viernes, 14 de marzo de 2008

¿Será que muere el amor?


Yo soy de los romanticos que prefieren pensar que se convierte en otra cosa... Solo que no estoy muy seguro de en qué otra cosa se puede transformar.

Esta semana, después de más de cuatro años, me reencontré con el que en su momento fue "el amor de mi vida", ese mismo amor que yo consideraba como cúlmine e infranqueable, ese tras el cual yo bajaría las persianas de mi corazón, convencido de mi incapacidad de volver a sentir algo semejante por otro hombre.

El nuestro fue un amor de novela, un amor loco que luchó contra todos los convencionalismos y contra todos los presagios (razonables en su totalidad) de fracaso inevitable. Un amor que (a su manera) salió airoso y ahora volvió a juntarnos (por efímero que fuese el encuentro) en una nueva circunstancia, en una escena diferente y transformado en un nuevo sentimiento que rehuye a las etiquetas. Quedó atrás la historia del Príncipe Azul y el Ceniciento. He dejado de creerme Carrie Bradshow y él, por cierto, nunca ha sido Mr. Big. Superada está para siempre la etapa de las lágrimas y los lamentos, ese funesto pero inevitable período en el que todo se derrumba y uno no alcanza a vislumbrar un horizonte que anuncie el nuevo y necesario reinicio de la vida.

Después de cuatro años las cosas no suelen cambiar tanto, pero a veces sí. Somos los mismos y no. Nuestras respectivas cotidianeidades han transformado la sustancia pero no la esencia de nosotros mismos. Algunos kilos de más y otros de menos (no pienso aclarar quién es quién en este ítem), nuevas actividades, nuevos amigos, nuevas parejas (devenidas, hoy por hoy, en "el amor de la vida" de cada cual), nuevas ideas, otras aggiornadas, algunas desechadas para siempre... pero en el fondo sigue presente esa mirada que a uno le da la tranquilidad de saber que (hace años) no estuvo tan equivocado. Eso es bueno. Lo que vino después pierde relevancia y queda claro que una ruptura no siempre es un fracaso.

Contrariamente a lo que pudiera suponerse, no hubo grandes emociones ni aspavientos. Mucho menos carrera en cámara lenta y abrazo con revoleo final al son de una música cebollosamente melosa. Fue un reencuentro sencillo y fugaz, plagado de recuerdos e historias adeudadas. Fue (ni más ni menos) el reencuentro de dos personas que alguna vez planearon un futuro de a dos en base al profundo sentimiento que los unía.

Años atrás ese sentimiento se llamaba AMOR. Hoy no me atrevería a ponerle un rótulo. Solo puedo afirmar que se trata de otra cosa, de otro sentimiento que también involucra conexión, apego, ternura, complicidad... pero ya sin esa comunión y esa necesidad del otro que, a su tiempo, nos embargó el corazón para después estrujarnos el alma. Porque está claro que, cuando el amor se transforma en esa otra cosa, duele.

En nuestro caso no sé cuándo sucedió (porque tampoco es un fenómeno espontáneo) pero así fue. ¡Gracias a dios! De otra manera nadie sobreviviría al amor y es un hecho que, hoy por hoy, tanto él como yo gozamos de buena salud y seguimos apostando a la felicidad.

Vaya pues este beso en prosa para un hombre que amé y que me amó. Sé que me amó. Y que nuestros respectivos amores actuales no se pongan celosos, que no es la idea. Solo deseo para ellos que (a pesar de ser algo grato para el alma) jamás sepan de qué se trata este sentimiento extraño que hoy tan torpemente he tratado de traducir en palabras. A Carrie jamás le hubiera sucedido algo semejante.


Eso ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que ha sabido amar y, día a día, se esfuerza por seguir aprendiendo. Aunque no compre zapatos en Prada.

sábado, 8 de marzo de 2008

Marguerite Yourcenar


En el día de hoy se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer y yo no quise estar ausente de la celebración. Pero no quise caer en lugares comunes como el de recordar a las heroínas de Chicago, si bien merecen el homenaje de todo ser sensible a la lucha y al valor de la libertad y la dignidad.

