Mostrando las entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de febrero de 2022

jueves, 1 de octubre de 2020

El cosechero


#CancionesDeCuarentena número 45.

Dice el filósofo contemporáneo Pancho Ibáñez que todo tiene que ver con todo. Así, los vínculo entre las cosas y los hechos son infinitos y muchas veces insólitos e inesperados. Por ejemplo, hace unos días me acordaba de la tía Pilar, aquella tía postiza que fuera tan amiga de la Emma. La que me decía "gurí".

domingo, 6 de septiembre de 2020

Pequeña serenata diurna


(#CancionesDeCuarentena número 38).

Conocí a Silvio Rodríguez cuando apenas se estrenaba la década de los 80. Por entonces, yo estudiaba Letras en la UBA, en el inefable edificio de Marcelo T, entre Azcuénaga y Uriburu. Todavía eran épocas de dictadura, poco consustanciadas con el libre ejercicio de la intelectualidad. 

jueves, 3 de septiembre de 2020

lunes, 31 de agosto de 2020

Romance de Curro "el Palmo"


(#CancionesDeCuarentena n° 36) 
Yo aprendí a leer a los cuatro años, durante el verano del 66. Por razones organizativas, durante el receso de clases y después de las fiestas, la Emma (que trabajaba todo el día) me enviaba de "vacaciones" a casa de mis padrinos. También en las vacaciones de invierno. Los mejores recuerdos de mi niñez son de aquellas épocas. 

martes, 25 de agosto de 2020

Llévame volando hasta la luna (Fly to the moon)

FLY ME TO THE MOON (#CancionesDeCuarentena número 35)


Tuvieron que pasar 34 canciones antes de que llegara una en inglés. Es que cada día me gana más y más mi pertenencia al comando iraní-venezolano-tercermundista, entrenado en Cuba y bancado por la logia internacional marxista-keynesianista con sede en el Himalaya. Así de jodido soy.

lunes, 24 de agosto de 2020

Las Hojas Muertas


Canciones De Cuarentena número 34. 
Este es otro de los pedidos especiales de Angélica Fernández. ¡Y vaya que es especial! 

domingo, 23 de agosto de 2020

¡Ah, malhaya, un trotecito!


¡AH, MALHAYA, UN TROTECITO! (#CancionesDeCuarentena N° 33) 

Hoy se viene preparando un día soleado y luminoso como el de ayer. Eso me predispone a cantar algo animoso. Y para eso no hay nada mejor que un pasaje llanero, de esos que se cantan sin respiro y apenas tiene uno tiempo para encajar la letra, jeje.

viernes, 12 de enero de 2018

Cartas de Amor



La vida tiene sorpresas. A veces tristes, como esos silencios que inundan el recuerdo de una persona que amamos hace tiempo. Otras tintineantes y alegres, como las caricias y los besos que supimos cosechar. Pero también están las sorpresas que nos dejan a mitad de camino, entre la angustia y la euforia. La vida tiene esas cosas y, de tanto en tanto, los astros se confabulan y la vida nos regala un combo de sorpresas varias, tal vez, para que uno elija con cual quiere quedarse.

viernes, 24 de noviembre de 2017

El señor del tren


De nuevo en el oeste, poco a poco voy retomando viejos hábitos que (sin darme cuenta) formaban parte de mí mismo hace veinte años. Por ejemplo, viajar en el Sarmiento cada día, una aventura cotidiana, mística y degradante al mismo tiempo, que conjuga la maravilla de las simples cosas y la abyecta esencia de las bajezas humanas.

martes, 5 de febrero de 2013

Nada de bailar con el más feo


Ante todo debo aclarar que no soy un conocedor ni un amante del ballet. Y si hablamos de musicales, se me puede considerar más bien un detractor. No obstante, puedo reconocer el talento donde se manifieste.

Gracias al blog del catalán Javier Arnott Álvarez, Bajo el Signo de Libra (página que visito asiduamente ya que siempre presenta material interesante), conocí la versión, de 1996, del director y coreógrafo Matthew Bourne sobre el célebre ballet El Lago de los Cisnes, de Tchaikovski. Invertí mi tarde de hoy en disfrutar del video que gratuitamente se puede ver en Youtube (al final de este artículo lo pueden encontrar) y ciertamente han sido dos horas maravillosamente aprovechadas.

Más allá de la música de Tchaikovski (cuyo talento, a esta altura del partido, supongo yo que será indiscutible), la propuesta tiene la solvencia y el coraje propios de las obras destinadas a perdurar, demostrando además que nada tiene por qué ajustarse a los cánones tradicionales y siempre es posible otra mirada. Obvio que no es un espectáculo recomendable para aquellas personas que se aferran a los convencionalismos como si en ello les fuera la vida. Se trata, ante todo, de una producción cuyo eco se habrá de multiplicar justamente entre quienes gocen de una vida vivida con cierta irreverencia.

