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martes, 11 de septiembre de 2012

Los mitos nunca acaban


Mi primo Diego Domínguez, siempre tan alerta a las innovaciones científicas, me acaba de hacer llegar una nota publicada en el diario La Gaceta, de Tucumán, acerca de las propiedades desconocidas del esperma. Por si después de mis comentarios alguien llega a la conclusión de que tal artículo periodístico es un invento de mi imaginación calenturienta, pueden leerlo en forma completa en esta dirección.


El semen ya no deberá ser relacionado exclusivamente con el amor


Como miembro de la Fundación Buenos Aires Sida e integrante del Proyecto Escuelas, suelo hablar casi a diario sobre temas relacionados a la sexualidad y, al referirme al semen, puntualizo que su única función es la de transportar a los espermatozoides. Bueno, queda claro que, de ahora en adelante, voy a tener que amplair mis consideraciones. Porque resulta que el semen tiene 8 (ocho) propiedades que yo desconocía hasta el momento. A saber:


1- Suavizante de piel: contiene un antioxidante llamado espermina que ayuda a disminuir las arrugas, a suavizar la piel e incluso controlar el acné. Esta propiedad es tan eficaz que una empresa noruega extrajo este componente para venderlo como ingrediente principal de una crema facial.

O sea que, si uno se deja llevar por esta información, debería sentirse quizá tentado a exigir que los caballeros dejen de serlo (al menos de momento) para gozarle a uno en plena cara. Sin embargo, conozco putas viejas que están tan arrugadas como una madre superiora.


2- Ingrediente de cocina: según Photenhauer, el semen no es sólo nutritivo, sino que también cuenta una suave textura y propiedades culinarias sorprendentes, gracias a un sabor complejo y dinámico. Además, su producción no es costosa y se puede conseguir en hogares y en restaurantes.

Uy, ¡por Dior!, este solo punto da para un tratado de varios tomos! El tal Paul Photenhauer es un tipo que, después de abusar seriamente de sustancias alucinogenas, escribió un libro de recetas elaboradas con todo tipo de ingredientes, incluso semen. ¡Un ladrón! Todo el mundo sabe que se lo puede encontrar en la mayoría de los hogares y en los restaurantes. Para el caso también en las ferreterías y los talleres mecánicos, lo cual solucionaría problemas cada vez que a la señora de la casa se le acaba la existencia del ingrediente: los centros de abastecimiento pueden resultar de lo más eclécticos. Nótese además que don Photen afirma cosas tales como que "las propiedades de cocción del semen son similares a las claras de huevo" o una más práctica: "caliente una sartén ligeramente engrasada, retire la sartén del fuego y eyacule directamente en el molde". Con lo cual, afirma elípticamente que estas recetas no son aptas para ser elaboradas por mujeres. A la vez, me parece que mi amigo Bellota Caravaggio puede llegar a hacer buen uso de ellas.


3- Pigmento: en 2008, el artista alemán Martin Von Ostrowski presentó en el Museo Gay de Berlín una serie de cuadros que desarrolló con su propio semen. Para lograrlo, tuvo que eyacular 1.000 veces.

Conclusión más que obvia: El tal Ostrowsky resulta ser un pajero bárbaro, pero creativo. Aunque no me imagino cuál puede ser la gracia de visitar una exposición en la que todos los cuadros están en blanco.


4- Tinta invisible: durante la Primera Guerra Mundial, la inteligencia británica descubrió que el esperma masculino podía funcionar como tinta invisible, una propiedad de gran útil para un servicio secreto. Uno de los encargados de investigar esta característica, el capitán Mansfield Cumming, descubrió también que el fluido soportaba bien los métodos más usuales de la época para detectar este tipo de mensajes, como el vapor de yodo.

Está sí que es curiosa. Me imagino a los generales ingleses dándose una vueltita por el baño cada vez que tenían que enviar un mensaje secreto. Además, qué coincidencia que el capitán se llamara Cumming... ¿Cumming no significaría algo así como "acabando"? Al final vamos a llegar a la conlusión de que Pancho Ibáñez tenías razón con aquello de que "todo tiene que ver con todo".