Elegí en este día recordar a una de las mujeres que, sin siquiera sospechar mi existencia, dejó su marca indeleble en mi historia personal. Estoy hablando de Marguerite Antoinette Jeanne Marie Ghislaine Cleenewerck de Crayencour y Cartier de Marchienne, más conocida como Marguerite Yourcenar.

Nació en Bruselas, Bélgica, el 8 de junio de 1903. Su madre murió a los 10 días de su nacimiento por complicaciones en el parto y fue educada por su padre en una finca en el norte de Francia. Leía a Racine y a Aristófanes a los ocho años, su padre le enseñó latín a los 10 y griego clásico a los 12. A partir de 1919, empieza a firmar como Marguerite Yourcenar, que más adelante sería registrado legalmente como su nombre. Su primera novela, "Alexis o el tratado del combate estéril" fue publicada en 1929. Su mejor amiga en ese momento, la traductora Grace Frick, la invita a Estados Unidos, donde dará clases de Literatura comparada en el Sarah Lawrence College de la ciudad de Nueva York. Yourcenar y Frick se hacen pareja en 1937 y permanecen juntas hasta la muerte de Frick en 1979 a consecuencia de un cáncer de mama.

Hasta aquí un poco de su biografía. Pero siempre pensé que las biografías no suelen decir mucho de las personas. El hecho de que ella haya sido la primera mujer que fuera aceptada como miembro en la misógina Academie Française no es nada más que una anécdota, comparada con la profunda sensibilidad y la filosofía de sus escritos. Las biografías son apenas un listado de hechos históricos que, en general, no se sumergen en la verdadera esencia de la persona que buscan retratar. Tampoco pretendo eso con estas líneas.


Una de sus más grandes obras, "El Laberinto del Mundo", su autobiografía, comienza diciendo "El ser que llamo yo vino al mundo..." y yo, que venía de leer "Memorias de Adriano" (una novela que marcó un antes y un después en mi visón de la realidad) constaté que la Yourcenar sería para siempre un faro, esa luz que en medio de la tormenta me indica que la tierra firme nunca está tan lejos. Rescato algunas frases de "Memorias...":

No soy de los que afirman que sus acciones no se le parecen. Muy al contrario, pues ellas son mi única medida, el único medio de grabarme en la memoria de los hombres, y aún en la propia mía”.
No desprecio a los hombres. Los sé vanos, ignorantes, ávidos, inquietos, capaces de cualquier cosa para triunfar, para hacerse valer, incluso ante sus propios ojos, o, simplemente, para evitar sufrir. Lo sé: soy como ellos, al menos por momentos, o hubiera podido serlo. Sólo en un punto me siento superior a la mayoría de los hombres: soy a la vez más libre y más sumiso de lo que ellos se atreven a ser. Casi todos desconocen por igual su justa libertad y su verdadera servidumbre”.
La inmortalidad de la raza se consideraba como un paliativo de la muerte. Se hablaba de Gloria, bella palabra que dilata el corazón, pero con miras a establecer entre ella y la inmortalidad una confusión falaz, como si la huella de un ser fuese lo mismo que su presencia”.
Una parte de cada vida, y aún de cada vida insignificante, transcurre en buscar las razones de ser, los puntos de partida, las fuentes… Cuando los cálculos complicados resultan falsos, cuando los mismos filósofos no tienen ya nada que decirnos, es excusable volverse hacia el lejano contrapeso de los astros”.
Y la que más me gusta, tal vez por su cauto optimismo:

El desorden triunfará, pero de tiempo en tiempo también el orden. No todos nuestros libros perecerán; se repararán nuestras estatuas rotas...”

¿Entienden el por qué de la idea del faro?