La obra comienza con un niño (el Príncipe), en su cama, padeciendo lo que parece ser una pesadilla que gira alrededor de un cisne. Despierta agitado y aparece su madre (la Reina). Cualquiera supondría que va a consolarlo, pero no. Desde el primer momento nos queda claro que esa mujer no es una madre como cualquier otra. Esta es incapaz de esbozar el más mínimo gesto afectivo hacia su hijo. Cuando el chico se pone demasiado demandante, ella se levanta y se va, sin importarle los ruegos del pequeño. Ingresa entonces un ejército de sirvientes, liderado por quien pareciera ser el Primer Ministro o algo así (personaje que me recuerda al hechicero malvado de la versión original). Al Príncipe lo visten y lo acicalan como si fuera una marioneta (escena sospechosamente similar, en la última versión cinematográfica de María Antonieta). Cuando el chico está listo, la escena pasa a una serie de actos oficiales donde el Príncipe sufre y se aburre (algo así como “los niños que tienen tristeza” tan en boga allá por los 90). La Reina lo regaña y lo instruye para simular simpatía y resultar agradable ante los demás. En el transcurso de la escena, aparece el Príncipe ya crecido pero igualmente hastiado por los compromisos protocolares

En ese contexto, el muchacho conoce a una rubia muy emperifollada y de modales un tanto rústicos. Obvio que se encandila con ella, pero no ve que el Ministro los contempla con malévolo placer. Por el contrario, la misma escena no cuenta con la aprobación de la Reina, quien supongo pretenderá una candidata más refinada para su conflictuado hijo. Sin embargo, ella no duda en coquetear con los muchachitos que pululan a su alrededor. Pasamos entonces a una función de teatro. Asisten el Príncipe, acompañado de la Rubia, el Ministro, la Reina y uno de los muchachitos que flirteaba con la Reina en la escena anterior. Este es uno de los tramos más simpáticos de la obra, ya que en el escenario que se muestra junto al palco donde están los protagonistas (en una maravillosa demostración de cómo el teatro también puede mostrar teatro), se desarrolla una historia de ballet en el que un grupo de mariposas luchan contra unos monstruos que parecen árboles y son ayudadas por un leñador que termina enamorándose de la reina de las mariposas (que a diferencia de sus coloridas súbditas es blanca, casi una polilla). El tono de la escena es claramente paródico y muy divertido. Sobre todo porque desde el palco, la Rubia se muestra desubicada y grotesca con sus ademanes y risotadas, generando el fastidio de la Reina.

Hay mucho sicologismo en la historia y la pelea constante entre madre e hijo tiene una relevancia que no se puede pasar por alto. Sus encuentros son siempre ríspidos e incluso violentos, él reclamando el amor de su madre y ella rechazándolo sistemáticamente. Después de una fuerte discusión entre ambos, el Príncipe termina en un cabaret donde todo el mundo baila y se emborracha. Incluso el Príncipe, que se encuentra allí con la Rubia y con el Ministro (pero este está disfrazado). Luego de una situación muy confusa, el muchacho sale del bar y es tal su borrachera que es incapaz de caminar y cae al suelo. Allí ve salir al Ministro y presencia el momento en que le entrega dinero a la Rubia, dándose cuenta del complot.

Deprimido por su descubrimiento, el Príncipe se halla ahora en un parque y es acá donde comienza lo verdaderamente maravilloso y novedoso de la obra. El tipo se siente una basura, rodeado por una madre que lo desprecia, un ministro que solo buscar sacar provecho y una mina que dice amarlo pero que solo es una contratada para enamorarlo. Entonces, en el lago del parque (porque si estamos hablando de EL LAGO DE LOS CISNES, tiene que haber un lago) presencia la aparición de un grupo de estas aves que realizan una danza por demás hipnótica. Lo extraño es que estos cisnes ya no son las delicadas damiselas vestidas de tutú blanco que solían aparecer en los ballets tradicionales. Estos cisnes son varones, tiene el torso desnudo y llevan unas bermudas emplumadas que “dan vuelo” a sus movimientos. Y la figura principal de este grupo de aves tampoco es una damisela, sino también un varón muy atlético y elegante que termina por brindarle al Príncipe el afecto que no ha encontrado ni en su madre ni en la Rubia. ¡Chupate esa mandarina! Si había algo que no esperaba, era semejante vuelta de tuerca. Si ven la obra por Youtube, tengan presente que este tramo corresponde al final de la primera parte y el compaginador que subió el video a la web tuvo el mal gusto de cortar el archivo veinte segundos antes de que terminara la escena. Además de bronca por la falta de cuidado en detalles tan importantes, uno experimenta una especie de ahogo equiparable a esa situación en la que, en pleno orgasmo, se abre la puerta y entra el hijo pequeño reclamando un vaso de agua.

Lo que sigue adquiere ribetes realmente shakespearianos. Se presenta un gran Baile Real (de realeza y no tanto de realidad) y una pasarela donde las personalidades entran al salón como lo hacen las estrellas de Hollywood a la entrega de los Oscar. Llegan la Reina y el Príncipe y se inicia la danza. Está la Rubia pero el Príncipe no quiere saber nada con ella. Allí es donde hace su aparición un joven hermoso y vestido de negro. “¡El Cisne Negro!” piensa uno. Y no se equivoca. El tipo se hace el galán con todas las minas presentes y sobre todo con la Reina, que no le hace asco. Así se produce una situación por demás bizarra en la que el Príncipe empieza a competir con su propia madre por los favores del mismo hombre. Entretanto, a través de gestos y miradas queda en evidencia que se trata de una nueva jugarreta del Ministro. Los asistentes se burlan del Príncipe mientras la Reina es definitivamente seducida por el Cisne Negro, lo cual termina por desquiciar a su hijo, que saca una pistola y amenaza con matarlos a los dos. La Rubia intenta impedirlo y el Ministro también saca un arma y apunta al Príncipe. Se produce un forcejeo y finalmente el Ministro dispara, matando a la Rubia que queda tendida entre los brazos del joven desquiciado. Por orden de la Reina, el Príncipe es retirado de escena y ella se refugia en los brazos del Cisne, quien mira con complicidad al Ministro y termina la escena.