5- Antidepresivo para las mujeres: según estudios, hay componentes del esperma, como el cortisol, la estrona, la melatonina o la serotonina, que provocan una reacción hormonal capaz de modificar el estado de ánimo de las mujeres depresivas.

¿Y cómo se administraría la medicación antidepresiva? ¿Por vía oral? ¿Por vía vaginal o anal surte el mismo efecto? ¿Es el semen en realidad lo que les quita la depre a las mujeres? Tanto macho preocupado por el tamaño de su pene y resulta ser que a las minas la alegría les viene por otro lado.


6- Control de la ovulación: una reciente investigación de la Universidad de Saskatchewan, en Canadá, reveló que una proteína en el semen incide en las zonas del cerebro femenino que regulan la ovulación, y contribuyen al mantenimiento de las células nerviosas. Ambos efectos hacen que la presencia de semen envíe una señal al hipotálamo y a la glándula pituitaria que anuncia el momento en que los ovarios comienzan a actuar.

Acá me voy a permitir transgredir los límites de la corrección (cuac). ¿Cómo hace la proteína del semen para llegar hasta la zona del cerebro femenino que regula la ovulación? Debe ser necesario un lechazo potente ¿no? Me hizo acordar a una conocida conductora de noticiero que afirmó en un reportaje radial que una eyaculación muy fuerte por parte de su pareja le provocó un ACV. Así que, chicas, a tener mucho cuidado, que el control de la ovulación puede tener consecuencias desagradables y peligrosas. Mejor sigan como hasta ahora, contando los días.


7- Alivia las náuseas matutinas: Gordon Gallup, investigador de la Universidad de Albania, afirmó que el semen podría curar las náuseas matutinas que afectan a las mujeres embarazadas. El cuerpo femenino percibe el material genético del padre como un agente extraño, por lo que intenta rechazarlo y genera la sensación de vómito. La forma de evitar este problema sería ingerir el semen del padre del niño. Sin embargo, las conclusiones de esta investigación fueron cuestionadas por la comunidad científica.

¿No sienten ustedes que, algunas veces, la gente se va al joraca? Para mí, ese Gallup es un piola bárbaro. Seguro que la jermu desde que está embarazada no lo deja que la toque ni con un láser y tuvo que inventar esa teoría para que al menos la mina se la chupe antes del desayuno. Una variante notable del "Principio de Dolina" ("Todo lo que los hombres hacen es para levantarse minas"). En este caso diríamos que "Todo lo que el tipo inventa es para poder ponerla".


8- Unidad de almacenamiento: científicos de las universidades norteamericanas de Harvard y de Johns Hopkins consiguieron almacenar un petabyte de información en 1,5 miligramos de ADN, el equivalente a un milímetro cúbico de semen. La eyaculación media masculina oscila entre los dos y los seis mililitros cúbicos, una cantidad suficiente para almacenar cuatro petabytes de datos. 

El solo pensar que cualquier vulgar onanista tiene esa capacidad de almacenamiento debe estar haciendo temblar a toda la industria de la informática. Si tomamos en cuenta que un petabyte (es irresistible la asociación con uno de los nombres vulgares que se le da al sexo oral, perdonen ustedes) es algo así como un millón de gigabytes, ¿cuántos pendrives podría uno ahorrarse con una sola paja?


La verdad que estoy tentado de escribir a la redacción de La Gaceta. No sé si para felicitarlos o para putearlos. Incluso podría seguir agregando comentarios, pero me siento en la obligación de dejar algo para los posibles lectores.

Por eso...

Esto ha sido todo por hoy. Desde las húmedas y casi primaverales callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que siempre ha tenido la sospecha de que algunos periodismos no deben ser tomados demasiado en serio.

:)



martes, 13 de diciembre de 2011

¿Ustedes son trezidavomartiofóbicos?




Jajajaja... Supongo que la mayoría de las personas que reciban esta pregunta se encontrarían en un serio aprieto. Yo hubiera sido una de ellas hasta hace tan solo un par de horas.