Vaya pues, desde este humilde sitio, desde el húmedo rincón donde moran mis sentires, mi reconocimiento y mi agradecimiento a una grande entre las grandes. Y, a través de ella, a todas las mujeres (tengan o no vagina) que luchan, día a día, por defender su dignidad humana y su derecho a pensar y a amar, sin aceptar el yugo de los que intentan reprimir a la que llevan dentro.


Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que jamás habrá de desdeñar su faceta femenina.

jueves, 6 de marzo de 2008

Cumpleaños de A.S.H.A.


Hace poco menos de un año, en silencio y sin demasiada alharaca, un grupo de mujeres y hombres decidieron unirse para trabajar en beneficio de sus derechos como homosexuales y como sordos. Con humildad y empeño, ASHA se ha puesto en marcha y ha plantado su bandera de lunas multicolores en un espacio vacante en el espectro de la diversidad.

Después de un año que no ha sido fácil llevar adelante los objetivos de la asociación, ASHA nos invita a todas y a todos a compartir su primer cumpleaños. Una fiesta merecida, sin duda, en la cual habrán de celebrarse, no solo la amistad y los derechos que les son propios, sino también la alegría de vivir y el deseo de derribar las barreras de la comunicación.

Y estamos todas y todos invitados porque ellas y ellos no discriminan a los oyentes. Desde este sitio, convoco a la comunidad toda (gay o no) a dar ejemplo y a demostrar que somos merecedores de esa confianza.

La cita será el día 19 de abril de 2008 en el UAS, ubicado en la calle Cuenca 1750 del porteño barrio de Villa del Parque, a partir de las 21 hs. Habrá cena con una entrada general de 40$. Ya se pueden hacer las reservas ingresando a la página web de la asociación (http://sordosgayles.blogspot.com/) o comunicándose, vía mail, a infoasha07@googlemail.com.

Solo es de esperar que, esta vez sí, las demás organizaciones LGBT se hagan eco de la convocatoria y pongan el hombro, para que las chicas y los chicos de ASHA puedan constatar que no están solos en su lucha.

Eso es todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que el 19 de abril estará en Villa del Parque como un sordo más.

sábado, 1 de marzo de 2008

Complejo de Macho


Les propongo una especie de encuesta.

1) En una reunión social ¿de qué modo se sientan habitualmente?
a) Con las piernas bien abiertas.
b) Apoyando el tobillo de una pierna sobre la rodilla de la otra.
c) Cruzando las piernas y manteniéndolas bien juntas con el torso en perfecto ángulo recto.

2) ¿Cómo hacen pis?
a) De pie y apoyando una mano en la pared.
b) De pie y sosteniéndose el pene con las dos manos.
c) Sentado.

3) Cuando ven un partido de fútbol por TV, ¿a qué le prestan más atención?
a) Al deseo de que pierdan los “patadura” del equipo contrario.
b) A la belleza y la riqueza táctica del juego.
c) A las piernas de los jugadores.

4) ¿Qué es lo que más detestan de las películas de amor?
a) Simplemente que existan.
b) Que generalmente muestren una visión edulcorada de la realidad.
c) Que siempre logren que se les corra a ustedes el maquillaje.

Todos sabemos que existe una especie de catálogo respecto del comportamiento de los gays. Desde una perspectiva radicalmente machista y a causa de haber hecho de otros hombres el objeto de nuestro deseo, se espera de nosotros que adoptemos actitudes femeninas. Cae así sobre nuestras humanidades todo lo execrable que el macho común depara a las féminas, sin gozar necesariamente de los aspectos positivos que la honda misoginia le permite admitir. De este modo, los que respondieron preferentemente con las opciones “a” podrán considerarse verdaderos machos y los que respondieron con las opciones “c” serán considerados unas locas irredentas. Una simplificación escandalosa que, sin embargo, suele dejar a todos tranquilos, seguros de mantener el control de cierto “orden establecido” en el que lo masculino es una categoría dominante.