Llegamos entonces al final. El Príncipe es encerrado en su cuarto y la ventana ahora tiene rejas. Ingresan la Reina y el Ministro, pero ahora vestidos de médicos, acompañados de un ejército de enfermeras con máscaras idénticas a la cara de la Reina. Una escena similar a la inicial pero con significado bien diverso, el Príncipe es sometido a una serie de prácticas que terminan siendo casi una sesión de tortura. Cuando todos se van, él queda tendido en su cama, supuestamente dormido a causa de los sedantes que le administraron. Surgen en ese momento, por debajo de la cama, los cisnes que viera en la escena del parque y empiezan a bailar con él. Todo hermoso hasta que aparece, desde dentro de la cama, el Cisne Blanco que le diera su afecto. El Príncipe, al verlo, abandona a los demás cisnes y éstos, al verse despreciados, lo atacan violentamente. El Cisne Blanco sale en su defensa y allí, en una coreografía majestuosa muy distinta a la que uno suele ver en versiones más tradicionales, los cisnes matan a su antiguo líder, sin que el Príncipe pueda hacer nada para salvarlo. Se derrumba entonces sobre la cama y los cisnes asesinos desaparecen como llegaron. La escena final nos muestra a la Reina entrando en el aposento y descubriendo a su hijo muerto. Es la única vez en que va a exteriorizar sus sentimientos, tomándolo entre sus brazos como La Piedad y llorando desconsoladamente, mientras en la ventana, tras las rejas, una imagen esfumada del Cisne Blanco lo muestra con el niño Príncipe del inicio entre sus brazos.

Y colorín-colorado, esta historia ha terminado. Pero acá les dejo los videos para que (si gustan) vean esta maravilla con sus propios ojos.





La vi dos veces en la misma tarde y estoy seguro de que en los próximos días voy a volver a verla. Para más dato, les cuento que esta versión es la que aparece en el final de "Billy Elliot" y el actor de que hace de Billy ya grande es Adam Cooper, el mismo que representa al Cisne en la puesta de Bourne. Si me preguntaran cuál es la reacción que me generó en esta tarde de febrero, sin dudas respondería “FASCINACIÓN”.

Eso es todo por hoy. Desde las calurosas y veraniegas callecitas de la siempre misteriosa y ahora herida Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que ha sabido ser Príncipe muchas veces en su vida y, otras menos, algo así como un Cisne, aunque mis plumas nunca lucieron tan bien como las de Cooper (a más de uno se la dejo picando).




domingo, 11 de mayo de 2008

El Güije


Hablando de monstruos y de homofobia, cuando yo era (más) joven escuché una canción de Silvio Rodríguez (¡cuándo no!) que me marcó de por vida. Tanto que comencé a cantarla en todas mis presentaciones y se convirtió en algo así como mi caballito de batalla. Nunca fui un cantante famoso pero tuve algunos seguidores, los mismos que en medio de los recitales solían gritar “¡El güije! ¡El güije!”. De ese modo, poco a poco, el título de la canción comenzó a reemplazar a mi propio nombre hasta que yo mismo oficialicé ese nuevo bautismo y empecé a presentarme como Víktor Huije. La grafía que adopté responde solo a mi ignorancia sobre la manera en que el pueblo cubano se refería a este ser del cual hoy quiero hablarles.

El güije es un personaje mitológico que, en algunos lugares de la isla de Cuba, se ha vuelto popular a través de los mitos y las leyendas. Aunque, hoy en día, no falta aquel que asegura haberlo visto o haber sido víctima de sus trapisondas.

Dicen algunos que es un viejecito no muy alto y de raza negra. Otros aseguran que es un monstruo pequeño, con patas de chivo y cola de caimán, o peludo y con fuertes garras. También se lo ha descrito como un muchachito bajito y negro con ojos saltones. Y así, las descripciones físicas de este ser (que no se sabe si es uno sólo o si es que son varios) varían de acuerdo al narrador. Se dice que vive en la poza de algún río donde el agua nunca llega a desaparecer o en las lagunas, como cuenta la canción de Silvio.

Su comportamiento es muy similar al de un duende. Dicen que es pícaro y maldito, capaz de cualquier cosa. Corre más rápido que los caballos y salta las cercas de piedras de un solo salto. Capaz de desaparecer o aparecer en un cerrar y abrir de ojos.

Algunos solo afirman haberlo visto en algún lugar. Otros aseguran haberlo atrapado. Leí por ahí que una vez unos muchachos estaban jugando a la pelota en un sitio próximo a un cañaveral. Cuando ya el juego iba por la mitad, un muchachito negro se acercó a mirar y se lo invitó a participar del juego. El muchachito jugó largo rato, hasta que los otros muchachos le prestaron atención, le vieron ojos saltones y algo en la boca (tal vez colmillos) que no era natural. Hasta que uno de ellos dijo que era un güije y, acto seguido, el muchachito desapareció dentro del cañaveral. Lo buscaron, pero fue en vano, no se lo volvió a ver.