Aunque les parezca ridículo... perdón, corrijo... aunque SEA ridículo, ¡existe una palabra para designar a la fobia contra los MARTES 13! Esta es "trezidavomartiofobia". Y no es la única en su tipo: también tenemos "tocaidecamestafobia" para los que le tienen inquina al VIERNES 13 ó "triscaidecafobia" para los que tiemblan en presencia del mero numerito equivalente a 10 más 3. Se nota que también en el ámbito de la lengua hay gente que no tiene mucho qué hacer.

La información llegó a mi conocimiento a raíz de una repentina (e idiota) curiosidad por saber de dónde ha salido la superstición contra el martes 13, día que ha comenzado hace poco menos de cuatro horas (está claro que yo también puedo estar muy al gas para ponerme a escribir estar idioteces a estas horas de la madrugada).

Las viejas de la familia solían repetir aquello de "En martes 13 no te cases ni te embarques" y ahora vengo a caer en la cuenta de que era una versión libre de la verdadera (un poco más rimada): "En 13 y martes / no te cases ni te embarques". Es que las viejas de antes no eran dadas a la pureza poética.

Según Wikipedia, el número trece fue considerado como de mal augurio ya desde la antigüedad. En la Última Cena, había doce apóstoles y Jesús y, como la gente es ladina y siempre trata de acomodar las cosas a su conveniencia, se considera a Judas (el malo de la historia y no otro) como el número 13. Por otro lado, la Cábala enumera a 13 espíritus malignos, al igual que las leyendas nórdicas. En el Apocalipsis, su capítulo 13 corresponde al Anticristo y a la Bestia. También una leyenda escandinava cuenta que, en una cena de dioses en el Valhalla, Loki, el espíritu del mal, era el 13° invitado. Y como si todo esto no fuera prueba suficiente: en el Tarot, este número hace referencia a la muerte. Con semejantes indicios, ¿quién que esté en sus cabales podría no transformarse en un triscaidecafóbico de fuste?

Claro que si se trata de justificar el pánico hacia la combinación del numerejo con el día martes, la cosa se pone un poco más peliaguda.

Parece ser que la fobia por los días martes surgió por culpa de los turcos, que no tuvieron mejor idea que conquistar Constantinopla un día MARTES 29 de mayo de 1453. ¡Vamos!, que la culpa también podría ser de los bizantinos, por dejarse conquistar también en la misma fecha, ¡qué joder!. Encima, el martes es el día dedicado a Marte, el dios romano de la guerra, la destrucción, la sangre y la violencia. Ahí sí tenemos un punto más o menos importante. Pero la cosa vuelve a hacer agua cuando le hacemos caso a la leyenda que dice que un martes 13 se produjo la confusión de lenguas en la Torre de Babel. Con tanto bolonqui lingüístico, bien podrían haberse confundido de día ¿no?

Obvio que la persona que escribió el artículo de Wikipedia no se privó de nada y agregó una nutrida sección de "curiosidades" (con la prudente aclaración que reza: "Las secciones de curiosidades deben ser evitadas", a partir de lo cual podemos concordar en que ¡todo esto es un terrible y gran disparate!):

