Hoy, choreo por partida doble: la imagen se la robé a Walter Ibañez y el texto a Lucho Bordegaray.
Mostrando las entradas con la etiqueta POESÍA. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta POESÍA. Mostrar todas las entradas
miércoles, 5 de febrero de 2020
viernes, 12 de enero de 2018
Cartas de Amor
La vida tiene sorpresas. A veces tristes, como esos silencios que inundan el recuerdo de una persona que amamos hace tiempo. Otras tintineantes y alegres, como las caricias y los besos que supimos cosechar. Pero también están las sorpresas que nos dejan a mitad de camino, entre la angustia y la euforia. La vida tiene esas cosas y, de tanto en tanto, los astros se confabulan y la vida nos regala un combo de sorpresas varias, tal vez, para que uno elija con cual quiere quedarse.
jueves, 4 de mayo de 2017
¿Y por qué no decirlo?
¡Si es tan real como tu nombre
que también es el mío!
Te amé.
Te amo.
Y no por eso estoy obligado a odiarte.
El odio tiene tan poco que ver conmigo
que ni siquiera puedo convocarlo.
El amarte duele.
Sí.
Pero también cura.
Como el pinchazo de la vacuna.
Como esa luz cegadora que nos enfrenta al mundo
cuando el vientre materno ya no es suficiente.
¿En qué legislación milenaria está escrito
que el amor no deja cicatrices?
¿Cuándo y quién dictaminó que al irte de mi lado
yo debía desdeñar tu sonrisa
y echar a la hoguera los besos que me diste?
Si el amor fue verdadero
el odio es una mentira inútil.
Es pretender negar que en las mañanas
tu recuerdo me persigue
como me persiguen también los recuerdos de mi infancia.
Porque el corazón siempre se queda en los momentos dulces.
Odiar es dejar de respirar.
Es hacer de cuenta que este mundo ya no tiene sentido.
Es querer borrarte y al mismo tiempo
llevarte clavado aquí en el pecho
con alfileres de hiel y nomeolvides.
Invocar al odio es una mera trampa.
Es perseguir el corazón del fuego
y echarte la culpa de cada quemadura.
No te puedo odiar
del mismo modo que no puedo olvidarte.
Porque amor es memoria.
Amor es silencio ahogado de latidos.
Es un abrazo sin razones
y una sonrisa sin por qué.
Que ya no estemos juntos y vos ames a otro
es tan solo un detalle.
Yo seguiré cobijado para siempre en tu pecho
y vos serás motor para mi aliento.
Es así.
Es verdad.
¿Por qué no decirlo?
domingo, 6 de julio de 2008
Labios con partido
Pasó el 28 de junio y siempre la misma historia. Miles de mails discutiendo sobre si las personas LGBT tenemos que sentir orgullo de serlo. Que si el orgullo esto. Que si el orgullo aquello. Que si las organizaciones me representan. Que si no...
Paralelamente, la ciencia hace su aporte a la confusión general y sigue investigando sobre las causas y los orígenes de la atracción entre personas del mismo género. ¡Como si tuviera alguna relevancia! Ahora resulta que los gays varones tenemos el cerebro como el de las féminas heterosexuales y las chicas lesbianas, como el de los machos cabríos. ¡Siéntanse felices, personas trans! Al menos por esta vez no han sido incluídas en estas clasificaciones discriminatorias que no suman pero restan y dividen. Parece que a la ciencia le sigue molestando que existamos y que seamos un "problema" a resolver.
Por mi parte, trato de no engancharme en este tipo de discusiones irrelevantes. No me interesa saber por qué soy gay, del mismo modo que a los varones heterosexuales no les interesa saber por qué les gustan las mujeres. Por lo tanto, no siento ningún orgullo particular en relación a mis preferencias afectivas pero sí me siento orgulloso de mi actitud ante el mundo y de mi decisión de afrontar la vida con dignidad y sin ocultar quién soy en realidad. Como corolario de lo expuesto (y para no hacerla tan larga), les dejo simplemente un poema que escribí hace unos años y que está inspirado en otro, escrito por Pedro Lemebel, llamado Manifiesto (Hablo por mi diferencia). Si no son muy afectos a la lectura o a la poesía y tienen que optar entre un poema u otro, les recomiendo que lean antes el de Pedro, que no tiene desperdicio.