Este es solo un ejemplo de los cientos de cuentos que se cuentan y ninguno menciona el que este ser haya cometido alguna fechoría seria, algún verdadero daño a alguien. Sin embargo dicen, eso sí, que es capaz de cualquier cosa, pero no sabemos de nada malo que se le pueda atribuir. Se lo describe como un ser que no es humano y son muchos los testimonios que buscan infundir miedo y desconfianza a su presencia. Pero nadie lo conoce ni sabe de dónde viene realmente ni lo que busca. Quizás sea ese su delito, el de ser diferente, el de no encajar en la norma, el de pretender una existencia distinta a la del resto de los seres de la creación. Quizás sea por eso que todos los cuentos terminan en que se lo persigue. Quizás sea por eso que se esconde. Porque sabe muy bien que los “otros” suelen ponerse muy nerviosos frente a lo que no comprenden. Y todxs sabemos en qué pueden transformarse esos “nervios” tan llenos de odio, de ignorancia y de temor.

********************************************************************

Eso es todo por ahora. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que alguna vez supo cantarle a ese ser mitológico que (bien sabía) no era otro que él mismo.





Pero también les dejo una versión personal del "maestro" para que no se queden con una mala impresión de la canción, je.

sábado, 26 de abril de 2008

Ese homófobo de Silvio


¿Estoy equivocado o todo el mundo sabe a quién me estoy refiriendo cuando digo Silvio? Acepto la posibilidad de que yo viva en un taper intelectualoide y de que la popularidad del gran trovador cubano no alcance los niveles que supongo. Sé muy bien que hay un mundo que la miopía pone más allá de mi visión y así hago las aclaraciones pertinentes.

Es que Silvio Rodríguez me ha acompañado a lo largo de tantos y tantos años de lucha contra el mundo y contra mí mismo, que no es sencillo consolidar una adecuada perspectiva. Sin embargo, en algún momento de nuestra platónica relación, pude comprobar algo que ya venía sospechando desde el inicio: Silvio Rodríguez es un ser humano, pasible de defectos, fobias y también prejuicios.

La comprobación vino de la mano de otro de mis referentes, el chileno Pedro Lemebel, que en su texto EL MALENTENDIDO DEL UNICORNIO (cuya lectura recomiendo especialmente) relata un frustrante encuentro entre un par de locas trasandinas y el cantautor. Encuentro durante el cual afloró la proverbial homofobia de izquierda y quedó claro que el buen Silvio nos desprecia como el más común de los mortales.

El mío es solo un comentario de loca mala. No busco denigrar al artista en absoluto. Ni podría, dado que la altura de sus méritos escapa ampliamente a mis capacidades tan básicas. Muchas de sus canciones permanecerán por siempre en la categoría de "bíblicas" para mi espiritu siempre en plan de búsqueda. Sigo disfrutando de su música y su poesía y mi opinión acerca de su arte no podría cambiar a causa de una triste anécdota, por representativa que resultase.

La pregunta entonces se me impone: ¿Es la homofobia de Silvio menos perniciosa que la del resto de la gente?

Desearía poder responder honestamente que sí, pero lo cierto es que la homo-lesbo-transfobia es ignorancia, es prejuicio, es odio. No importa quién la detente, si un jerarca de la iglesia, un conservador de derecha, un homosexual confundido o el cantautor de mis amores. No habrá descanso para ningunx de nosotrxs mientras haya gente que no comprenda que somos tan iguales y tan diferentes como el que más, dignos representantes de una especie que no encuentra el modo de convivir en el respeto y el amor hacia su prójimo. Porque nadie escapa a esta norma impuesta por los hechos y, en función de ella, cada quien es tan "normal" como cada cual.

Insisto: quisiera tener razones válidas para poder afirmar que Silvio Rodríguez supera esa "normalidad". Y aunque no las tengo tampoco puedo ponerlo al mismo nivel de los otros victimarios de nuestras reivindicaciones. ¿Sinsentidos de mi humana idiosincracia? No hay duda. Pero es que siempre habrá algún tema de Silvio que me lleve a la reflexión. Siempre habrá alguno que me haga sonreir o que me emocione. Siempre habrá uno en especial que no podré escuchar sin que se me anude la garganta, ese que ya no puedo cantar, ese que me transportará siempre a otras épocas más tristes pero paradójicamente también más felices.

De todos modos, que quede claro que sigo coincidiendo con el compañero Pedro Zerolo: "¿Ser de izquierdas y homofóbico? ¡Eso sí es contra natura!".


**************************************************

Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Buenos Aires se despide Viktor Huije, un cronista de su realidad que no siempre sale airoso en su lucha contra las contradicciones.


**************************************************

sábado, 29 de septiembre de 2007

LOS DOGOS ARGENTINOS SON CAMPEONES DEL MUNDIAL GAY


Con el único gol del partido en el segundo tiempo, realizado por el número 14, Maicol, los Dogos se consagraron Campeones del Torneo Mundial de IGLFA 2007 tras enfrentar a los Stonewall del Reino Unido como dignos oponentes.