  • Los antiguos egipcios consideraban que la 13ª fase del ciclo de la vida era la muerte; esto es, la vida después de la muerte, que pensaban que era una vida ideal y mejor.
  • La carta de la Muerte en una baraja de tarot es la número 13, aunque en este caso representa la transformación, el cambio.
  • Algunos edificios omiten el piso 13, saltando del piso 12 al 14 para evitar la angustia de los triscaidecafóbicos, o utilizando en su lugar 12A y 12B. Esto también se aplica en ocasiones a los números de las casas o habitaciones (como, por ejemplo, en los hospitales).
  • Lo anterior también es válido para las filas de asientos en los aviones. Los aviones de la compañía aérea española Iberia, los de la italiana Alitalia y la panameña Copa Airlines no tienen en su numeración dicho número: la fila que sigue a la 12 es la 14.
  • Algunas ciudades se "saltan" la 13ª Avda. No es el caso de Sacramento, California, que tiene una intersección donde se cruzan la 13th Street y la 13th Avenue.
  • El compositor Arnold Schoenberg padecía triscaidecafobia. Irónicamente, nació y murió el día 13 del mes, a la edad de 76 años (7 + 6 = 13).
  • El álbum musical Room for Squares, del compositor y cantante norteamericano John Mayer, consta de 14 pistas, aunque la 13ª es de 2 segundos de silencio (el mínimo de duración de acuerdo a los estándares) y no aparece en la carátula del álbum.
  • El álbum Alivio de luto, de Joaquín Sabina, tampoco presenta este número: después de la pista número doce viene la pista "+uno".
  • Todos lo discos de la banda uruguaya No te va gustar carecen de una pista número 13, pasando directamente de la 12 a la 14.
  • El avión caza alemán desarrollado tras el He 112 fue designado He 100 para evitar la designación He 113, la cual se consideraba desafortunada, puesto que Adolf Hitler era triscaidecafóbico.
  • En los Estados Unidos, nunca ha existido un caza denominado F-13, dado que muchos pilotos son supersticiosos.
  • La compañía Renault ha contado, a lo largo de su historia, con una serie de modelos numerados. Desde el Renault 3 al Renault 25, existen modelos con todos los números, excepto con el 13.
  • Ángel Nieto fue campeón del mundo de motociclismo en 13 ocasiones, pero él siempre hace referencia a que lo fue en 12+1 ocasiones.
  • En la mayoría de las competiciones de automovilismo y motociclismo no se asigna el número 13 a ningún participante.
  • El programa de diseño gráfico CorelDRAW cambió la numeración al llegar a la versión trece, denominándola CorelDRAW X3 (donde la X representa el 10 en números romanos). De manera similar, el paquete Microsoft Office pasó de la versión 12 (Office 2007) a la 14 (Office 2010); según declaró Jensen Harris, Lead Program Manager para el Microsoft's Office User Experience Team, el 13 fue omitido debido a la aversión por dicho número.
  • WinZip no sacó una versión número 13 de su programa, pasando directamente de la 12 a la 14.
  • En la actualidad el sistema de Metro de Madrid tiene 12 líneas, y la próxima en ser puesta en servicio será la línea 14, evitando el número 13.


O sea que, ya saben, si se están comiendo el decimosegundo huevo frito, ¡DETÉNGANSE! El próximo les podría provocar un fatídico ataque de hígado.


Esto es todo por hoy. Desde las cálidas y siempre misteriosas callecitas de la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que, después de haber leído esta sesuda investigación, se alegra de vivir tan solo en un tercer piso, de que en Buenos Aires haya solo seis líneas de subte, que sus calles no sean numeradas y todas esas bobadas que parecen ser tan importantes, je.


domingo, 7 de febrero de 2010

Yo tengo fe


Tranquiles, que el título de este artículo no tiene nada que ver con alguna remota simpatía de mi parte hacia la producción artística de Palito Ortega, mucho menos hacia esa canción homónima, que resume la falta de talento y buen gusto de su autor. Tampoco se relaciona mi fe con esa necesidad humana de explicar el universo a través de postulados dogmáticos que pueden llegar a calmar alguna angustia pero son incapaces de contribuir al desarrollo de un hombre libre.

Mi optimismo es más genuino y terreno.

Cuando yo era (más) joven, allá por los setenta, no existía McDonald’s y la firma encargada de atosigarnos con su comida chatarra llevaba el nombre de Pumpernic, cuyos locales eran punto de reunión obligado para la juventud de entonces. No eran épocas muy felices para nuestro país y había que tener cuidado. Cualquier error o cualquier imprudencia podía terminar en tragedia. Sin embargo, a pesar de las innumerables recomendaciones de nuestres padres, como buenos jóvenes que éramos, de tanto en tanto se nos daba por retar al destino. Les más memoriosos no me dejarán mentir. Recuerdo específicamente un mediodía de primavera en el Pumpernic del barrio de Floresta. El que durante los años de mi adolescencia fue mi novio me había invitado a almorzar. Habíamos estado un poco distanciados por algunos meses y tratábamos de recomponer la relación, de modo que el plan era compartir y satisfacer la necesidad de estar juntos. El local estaba atestado de gente y fue larga la espera para que nos entregaran la bandejita con la comida. Entre tanto, la charla era fluida y abundaban las miradas y las caricias furtivas. En el ámbito represivo en el que vivíamos, era la manera de decir “te quiero”. Luego nos sentamos en la mesa más escondida y continuamos con nuestro divertido juego de seducción. Poco a poco, la conversación se puso más y más melosa y ambos nos sentíamos en el paraíso por el simple hecho de saber que nuestro amor era correspondido. Les adolescentes han sido, son y serán siempre iguales. De tanto en tanto, percibíamos alguna mirada censora por parte de la gente que estaba a nuestro alrededor pero, teniendo la certeza de no estar haciendo nada malo, hacíamos caso omiso de todo tipo de murmuraciones. Claro: el asunto fue que, confiados en nuestra felicidad, devoradas ya las hamburguesas y las papas fritas, nos dejamos llevar y por un par de segundos (juro que no fueron más que un par de segundos) la mano de él se posó sobre la mía. A los pocos minutos, el encargado del local se acercó a nuestra mesa y con expresión circunspecta nos invitó a retirarnos del establecimiento.