Sin embargo, la vida cotidiana nos puede presentar el caso (por dar solo un ejemplo) de algún barrabrava que, después del partido, busca sexo en el baño público de alguna estación de trenes. O el de alguna loca de tacos altos que noquea de un cross de izquierda a algún agresor homófobo. Porque la vida real tiene la libertad de no regirse por los estereotipos y hace de la diversidad su mejor perfil.

A juicio de quien suscribe, a lo largo de los siglos esta concepción de la masculinidad no ha sido más que un arma política en manos de los elementos retrógrados de la sociedad para segregar a aquellos que se apartaran de la norma. Una mera forma de reprimir conductas que la ignorancia y el mesianismo les señalaban como pecaminosas, decadentes, corruptas e inmorales. Y como arma, muchas veces, ese pretendido disvalor conduce (aun hoy) a hechos de sangre y de muerte. Los ejemplos abundan.

No obstante, cabe preguntarse: ¿qué posición asumimos nosotros mismos, miembros de esta comunidad LGBT tan ecléctica, ante esta categorización que nos estigmatiza?

Mi experiencia (siempre limitada a la porción del mundo con el cual tengo contacto diario) no es muy alentadora y supongo que la de ustedes habrá de correr la misma suerte: la mayoría de los gays con los que he tratado el tema se hacen eco del discurso discriminatorio.

No hace mucho, en una reunión social, uno de los asistentes (sentado con las piernas bien cruzadas y apretadas y formando perfecto ángulo recto con el torso) afirmaba: “Yo respeto a los que les gustan las plumas, pero no los soporto”. “Si quieren ser locas, tienen todo su derecho pero que no se me acerquen”. “Si uno nació hombre, es antinatural querer ser otra cosa”. Perfecto resumen de un discurso que he escuchado demasiadas veces y sitúa a la homofobia como una patología difundida también entre los gays.

Si alguien opina que se trata de un caso aislado, se equivoca. Este tipo de actitudes es por demás habitual. Las palabras se distancian de los hechos y se pretende adoptar una posición políticamente correcta, sin darnos cuenta de que todo es solo una pantalla para no asumir que caímos en la trampa de confundir dignidad con prejuicio.

¿Qué importancia tiene la masculinidad? ¿A partir de qué lógica o ética se estableció el catálogo de las actitudes que son masculinas y las que no lo son? ¿Es un hombre más o menos hombre por ser más o menos masculino? ¿La masculinidad nos hace mejores personas?

A ver si nos entendemos: no existe idea más reñida con el concepto de “macho” que la de un hombre teniendo sexo con otro hombre. Entonces, ¿a qué viene ese denuedo de muchos gays por defender una ideología que nos perjudica y, sobre todo, no podrá representarnos jamás como seres humanos que somos? Porque confiar en que una manifiesta masculinidad nos hace menos vulnerables ante el atropello de quienes nos estigmatizan es negar la esencia misma de quienes somos. Es vivir una realidad paralela. O padecerla, ya que cualquier traspié nos pondrá cara a cara con ese escarnio al que tanto tememos. ¿O acaso algún gay puede afirmar que jamás se le cae alguna pluma?

Mi idea no es la de traer respuestas esclarecedoras porque no las tengo. Es más: cada quien tendrá las suyas. Considero, eso sí, que aquellos gays que hacen causa común con quienes nos discriminan no se han dado el tiempo de reflexionar acerca de la temática y no se animan a (o no quieren por vaya uno a saber qué razones) cuestionar esas “verdades” dogmáticas que nos han inculcado desde la más tierna infancia. ¿Pereza? ¿Miedo? ¿Idiotez? ¿Extraña conveniencia? Fueran cuáles fueran las razones, está claro que somos nosotros mismos (los gays) los que tenemos el desafío de empezar a romper con la cultura que nos han impuesto para poder vislumbrar un entorno más amigable (el de nuestros pares) en miras de alcanzar el logro mayor: un mundo en el que lesbianas, heterosexuales, gays, travestis, afrodescendientes, personas con capacidades diferentes y un larguísimo etcétera podamos vivir en paz, siendo valorados solo por nuestra condición humana, más allá de nuestras capacidades o elecciones de vida.