Nestor Gammella, director técnico de "la selección gay" dedicó el triunfo «a todos los jugadores de su plantel, a los equipos participantes, al país, a toda la Argentina y a la diversidad». «Los gays también sabemos jugar al fútbol y lo demostramos. Lo demostramos ante los ingleses que hasta hoy, eran los últimos campeones» subrayó Gammella.

En un partido en el que se desarrolló todo con la más absoluta calma y normalidad, el festejo desbordó cuando sonó la pitada del árbitro indicando el final del encuentro. En ese momento las tribunas comenzaron a festejar el triunfo de los Dogos.

Argentinos, uruguayos, mexicanos, estadounidenses y europeos se unieron en una única fiesta de aliento a la diversidad. Y no sólo gays, lesbianas y travestis concurrieron al Estadio de Defensores de Belgrano. Familias y público "hétero" también se acercó a la cancha del porteño barrio de Núñez.

A pesar de la fuerte presencia de medios apostados en el estadio, pocos hicieron una cobertura al instante. Mientras que en Buenos Aires se disputaba la "Copa Gay 2007", en el resto del país -como en el exterior- muchos interesados en la final del Mundial siguieron las alternativas a través de los medios gays AG Magazine y RadioZónica. En tanto, otros tantos pudieron también enterarse gracias a los flashes en vivo del canal de noticias Crónica TV que aportó una verdadera actitud "gay friendly".

Robos

El presidente de IGFLA, Tomas Gómez, informó a AG Magazine que están decepcionados por la seguridad en Argentina, sobre todo en el Parque Sarmiento. El motivo es que se registraron varios robos en estas últimas horas. Sostuvo que «es inédito para nosotros, nunca nos había faltado nada en un Mundial; aquí desaparecieron bolsos y documentos de los jugadores y organizadores».

Si bien algunos objetos habrían aparecido, la cuestión radica en la actitud y en la imagen que damos como país. Consultado por la prensa sobre si esto condiciona la realización de futuras copas en Latinoamérica, la autoridad de IGLFA solo respondió que: «por lo pronto no hay fecha hasta el 2011 disponible, ya que la próxima se realizará en Londres -Reino Unido- y la que sigue, en Alemania... el tiempo dirá».

Por lo pronto, queda claro que fue un torneo 100% argento.

El partido

Aproximadamente a las 14 horas comenzó el partido final entre "Los Dogos" (Argentina) y Stonewall (Inglaterra). El encuentro estuvo muy peleado, aunque la mayor parte del juego se llevó a cabo en el área del equipo visitante. Fue un partido muy movido; dos jugadores argentinos y dos jugadores ingleses fueron sancionados con tarjeta amarilla. El 7 de Stonewall fue lesionado en la cabeza y a los pocos minutos regresó vendado al campo de juego.

Por un lado, una platea casi llena, entre jugadores, invitados y prensa de todo el mundo; por el otro, los hinchas argentinos inundaron la popular para alentar al equipo argentino.

La entrega de premios se llevará a cabo hoy sábado a las 20 horas en Pachá, ubicado en Costanera Norte.

En tanto, Inglaterra ya se prepara para jugar de local en el Mundial Gay 2008.

Las fotos que más me gustaron están en la sección de
Fotos y Videos. Pueden encontrar muchas más en la página de AG Magazine

**************************************************

Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que detesta el fútbol pero tampoco es un fundamentalista y ha podido disfrutar de esta victoria contra la homofobia.

**************************************************

viernes, 21 de septiembre de 2007

Cecila Todd está en Buenos Aires

Como este muchacho no tiene tiempo para nada, me tengo que ocupar yo de actualizar con esta noticia que NOS parece muy importante. Por eso, heme aquí posteando en el blog de mi amigo Huije.

Cecilia Todd es LA cantante venezolana y nació en Caracas el 4 de Marzo de 1951. Hizo su debut en 1970 como miembro del grupo "Música Experimental Venezolana". Como solista su primera presentación fue en el programa de TV "El Show de Renny Ottolina". En 1972 fue invitada a participar en un encuentro de musica latinoamericana organizado por la Universidad de Carlton, lo que le permitió dar varios concierto en Canadá.

Cecilia es una experta intérprete del cuatro, instrumento con el que se acompaña en muchas de sus presentaciones.

En 1972, llegó aBuenos Aires, como ella dijera, impulsada por quienes luego fueron grandes amigos, Mercedes Sosa y el grupo Buenos Aires 8, permeneciendo en Argentina por tres años, durante los cuales estudió Técnica Vocal con la reconocida Profesora Susana Naidich. (por aquellas épocas en Caracas solo se enseñaba canto lírico). Allí grabó su primer LP, "Pajarillo Verde", junto a Cacho Tirao, Domingo Cura y Horacio Corral, cuando su voz empezaba a formar parte del nuevo cancionero latinoamericano y el diario Clarín la considera como ”la más importante revelación folklórica del año”. “Fueron tres años muy intensos en lo profesional y en lo personal. De esa época conservo muchísimos amigos, la gente de Buenos Aires 8, Hilda Herrera, Mercedes Sosa, gente con la que sigo en relación permanente”, contó la cantante.