Tal vez lo que más escandalizó a las personas presentes no fuera el roce de su mano sobre la mía. Hoy en día me inclino a suponer que lo peor para ellas residía en nuestra expresión de plena felicidad y gozo al hacerlo. Sin mencionar el horror de todos los rostros cuando, levantándonos de las sillas y encaminándonos hacia la salida, nos abrazamos y nos dimos un beso en la boca. Nada sexual, por cierto: solo un simple y acaramelado besito en los labios. Oímos los murmullos y las desaprobaciones diversas de les presentes. Sobre todo un sonoro y estridente “¡putazos!”, celebrado por las risotadas de muches, que quedó resonando en la sala hasta que nos fuimos.

Habemos quienes hemos vivido esa triste época en la que la mera expresión de afecto entre dos hombres era razón suficiente para la censura y el escarnio. Los varones debíamos saludarnos con un apretón de manos, cuanto más fuerte mejor (si me habrán hecho crujir los huesitos con el propósito de demostrar virilidad). En su defecto, lo máximo que se permitía era un abrazo, pero este abrazo debía ser “a lo macho”, con fuertes y exagerados golpes en la espalda. Como dijo alguien alguna vez: eran tiempos en los que había que ser muy macho para ser puto. Y con esto no pretendo decir que en la actualidad estemos atravesando la era del respeto universal y absoluto por la diversidad sexual. Nada que ver. Pero convengamos que, hoy en día, al menos en Buenos Aires y en otras grandes ciudades, la vida de gays y lesbianas es mucho menos tortuosa que entonces. Excluyendo, por supuesto, a las personas trans, para quienes la era del respeto social se vislumbra todavía muy lejana. Para ellas, el tiempo parece haberse detenido en la época de la santa inquisición.

Circula por ahí una encuesta que busca reforzar la idea de que algo así como el 70% de les argentines está de acuerdo con la sanción de una ley que nos permita contraer matrimonio. O sea que la mayoría de la gente vería con buenos ojos que dos hombres o dos mujeres (casi no hay referencias a las personas trans) puedan casarse con todas las de la ley. Todes sabemos la facilidad con que hoy en día se manipulan las encuestas y no sería de extrañar que tales resultados no se correspondieran exactamente con la realidad. En la vida cotidiana, no he tenido hasta el momento la felicidad de toparme con ese 70% de compatriotas que apoyan nuestra causa. Pero de ser correctos, me inclinaría a suponer que esas cifras corresponden a la ciudad de Buenos Aires y no a toda la nación. Más allá de ello y afrontando otro aspecto del tema, deberíamos preguntarnos sobre la verdadera relevancia de estos porcentajes. ¿Acaso nuestros derechos dependen de la opinión de la mayoría de la sociedad? Si la encuesta hubiera dado resultados adversos, ¿tendríamos menos derecho a ser tratados en un plano de equidad con el resto de los ciudadanos? Lejos estoy de negar la importancia de tales resultados pero me parece importante dejar en claro que nuestros derechos son inherentes a nuestra condición humana y no están sujetos a los vaivenes de la opinión pública.