Esto ha sido todo por hoy. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad al que le gustaría mucho conocer sus opiniones.

viernes, 22 de febrero de 2008

Homosexualidad y adopción



Esta fue una de las editoriales del día de la fecha en el Diario "La Nación" de Buenos Aires. Curioso que nadie la firme.

Léanlo y, si tienen ganas, dejen su opinión. Más tarde les daré la mía.


Homosexualidad y adopción


Uno de los temas que continúan planteando controversias en el mundo es el que se refiere a la pretensión de las parejas de homosexuales y lesbianas de que se les permita formalizar la adopción legal de niños menores de edad.

Siempre hemos pensado que la recta formación psicológica y afectivo-sexual de un niño requiere la acción conjunta de elementos referenciales femeninos y masculinos. Que la influencia determinante de una pareja heterosexual produce un impacto positivo en el imaginario infantil y adolescente y aporta un valioso modelo de ejemplaridad. Es cierto que, en cualquier matrimonio, la muerte o la ausencia de uno de los términos originarios de la pareja puede ser causada por una fatalidad o por un hecho inevitable, pero es un hecho que el elemento masculino o femenino faltante existió en el origen y siempre será un referente afectivamente recordado.

El caso que se plantea en las uniones de homosexuales o lesbianas es diferente. En esas uniones, la ausencia del término materno o paterno no es el resultado de una circunstancia accidental sobreviniente, sino el producto del rechazo o la exclusión conceptual deliberada de uno de los términos fundantes de la pareja humana. Su ausencia no es indiferente a la formación del niño. De ahí la resistencia que sigue suscitando en muchas sociedades la aspiración de las comunidades de homosexuales y lesbianas a propiciar esa clase de adopciones.

El tema que estamos analizando provocó fuertes discusiones recientemente en Francia con motivo de un caso que adquirió resonancia internacional. Una mujer que se desempeñaba como profesora en una guardería infantil, y vivía en pareja lesbiana, decidió adoptar a un niño. Las autoridades judiciales francesas resolvieron negar la posibilidad de esa adopción por considerar que la falta de imagen paterna podía dañar tarde o temprano al menor. La mujer perjudicada por el fallo invocó haber sido discriminada y decidió llevar la cuestión a los tribunales internacionales, logrando que la Gran Sala de Derechos Humanos del Tribunal Europeo, con sede en Estrasburgo, dictara -por diez votos contra siete- una sentencia condenatoria contra el Estado francés, al que se acusó de haber discriminado a la adoptante por razón de preferencia sexual. Según el Tribunal Europeo, el argumento que se invocó para impedir la adopción -la "falta de una figura paterna"- fue un simple pretexto. La verdadera causa de la denegatoria era la homosexualidad de la peticionaria. Y eso había configurado un acto discriminatorio y prejuicioso.

Es curioso, porque la mecánica del fallo del Tribunal Europeo, al erigir como factor previo, absoluto y determinante la supuesta barrera de la discriminación, se convirtió en un impedimento para que se analizara la cuestión de fondo que subyacía detrás del caso judicial originario. De lo que se trataba era de determinar si la formación sexual del niño podía resultar dañada por el carácter de una unión originada en una relación contraria a las leyes de la naturaleza. Dicho de otro modo: el propio fallo del Tribunal introdujo un preconcepto rígido, un prejuicio de hierro, a partir del cual se impidió dilucidar el verdadero motivo que todo juicio de adopción pone en cuestión y que no es otro que la determinación del verdadero interés del menor.