A comienzos del 76 junto a Buenos Aires 8 realizan la temporada de verano en Villa Gessell, luego viaja a Caracas donde se radica nuevamente. En Setiembre viaja a México donde canta en el Museo de Arte Contemporáneo y otros auditorios de ese país. Desde esa fecha realiza continuas giras por la provincia venezolana y por Inglaterra, España (donde acompaña a Soledad Bravo en un disco), Finlandia, Nicaragua, Argentina, Cuba, Bolivia, Puerto Rico, Holanda, Francia, Japón, China, USA.

En 1991 se radicó en Tenerife (Islas Canarias), desde donde viaja a España y paises europeos.

En sus numerosas presentaciones ha alternado con figuras como Joan Manuel Serrat, Chico Buarque, Astor Piazzolla, Zimbo Trio, Silvio Rodriguez, Pablo Milanés, Mercedes Sosa y Carlos Cruz-Diez, entre otros.

Pajarillo Verde, es incluído entre los 100 mejores discos del Siglo XX, según el Diario Clarín de Buenos Aires, Argentina (29/12/99)
En contados casos se produce la simbiosis entre el decir netamente popular y el refinado trabajo vocal. Uno de ellos, seguramente, es el de Cecilia Todd, quien se impuso naturalmente un objetivo: dar a conocer la música folklórica y popular de Venezuela, hasta hace escasos años atrás casi desconocida en su propio suelo y en el resto de las naciones Latinoamericanas.

El tipo de repertorio continua la misma línea desde que Cecilia comenzó a cantar: música venezolana exclusivamente. La responsabilidad elegida es la de difundir su música dentro y fuera de Venezuela. El motivo es claro: se trata de un espectro de sonidos ricos y de variados ritmos.

Por estos días, Cecilia nos visita en Buenos Aires y no puedo dejar de compartir con todas y todos su música. No es mucho lo que encontré. Voy a tener que tomarme el trabajo de subir más música de ella a esta internet que la tiene tan descuidada.


Aquí les dejo la última nota que publicó sobre ella Página 12.




Viernes, 21 de Septiembre de 2007

ENTREVISTA A CECILIA TODD

“Por fin la cultura ha tomado la calle”
La venezolana, referente del folklore, le brinda un “apoyo crítico” a Chávez.

“¿Sabes? Yo llegué a este país el mismo día que Perón. Tenía frío y no sabía cómo vestirme”. El 17 de noviembre de 1972, día clave para la liturgia peronista, Cecilia Todd bajaba del avión casi a la misma hora que el General. Pero sola. Apenas con unas alforjas, ciertos sueños y un fin: estudiar técnica vocal. En Caracas, su ciudad cuna, sólo enseñaban canto lírico. “Era muy jovencita y fui conociendo gente del ámbito: Buenos Aires 8, Mercedes Sosa, Huerque Mapu. Latinoamérica bullía en 1973”, recuerda. Su paso por el país duró lo que la esperanza: tres años. En 1976, quien después se transformaría en una de las mayores referentes del folklore venezolano volvió a su tierra pensando en regresar pronto. Pero alguien le aconsejó que no: “Las cosas no están bien allá”, le sugirieron. Todd dejaba Embarazada del viento, su excelente primer disco –que en 1997 sería reeditado como Pajarillo verde– y un tendal de amigos, que jamás la iban a olvidar: literalmente, la adoran. “Yo me pregunto lo mismo, sabes. ¿A qué se debe?”, deja picando.

Este enésimo viaje a Buenos Aires coincide con la presentación de En vivo en Argentina, su último registro discográfico editado por Acqua en el 2004. Una corazonada musical que mezcla sutilmente merengues, zambas y joropos y la encuentra en plena madurez. Su voz, pese a más de treinta años de ajetreo, luce límpida, fresca, como si el tiempo no hubiese cumplido su rol con ella. “Polo margariteño” brilla en su lozanía, “La lavandera” deviene mágica, despojada, ancestral, y la “Zamba del chaguanco” es la máxima expresión del “argentinismo” estampado en su sangre. “La última vez que vine fue en noviembre y ya extrañaba demasiado”, afirma. La cita es doble: hoy y mañana en el septuagenario Teatro IFT (Boulogne Sur Mer 549), donde la Todd estará acompañada por Ezequiel Mantega en piano, Nicolás Rainone en contrabajo y Roberto López en guitarra. “La primera vez que vine sufrí un impacto, siempre ocurre cuando llegás a un país desconocido. Hoy puedo decir que me siento como en casa. Aunque ya me sentía así cuando me tuve que quedar en Venezuela obligada por las circunstancias. Me quedé en al aire, porque no tenía planeado irme definitivamente de este país. Aquí dejé amigos y cosas, y recién volví en 1981. Recuerdo que arrancamos con un espectáculo Marian Farías Gómez, Inés Rinaldi y yo. Fue un recital fuerte. Yo soñaba con regresar y fue linda esa temporada en Mar del Plata, pero el rollo político era muy fuerte.”

–Distinto al de Venezuela, la última dictadura había caído en 1958...

–Un cambio brusco. Yo nunca había vivido una dictadura, porque cuando cayó Pérez Jiménez en Venezuela, era chiquita y confundía las bombas que caían sobre el cuartel San Carlos con fuegos artificiales. Me di cuenta cuando me metieron debajo de las escaleras, mientras los aviones pasaban por arriba de mi casa (risas).