Por otra parte, el lema de “Los mismos derechos con los mismos nombres”, que las organizaciones LGBT enarbolan desde hace ya varios años, se ve mancillado cada vez que se habla de la “Ley de matrimonio gay”. Nadie (o casi nadie) se rebela ante este mote. Yo no quiero un matrimonio gay. No existe el matrimonio gay. El matrimonio debe ser uno solo, más allá de la orientación sexual de les contrayentes. Y no es este un tema menor. Mientras sigamos hablando de matrimonio gay, aun les que de una u otra manera estamos involucrades en la defensa de nuestros derechos seguiremos consintiendo en que nuestras uniones son diferentes a las de las personas heterosexuales y, por lo tanto, pasibles de un tratamiento diferencial. Mientras los nuestros sean matrimonios gays permanecerá cerrado nuestro acceso a la adopción y al respeto social que sin ninguna duda merecemos. Tampoco ayudan (a mi juicio) las pantomimas mediáticas de algunos personajes faranduleros que, carentes de ideales vinculados a la reivindicación de nuestras dignidades, no trepidaron en organizar grandes festejos, dándoles el rótulo de “casamiento”, como si la sola proclamación del deseo fuera suficiente para lograr su concreción. No son pocas las personas desprevenidas que, a partir de las publicitadas ceremonias, asumieron que las bodas entre personas del mismo sexo son legalmente posibles. Aún más, este tipo de confusiones ha dado pie para que, durante la campaña electoral de 2009, una de las candidatas de la derecha (cuya posición adversa al reconocimiento de nuestros derechos es conocida por todes) se permitiera la promesa de que las parejas del mismo sexo podrían casarse cuando ella fuera electa. Pasadas las elecciones y con la banca en el congreso asegurada, la ex candidata se sacó la careta y se manifestó en contra de una ley de matrimonio que eliminara los condicionamientos ligados a la sexualidad de les contrayentes. A lo máximo que accedería sería a una ley nacional de unión civil, similar a la que ya rige en Buenos Aires. Cuando se le señaló la incongruencia de sus declaraciones, sin ponerse colorada, argumentó que se trataba de una mala interpretación de sus palabras, que los mismos gays llaman “casamiento” a la unión civil. Eso de darles letra a les adversaries debería preocuparnos.

El caso de la Iglesia es mucho más frontal y carente de sutilezas. Es por demás conocida la posición de este papa respecto del reconocimiento de nuestros derechos. A él se suma una extensísima lista de fundamentalistas que pretenden elevar sus prejuicios al rango de ley. A partir de sus declaraciones, la comunidad homosexual sería la responsable de todas las calamidades de la humanidad y ahora, a partir de nuestra pretensión de acceder al matrimonio, también seríamos les causantes de la degradación y la desaparición de la familia y de la raza humana en su totalidad. En los últimos meses ha llegado a sorprenderme (e incluso a desconcertarme) la virulencia de los ataques perpetrados por la cúpula vaticana en contra de cualquier avance a favor de nuestra causa. No hace falta un detalle de tan extenso inventario, ¿verdad?

Sin embargo (y sin ánimos de avivar giles), me atrevería a aseverar que tanto empeño en denigrar nuestra lucha y en desconocer nuestros derechos no es más que una muestra de la debilidad que los aqueja. Si nos atacan con tanto encono, si se obstinan en ocupar cuanto espacio les permita la difusión de sus mensajes medievales, si no cejan en su política de difamación y chantaje, es porque TIENEN MIEDO. Saben mejor que nosotres mismes que la victoria de nuestra labor es un hecho que llegará tarde o temprano, tal como sucedió durante la segunda mitad del siglo veinte con las reivindicaciones de los afrodescendientes o con los derechos civiles de las mujeres, por mencionar apenas dos de los tantos avances en materia de derechos humanos acaecidos en la última centuria. En la actualidad, sistemas tales como el suprimido apartheid sudafricano son considerados una atrocidad por la gran mayoría de las personas. Igual desprecio merecen los regímenes fascistas capaces de perpetrar genocidios en contra de millones de judíos, armenios, gitanos y demás etnias irracionalmente perseguidas y masacradas.