La idea de que los niños constituyen "cobayos" con los cuales se puede justificar cualquier experiencia es, fuera de toda duda, violatoria de la Convención de los Derechos del Niño. Sorprende la falta de referencia a esa norma fundamental en una sentencia dictada por un tribunal internacional que privilegia el respeto a los principales estatutos de derechos humanos.

Lo que aquí señalamos no va en desmedro, por supuesto, de la dignidad esencial de todas las personas en relación con la libre elección de su orientación sexual y del modo de canalizarla. Las uniones de homosexuales o lesbianas merecen el más absoluto respeto cuando son el resultado de esa libre determinación. Lo que aquí hemos pretendido señalar es otra cosa: es, simplemente, que cuando se trata de convalidar una adopción legal nada puede importar más que el supremo interés de ese menor. Y es sólo desde esa preocupación que la cuestión debe ser analizada, ya que de ningún modo está demostrado que la vida con padres homosexuales vaya a resultar inocua para su formación.

Primer Encuentro Nacional de Mujeres Lesbianas y Bisexuales de Argentina


Invitamos a todas las compañeras a participar del Primer Encuentro Nacional de Mujeres Lesbianas y Bisexuales de Argentina que se llevará a cabo los días 3 y 4 de Mayo de 2008, en la Ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe.

Quienes deseen participar del ENMLB, deben completar y enviarnos el formulario de inscripción lo antes posible, desde nuestra página web:

Les pedimos no duplicar las inscripciones, pedidos de beca o propuestas de actividades, ya que todas están siendo procesadas.

Las solicitudes de beca podrán ingresarse hasta el día 15 de marzo de 2008. Si por cualquier razón alguna de ustedes necesitara hacernos llegar la solicitud por correo en lugar de ingresarla por vía electrónica, puede hacerlo enviándonos un sobre a la siguiente dirección:

Entre Ríos 1087, Rosario. Provincia de Santa Fe.
Código Postal S2000CRS.

Se aceptarán todos los sobres cuyo sello postal indique haber sido enviado hasta el 15 de marzo de 2008.

Recuerden además, que disponemos de varias opciones para que puedan comunicarse por teléfono y realizar consultas o efecutar su inscripción al ENMLB:

- Línea Gratuita facilitada por el INADI, desde todo el país:
0800 999 2345 (durante las 24 Hs.)

- Rosario: (0341) 4485713 (lu. a vi. de 10 a 14 y de 17 a 20 hs.)
- Córdoba: (0351) 155737650
- Zona NOA : (0385) 154063257
- Buenos Aires: (011) 1565489542

Haremos todo lo posible para que aquellas que lo soliciten reciban su beca. De todas maneras, como el monto que recibimos es fijo y desconocemos qué cantidad de solicitudes tendremos, puede suceder que no todas sean otorgadas.

El día 15 de abril del 2008 publicaremos un listado con las beneficiarias en nuestra página web, manteniendo, por supuesto, la confidencialidad de los datos personales.

Saludos afectuosos,

Sol Aguilar

Por Espartiles / Espacio de Articulación Lésbica de Argentina

www.encuentrolb.com.ar

informes@encuentrolb.com.ar

sábado, 2 de febrero de 2008

Taller de Periodismo y Género

Compañeras y compañeros:

Los convocamos a participar del Taller de Periodismo y Género con el objetivo de reflexionar colectivamente acerca de los estereotipos que se difunden, las violencias que se ocultan y las realidades que se ignoran. Y soñar las alternativas, proyectar las transformaciones y crear nuevos discursos.

Todos los martes de febrero, de 19 a 22 hs.
Docentes: Lohana Berkins y Lucía García

El taller es abierto a todas y todos.

Informes e inscripción: Hipólito Yrigoyen 1584 (1089)
Teléfono (5411) 4384-8693 / e-mail: universidad@ madres.org

jueves, 10 de enero de 2008

LOS HERALDOS NEGROS



Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!