–¿Volvió a vivir en Argentina?

–Temporalmente. Donde sí viví fue en las islas Canarias. Estuve cuatro años allí, pero era muy difícil trabajar. Nadie vive de la música ahí, salvo que hagas música comercial en los hoteles. Entonces regresé a Venezuela.

–¿Y cómo es la Venezuela de Chávez según su óptica?

–Ha cambiado mucho. Y donde más se ha notado es en lo social. Se ha tomado en cuenta a gente que antes ni siquiera se sabía que existía. Tal vez, eso no beneficia a una parte de la sociedad, pero sí a la mayoría en términos de educación, medicina y trabajo. Se está entrenando mucha gente para armar cooperativas: se le enseña un oficio, se le dan créditos y ahí va. Yo soy muy crítica, porque creo que hay que serlo siempre, pero poniendo todo en la balanza creo que da positivo.

–¿Cómo se manifiesta el canto popular frente al gobierno? ¿Hay oposición a Chávez desde la música?

–Yo no conozco. El mundo de la música y de la cultura se expide a favor de él. He visto también que se le ha abierto la puerta de los teatros a gente que jamás había conocido uno. Digo, por fin la cultura ha tomado las calles.

–Pasa lo inverso con los medios de comunicación. La mayoría son opositores. ¿A usted la han silenciado, nota que se le da menos cabida por adherir al gobierno?

–El año pasado celebré mis treinta años de carrera y el evento se cubrió poco. No hubo ninguna crítica al concierto... por ahí me llama alguna radio para entrevistarme, pero no más. ¡Ja! Seguro alguien se va a meter en Internet y van a sacar: ¡Cecilia Todd dijo que los medios en Venezuela manipulan! No es que lo diga yo, los medios manipulan. Es una realidad. Por suerte, ahora está la ley resorte, que obliga a pasar música venezolana en las radios cuando antes era imposible. Eso generó un crecimiento enorme de la actividad musical. No sólo hay que pasar las canciones, sino marcar quién es el compositor, quién el cantante y quién el intérprete. Ahora nos faltan programas de televisión.

–¿Porque no hay o porque nadie quiere que haya?

–No sé. Lo único que salía en TV hasta hace un tiempo eran unos programas maratónicos los sábados, que presentaban a músicos de afuera o cosas muy, muy comerciales. La música como negocio ha acaparado el espacio mediático televisivo, pero por suerte la música como expresión genuina del pueblo explota por otro lado: en las calles, en los teatros y en las plazas. Es un gran paso.

lunes, 17 de septiembre de 2007

Ray Quinn

Leyendo el blog de Zekys, me enteré de la existencia de este (casi) niño. Vi su interpretación de un tema que yo solía cantar cuando tenía su edad, "Fly me to the moon", y debo confesar que me fascinó. Como le dije a Zekys, es realmente sensacional. Más que nada, teniendo en cuenta que es muy jovencito. Sin hacer comparaciones, me hace acordar a mí mismo cuando tenía su edad y cantaba justamente esa misma canción. Épocas de entusiasmo en la que uno se llevaba el mundo por delante. Vaya uno a saber en qué momento se invirtió la ecuación.

Busqué información sobre el muchachito y me entero de que acaba de cumplir 19 años (nació el 25 de agosto de 1988 en Inglaterra). Es actor y cantante, con una corta pero interesante carrera que pueden consultar si quieren en la Wikipedia. En el 2006 participó de un Reality de la tele británica (X Factor) y sé que llegó a la final contra una tal Leona, pero no pude averiguar si ganó!!!!!!

Los que quieran juzgar según su propio criterio, pueden verlo en una serie de videos que encontré en Youtube (les recomiendo especialmente el segundo tema):



Por si a alguna/o le importa el dato: a mí me parece que si este chico viviera en la Zona Oeste del Gran Buenos Aires, sería socio de GLOBA Diversidad. Uno muy selecto y solicitado, por cierto. Ja ja ja ja.

**************************************************

Eso ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que por estos días no puede dejar de cantar "Fly me to the moon"... Siento que pronto he de regresar a los escenarios...


**************************************************

sábado, 8 de septiembre de 2007

Cuatro años


Estoy convencido de que nada es tan relativo como el tiempo. Y no es que se me haya dado por emular a Einstein y su famosa teoría ni mucho menos. ¿No han percibido a veces que un segundo no es un segundo, que un día tarda un año o que un mes es tan solo un instante? El tiempo es tan voluble que está signado por los caprichos de la emoción.

Hoy, sin ir más lejos, se cumplen cuatro años de mi regreso a Buenos Aires después de una larga y breve estadía en Viña del Mar, paisaje al que me había llevado la brisa de un hermoso sueño. Cuatro años tan solo... que parecen una vida. Tantas cosas han sucedido desde entonces... de las buenas y de las malas. Como la vida misma. Cuatro años que no han logrado despegar de mi pellejo todo lo vivido allende los Andes.