A través de sus prédicas homolesbotransfóbicas, tan exacerbadas e insidiosas, los heraldos de la intolerancia no hacen más que mantener el tema en la cabecera de los titulares y, contrariamente a lo que ellos suponen, este hecho redunda en nuestro beneficio. Si bien se cumple también en este caso el espurio axioma goebeliano (“miente, miente, que algo quedará”), no es menos cierto que el tema de los derechos de las diversidades sexuales se va instalando en el discurso cotidiano de la sociedad y llegará el momento en que nadie se escandalice ante la posibilidad de que lesbianas, gays y trans puedan contraer matrimonio, adoptar, heredar y recibir el mismo trato que el resto de los mortales, sin ninguna discriminación. Basta como prueba de lo que digo el actual estado de las cosas. En los tiempos que corren, ningún empleado del McDonald’s se atrevería a echarme del local por mostrarme en público cariñoso con mi pareja, cada vez son más las parejas del mismo sexo que pasean por la calle tomadas de la mano sin que haya consecuencias desagradables, por citar solo algunos ejemplos. Incluso las críticas y las diatribas contribuyen a instalar el tema en la opinión pública y, por paradójico que parezca, la cotidianeidad juega a nuestro favor

Paralelamente, claro, esta situación permite también la aparición de personajes mediáticos que, so pretexto de defender nuestras prerrogativas o en búsqueda lisa y llana de réditos personales, allanan el camino de nuestros detractores mediante actitudes y discursos contrarios a lo que aparentemente intentan sostener.

Pero a pesar de ello, me siento optimista. La razón de ese optimismo se funda en la certidumbre de que el reconocimiento de nuestros derechos inherentes serán un hecho más temprano que tarde. El nuestro es un camino que sin dudas tiene un final y nuestro avance no admite desvíos. Nuestros adversarios están nerviosos y esa es la única prueba que necesito para darme cuenta de que están perdiendo la partida.

Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad ha aprendido a lo largo de sus lustros que el amor y los ideales siempre son más fuertes.

jueves, 20 de marzo de 2008

Curiosas prácticas de masturbación

Antes se decía que la masturbación traía problemas de memoria y no me acuerdo qué otra cosa... Pero no es cierto!

En el video que presento a continuación (que llegó hasta mi correo gracias a los buenos oficios de mi amigo Bellota Caravagio, alias Walter Ibañez) el Dr. Sigmund Winston nos demuestra cuan importante es dedicarle tiempo al amor propio.

Aprovechad, niños y adolescentes del tercer milenio, que cuando Bellota y yo éramos jóvenes no teníamos a nadie que nos diera una mano en estas cuestiones. Advierto además a los espíritus impresionables que el video que sigue presenta algunas imágenes de crudeza inenarrable que bien podrían herir ciertos pilares de la masculinidad. Particular mención merece por supuesto la escena de Bobby con el pepino.


Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que hoy se siente más turbado que nunca.

sábado, 5 de enero de 2008

Repito la cartita del año pasado porque me gustó jajajaja

Queridos Reyes Magos:

Ante todo los saludo, porque desde mi más tierna infancia han hecho las delicias de mis noches del 5 de enero, esperando sus regalitos... hasta aquel día en que mi mamá se quedó estupefacta cuando leyó que mi deseo era recibir una banana tamaño familiar y me dijo (con muestras de gran preocupación) que esas cosas no se les pedía ni a los Reyes ni a Papá Noel. Ese año (no sé por qué) ustedes me trajeron un disfraz de El Zorro que, curiosamente, no tenía sable.

Me dirijo a ustedes porque, como siempre, este año he sido un niño bueno y creo que merezco mi regalito. Bueno... está bien... me olvidaba lo de la fiestita en el baño de la estación de trenes... pero deben reconocer que tanto yo como los demás chicos que participaron la pasamos muy bien y no debería ser considerado como "algo malo". También está lo de usarle los cosméticos a mi hermana... pero eso está compensado porque ella me usa sin permiso el consolador nuevito que me regaló aquel señor tan bueno, a cambio de que lo estrenara con él. Por supuesto que tampoco me olvido de las puteadas de aquella noche, en plena calle, con aquella señora tan extraña que andaba casi en bolas y tenía bulto bajo la bombacha... todo porque me subí al auto de otro señor muy bueno que me pagó por chuparle el veneno a una viborita que se le había metido en la bragueta. No creo que haya sido nada tan terrible. En todo caso, ella era la que estaba enojada conmigo.

