenos Aires se despide Viktor Huije, un cronista de su realidad que le vanta su copa por la dignidad de las chicas y los chicos trans.

viernes, 19 de enero de 2007

CHUPÁ QUE YO TE AVISO

Parece ser que el tristemente célebre latiguillo dejará de tener sentido entre los que no deseen contagiarse una Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS) al practicar el sexo oral. Como si no nos sobraran los problemas, ahora resulta que la fellatio trae riesgos de contraer cáncer.

La culpa la tiene una cosa microscópica que se llama VPH (Virus de Papiloma Humano). El VPH constituye uno de los grupos virales más frecuentes en el mundo que afectan hoy en día a la piel y zonas mucosas del cuerpo. Suman más de 80 los diferentes tipos de VPH identificados hasta ahora. Se sabe que distintas clases del VPH infectan diferentes regiones corporales. Las formas más visibles del virus producen verrugas (papilomas) en las manos, los brazos, las piernas y otras zonas de la piel. La mayor parte de los virus papiloma humano de este tipo son muy comunes, inofensivos, no cancerosos y fácilmente tratables.

Hay otras variantes del VPH que se transmiten por vía sexual y representan un problema grave. Estos tipos del VPH se relacionan con el cáncer y provocan brotes que por lo regular aparecen planos y son casi invisibles, en contraste con las verrugas causadas por las variedades más comunes. Dos tipos de virus papiloma humano de la vía genital en particular originan hasta 95% de los cánceres cervicouterinos y estudios recientes indican que tales virus podrían relacionarse también con el cáncer oral.

Pero aquí no terminan las desgracias para los iniicados en la Gran Orden de los Adoradores del Sacro Pedazo. Las actividades de estos bichitos infames se ven incentivadas por la ingesta de alcohol y el gusto por el tabaco. O sea que nos coartan la libertad de CHUPAR por donde se lo mire.

Las investigaciones muestran que la boca posee, en el plano celular, una estructura muy semejante a la vagina y el cuello del útero. Ambos órganos tienen el mismo tipo de células epiteliales que son el objetivo del VPH. La mayor parte de los cánceres bucales son cánceres de células epiteliales, sobre todo carcinomas de células escamosas, situación no distinta a los cánceres que afectan el cuello uterino. El primer paso en la comprensión de las similitudes de estos tejidos y la enfermedad que los afecta, derivó en investigaciones que pudieron relacionar los cánceres orales con el virus papiloma humano. Los estudios también mostraron que consumir tabaco e ingerir alcohol promovieron la invasión por VPH. Las bebidas alcohólicas contienen etanol y se sabe que éste inhibe la producción de la proteína p53 que combate al virus. Otros investigadores comprobaron que carcinógenos presentes en el tabaco dañan el DNA celular, evento precursor del cáncer.

Combinar el tabaco y alcohol con VPH y las células epiteliales presentes en la boca puede generar la fórmula para producir un cáncer oral. Un estudio reciente llevado a cabo en el centro oncológico del hospital Johns Hopkins auspició la premisa de que el VPH se relaciona con ciertos tipos de cáncer oral. La Dra. Maura Gillison encabezó una investigación que analizó a 253 personas diagnosticadas con cánceres de la cabeza y el cuello. En el 25% de los casos, el tejido obtenido de los tumores fue positivo al virus papiloma humano. Noventa por ciento de los tejidos positivos a VPH exhibieron la presencia de VPH-16. Esta información ayuda a confirmar un nexo firme entre VPH y el cáncer de la boca; los estudios en cuestión también generaron más información relevante. Por ejemplo: el 25% de los diagnosticados con cáncer oral no eran fumadores. El 75% restante de las personas diagnosticadas han consumido alguna forma de tabaco durante su vida.

Dado que el tabaquismo es el agente causal principal de los cánceres de la boca, las investigaciones acerca del nexo entre VPH y los cánceres orales aportan claves en cuanto al origen del cáncer en los pacientes diagnosticados que no fuman (25 por ciento)

Es decir, chic@s, que la era de hincarse de rodillas ante el monumento de nuestros deseos va llegando a su fin. Obvio que también tenemos la posibilidad de elegir como morir.

Por mi parte, creo que ya estoy demasiado viejo para cambiar ciertas costumbres que, más que costumbres, son una necesidad y un modo de vida. El día en que el bichito se me presente, le daré amablemente la mano y diré para mis adentros: "¿Quién me quita lo chupado?".

Eso es todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa y mágica Ciudad de Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que casi no fuma y muy pocas veces bebe, pero que chupa... ¿QUÉ DUDA CABE????????

Novelas de Carlos Ruiz Zafón