Y como una cosa trae la otra, esta mañana, recordando las imágenes que he guardado en mi memoria de la Plaza Vergara, de mis torres de la laguna, de la Avenida Libertad, del centro de Quilpué, de la cabañita que habitábamos en la calle Videla, allá arriba, en la punta del cerro... Rememorando todo aquello, la imaginación siguió volando y llegaron los viajes furtivos a Santiago, los paseos por la Alameda, por la Plaza de Armas, por el Paseo Ahumada.

No hay nada tan relativo como el tiempo. Porque los recuerdos suelen dejar de serlo para transformarse en sensaciones presentes. Pero presentes como felices, como marcas de guerra no ganada pero peleada en la que se hizo todo lo que se pudo... Tal vez no sea así, en realidad... aunque uno recurra en estos casos al instinto de supervivencia... No sé si me explico.

Hoy día de recuerdos. Vaya pues un saludo para todos y todas los y las que me ayudaron a ser feliz durante aquellos años tan... bellos.

**************************************************

Como música, hoy, la dulce Dulce Pontes. Todo un símbolo de aquella época.


**************************************************

Eso ha sido todo por hoy. Desde las nuevamente cálidas y húmedas callecitas de la siempre misteriosa Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que no olvida (ni siquiera cuando no se acuerda).

**************************************************

lunes, 27 de agosto de 2007

Alma, Corazón y Vida

Los que alguna vez hemos pisado un escenario con el ánimo de desnudar el alma sabemos de qué se trata. Una cosa es cantar bajo la ducha y otra muy distinta enfrentar a un público de carne y hueso, tan concreto como el temblor que nos azota las rodillas. En mi caso particular, se me seca la garganta, los músculos del cuello se me petrifican, se me borran las letras de las canciones hasta el momento justo de cantarlas (y a veces ni eso) y siempre me asaltan las fantasías tragicómicas que pueden terminar conmigo culo pa' arriba en la platea después de haber exagerado con el desplazamiento escénico. Sin embargo, a pesar de los temores y las falencias personales, uno sigue cantando. Porque cantar es respirar, es dar la cara, es apoyar las manos en la tierra húmeda y dejar huella, por efímera que fuera. Quien lo probó lo sabe. Este viernes 24 de agosto de 2007, tuve la feliz ocasión de refrendar lo escrito pero en la piel de tres de mis amigos:
  • Bellota Caravaggio: alias Walter Ibañez, un abonado largamente ausente de estas páginas que hoy regresa en mérito de sus cantos.
  • Mariano, el Pela: también conocido como "La Sirenita" en virtud de una leyenda urbana que asegura que tiempo atrás podían admirarse sus cantos navegando por Internet
  • Edgardo, el inefable: que tiene muchos alias... todos irreproducibles

Bellota y el Pela en una de las mejores interpretaciones de la velada


Edgardo y su versión de "Angel"

Que me perdonen mis amigos pero esta pendeja les pasa el trapo una y mil veces (¡Hay que matarla urgente antes de que crezca! ja ja ja ja)

Cinthia y Walter emulando a la Venegas y a Coty

Solo un fragmento de la canción del Pela (la máquina me jugó una mala pasada

Ellos tres, junto a un grupo numeroso de entusiastas, forman parte del Taller de Canto de la Universidad de La Matanza, dirigido por la Profesora Virginia Suárez. Todos ellos, este viernes, le pusieron el pecho a esta muestra que (más allá de los desajustes propios de una actividad no profesional) disfruté con sincero placer. Cuando uno asiste a este tipo de eventos sabe perfectamente que la probabilidad de presenciar una performance al estilo Ricky Martin o Madonna es más bien reducida. En general, uno es injusto con los artistas y asiste incentivado más que nada por el afecto. Sin embargo, aquel que pueda ver más allá de lo evidente tendrá el exquisito privilegio de descubrir otro universo en el trasfondo de cada una de las interpretaciones, a veces tímidas, a veces traicionadas por los nervios, a veces limitadas por el pudor a dar a luz lo mejor de uno mismo. Aquel que goza de una mínima sensabilidad podrá detectar en ellas el deseo de superar barreras, el espíritu de lucha y (¿por qué no?) la lúdica ocurrencia de ser quien quisiera ser. La reina de la noche no es la perfección sino la magia, una magia orlada de simpleza, tal vez involuntaria, llamada comunión entre artista y público y que parece repetir en cada nota un estribillo íntimo y cabal: "me quiero y me respeto". Y junto al escenario, atenta a todo, Virginia, la profe, alienta a sus alumnos con una mirada dulce, que a la vez es una base de hormigón sobre la cual cada uno de ellos y de ellas se planta para abrir su pecho y ofrecernos lo mucho o poco (lo cuantitativo tiene mucho de subjetividad en estos casos) que tenga para ofrecer, sin delirios de grandeza ni avaricias.

Ese sencillo acto, humilde y generoso, los enaltece.

Tal vez no corresponda ilustrar estas palabras con el audio y las imágenes que capturé con mi cámara. Es probable que lo que se vea en las grabaciones no concuerde con mi exaltación presente. Pero quizá sea una prueba más de que lo que se vivió esa noche en el Auditorio de la Universidad de La Matanza, ese clima de calidez y entusiasmo, no se capta solo a través del oído y de la vista. Para algunas cosas es imprescindible poner el corazón. Y ya se sabe que las máquinas no tienen.

Novelas de Carlos Ruiz Zafón