Yo les juro que soy un niño bueno. No seré ejemplar, pero hago lo posible por hacer siempre las cosas bien. Al menos es lo que dicen todos los chicos. Soy tan bueno con ellos que se pelean por venir a dormir en mi casa.

Por eso, este año le pido algunas cositas que no tienen que ver específicamente conmigo... pero sí.

Ojo que son cosas que, por lo que sé, solo lo pueden lograr los magos como ustedes.

1) Que el ser gay, lesbiana o trans deje de ser motivo para que nos insulten, nos ataquen, nos lastimen o nos maten.

2) Que mis padres, mis hermanos, mis hermanas y todos mis amigos y amigas me acepten como soy, con mis virtudes y mis defectos, tal como yo lo hago con ellos.

3) Que los gays, lesbianas y trans podamos formar nuestras propias familias, legalmente y a la vista de todos.

4) Que los gays, lesbianas y trans podamos adoptar hijos como cualquier otro ser humano, sin que por ello se piense que nuestro deseo es abusar de ellos o que, cuando sean grandes, van a tener necesariamente nuestra orientación sexual.

5) Que las chicas y chicos trans dejen de pagar con su vida la discriminación de la que son víctimas (incluso dentro de la misma comunidad GLTB) y que cada cual pueda elegir su identidad sin dejar de gozar del respeto de los demás.

6) Que las asociaciones GLTB hagan las paces y formen frente común contra la discriminación y la homofóbia.

7) Que suceda el milagro de que esa gente maravillosa, que llena los bares, discotecas y saunas, también llene los locales de las asociaciones para arrimar un poquito el hombro, que parece que los que trabajamos somos siempre los mismos.

8) Que se encuentre la vacuna contra el SIDA y que esté al alcance de todos. Sobre todo de los pobres del mundo, que son los que más padecen la enfermedad.

9) Que algún Tribunal Internacional defensor de los Derechos Humanos tenga los cojones para juzgar a los jerarcas del Vaticano y sus acólitos por crímenes de lesa humanidad, cometidos al condenar el uso del preservativo y propugnar la abstinencia como único método para evitar la expansión de la pandemia.

10) Que alguien me explique ¿qué les hemos hecho los gays, las lesbianas y toda la gente transgénero a los papas, obispos, imanes, ayhatolás y rabinos que nos tienen tanta inquina?

11) Que las divas que actúan en los pubs de ambiente se aprendan las letras de las canciones y el movimiento de los labios (a los de la cara me refiero) coincida con el audio.

Seguro que me olvido de algo. Pero ya se me acaba el tiempo y tampoco es cuestión de andar recargando las bolsas que acarrean año tras año con estas pelotudeces mías. Pero... si les queda espacio... si tienen ganas... voluntad... no sé... si les sobra por ahí alguna réplica a tamaño natural de Ricky Martin o de Brad Pitt (si es de carne y hueso y con "equipamiento completo" MEJORRRRR), me lo dejan en la cama. Prometo hacerme el dormido cuando lleguen y conformarme, en su defecto, con una copia de Rodrigo Guirao Díaz.



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Eso es todo por hoy. Desde las tórridas callecitas de la siempre misteriosa y tan mágica (como ustedes) Ciudad de Buenos Aires, se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que hoy piensa dejar los zapatos junto a la puerta, con el agüita y el pastito preparados para recibir mañana un hermoso regalo de Reyes.


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lunes, 10 de septiembre de 2007

In Memoriam





Nessun Dorma - Giacomo Puccini

Nessun dorma! nessun dorma!
Tu pure, o, principessa,
Nella tua fredda stanza,
Guardi le stelle
Che fremono d'amore
E di speranza.

Ma il mio mistero e chiuso in me,
Il nome mio nessun sapra!
No, no, sulla tua bocca lo diro
Quando la luce splendera!

Ed il mio bacio sciogliera il silenzio
Che ti fa mia!

(il nome suo nessun sapra!...
E noi dovrem, ahime, morir!)

Dilegua, o notte!
Tramontate, stelle!
Tramontate, stelle!
All'alba vincero!
Vincero, vincero!

Novelas de Carlos Ruiz Zafón