Esto es todo por ahora. Desde las callecitas de la siempre misteriosa y hoy particulamente gris ciudad de Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que ya no se esconde ni se miente.
Paralelamente, la ciencia hace su aporte a la confusión general y sigue investigando sobre las causas y los orígenes de la atracción entre personas del mismo género. ¡Como si tuviera alguna relevancia! Ahora resulta que los gays varones tenemos el cerebro como el de las féminas heterosexuales y las chicas lesbianas, como el de los machos cabríos. ¡Siéntanse felices, personas trans! Al menos por esta vez no han sido incluídas en estas clasificaciones discriminatorias que no suman pero restan y dividen. Parece que a la ciencia le sigue molestando que existamos y que seamos un "problema" a resolver.
Por mi parte, trato de no engancharme en este tipo de discusiones irrelevantes. No me interesa saber por qué soy gay, del mismo modo que a los varones heterosexuales no les interesa saber por qué les gustan las mujeres. Por lo tanto, no siento ningún orgullo particular en relación a mis preferencias afectivas pero sí me siento orgulloso de mi actitud ante el mundo y de mi decisión de afrontar la vida con dignidad y sin ocultar quién soy en realidad. Como corolario de lo expuesto (y para no hacerla tan larga), les dejo simplemente un poema que escribí hace unos años y que está inspirado en otro, escrito por Pedro Lemebel, llamado Manifiesto (Hablo por mi diferencia). Si no son muy afectos a la lectura o a la poesía y tienen que optar entre un poema u otro, les recomiendo que lean antes el de Pedro, que no tiene desperdicio.

ORGULLO
(Beso en verso para Pedro Lemebel)
Ay Pedro, Pedro...
¿sos o te hacés?
¿Siempre fuimos o nos hicimos?
Vaya preguntas.
Encaramados sobre los tacos
con el cabello verde
quebrando la muñeca
depilados hasta la raja
o quemando el arroz
llega un momento en el que ya no importa
si aflautamos la voz
o si la cadera nos bailotea más de la cuenta
cuando vamos al mercado.
Yo también tengo tantas cicatrices en la espalda
que ya las risas no me dañan
y cuando alguno por la calle me mira como a un sapo
lo increpo con el gesto
y el muy cobarde me esquiva la mirada.
Porque los maricones, Pedrito, somos nosotros
pero son ellos los que nos tienen miedo.
Miedo a que les guste que les miremos el bulto.
Miedo a que les guste que les toquemos el traste.
Miedo a que les guste mordisquear la almohada.
¿A qué viene, si no, tanto reparo a dirigirnos la palabra?
¿Por qué tanto asco
tanto estigma desvalorizante
o en el mejor de los casos
tanta tolerancia?
¿Acaso tendríamos que besarles los pies
cada vez que nos cruzan sin apalearnos?
Somos diferentes y no es una vergüenza.
Tengo marido ¿y qué?
Soy tal vez más hombre que los hombres
que nos gritan maricón a la distancia
más que los que nos golpean
sólo para que no les contagiemos la caidita de ojos
más hombre que los hombres que nos castigan
saciándose los pitos en nuestros culos.
Nosotros somos más hombres que ellos.
Porque con supina dignidad nos bancamos
esta naturaleza nuestra a contramano
y el oprobio innecesario que nos viene de regalo.
Porque no importa si nacemos así o nos hacemos.
Al fin y al cabo
si somos el resultado de un molde mal diseñado
ya encontrarán ellos la manera de abortarnos.
Y si nada más elegimos
si esto no es más que optar por el gusto de que nos soplen la nuca
les bastará con encender de nuevo las antorchas
para seguir quemándonos por brujas.
Por eso si los dejamos, Pedro,
si no hacemos oir nuestra voz de pito
si no los señalamos con las uñas esmaltadas
a ellos y a su error de creernos una lepra
si no alborotamos los despachos oficiales
con el taconeo de nuestras demandas
vamos a estar jodidos.
Mucho más aún de lo que ya estamos.
Yo sé que vos lo sabés.
De alguna manera vos mismo me lo enseñaste
y no sé por qué te lo digo.
Por ahí no es a vos al que se lo estoy diciendo.
Pero tenemos que juntarnos, Pedro,
reirnos de los que se ríen
salir a la calle como las locas que somos
y demostrarles que tenemos labios con partido
que no tenemos el futuro solo en la bragueta..
Tenemos que invitarlos a que nos pierdan el miedo
a nosotros
o a calzarse la medibacha si se les da la gana.
Pero sobre todo
tenemos que juntarnos y codo a codo
enseñarnos a no tenerles miedo
a no hacernos eco de su macha ignorancia
y querernos así
tan maricas
tan tortas
tan travas
tan putos como somos.
---------------------Buenos Aires, 1 de junio de 2006
Esto es todo por ahora. Desde las callecitas de la siempre misteriosa y hoy particulamente gris ciudad de Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que ya no se esconde ni se miente.
jueves, 22 de mayo de 2008
Don Mario

No te salves
Mario Benedetti
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
**********************************************
Hoy solo quiero recordar al gran maestro que, por estos días, está atravesando una mala racha. Ruego por su salud, querido Mario. Todos sabemos que en esta oportunidad, por usted y no por mí, los cielos deberían escucharme.
A continuación y a modo de yapa, unos fragmentos de una de las mejores películas que he visto en mi vida, "El Lado Oscuro del Corazón", en donde brillaron los poemas de don Mario.
Y otra yapa...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