César Vallejo, 1918

lunes, 7 de enero de 2008

Desbalance


Inicié este blog en julio del 2006 y desde entonces el contador suministrado por el servicio de estadísticas ha contabilizado más de 10.800 visitas. La mayoría de ellas corresponden a personas que llegan hasta aquí por mera casualidad, en busca de contenidos ajenos a los que suelo publicar. No dudo que algunas de esas personas habrán de detenerse a leer, aunque supongo que la gran mayoría han de continuar su ruta sin mayor atención. Claro que, entre esas miles de visitas, también debo considerar a los amigos y conocidos que llegan hasta aquí por propia voluntad y, de tanto en tanto, me honran con algún comentario (o no). Sean quienes sean, para los que leen lo que escribo y especialmente para un ser luminoso que está a punto de salir de mi vida pero nunca de mi corazón es que publico esto que necesito sacar a flote. Y a falta de amigos que estén más a mano, buenos son los blogs.

En diciembre último me negué a publicar el remanido balnace del año en el que uno enumera lo bueno y lo malo del año que termina. Por una parte porque hace un tiempo decidí no hacer de este espacio una vitrina hacia mi poco interesante vida personal. Por otro, porque sentía que era inútil la confección de esos inventarios, habida cuenta de que nada cambia a fin de año, que en la vida las etapas no tienen límites tajantes y que todo sigue más o menos igual en la mañana del 1º de enero. Sin embargo, traicionando en cierto modo mis propias intenciones, a mediados de diciembre escribí el poema que transcribo a continuación:


Se acaba diciembre
y otra vez la rutina del inventario
como si la vida fuera una tienda en el mercado.
A la izquierda la listita de las cosas buenas
y a la derecha la de las que no son tanto...
o al revés...
y a sacar las cuentas de las pérdidas y las ganancias.
Otra vez la sensación de fin que no termina
esa que se prolonga más allá del brindis y del artificio.
Otra vez poner el alma en la balanza.
Otra vez cerrar para volver a abrir siendo los mismos.

Podría asegurar que este año aprendí a ser un poquito más tolerante.
Han visto la luz mis mejores escritos.
He sido amado y también amé.
He descubierto a algunos falsos amigos.
He perdido algunos grandes sueños
cobijado por la implacable luz de las ideas.
Me he convencido de que el universo no me necesita.
He sido vapuleado tal vez con buenas razones
y he trabajado duro sin retribución...

El amor se me escapa sin decirme por qué
y estar solo es una opción
una vez más.

Ya se acaba diciembre
y todo el 2007 está sobre la mesa
disperso
sin sentido
ilógico
concreto...

No sé en qué columna ubicar cada cosa.

Toda mi vida me negué a las etiquetas.
y este año
me resulta más sencillo no llevarme la contra.



Seguramente este sea el último posteo por un tiempo. A pesar de las tórridas temperaturas estivales, ha llegado el momento de retirarme a cuarteles de invierno y repensar la estrategia que me permita volver a la luz.

Alguna vez escribí: "Seguiré hasta que el fuego otra vez me consuma. / Pero esta vez / suplico / desparramen mi polvo por los cuatro vientos / acorralen mis humos en el fondo del mar / y quiten el nombre de mi urna / para que mis cenizas no se puedan juntar".

No sé si volveré. Es probable. Pero llegado el caso, confío en que mis amigos y todos mis amores cumplan con su parte.


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Esto ha sido todo. Desde las callecitas de la siempre misteriosa Buenos Aires se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que hoy se depide hasta la vuelta.

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sábado, 5 de enero de 2008

Repito la cartita del año pasado porque me gustó jajajaja

Queridos Reyes Magos:

Ante todo los saludo, porque desde mi más tierna infancia han hecho las delicias de mis noches del 5 de enero, esperando sus regalitos... hasta aquel día en que mi mamá se quedó estupefacta cuando leyó que mi deseo era recibir una banana tamaño familiar y me dijo (con muestras de gran preocupación) que esas cosas no se les pedía ni a los Reyes ni a Papá Noel. Ese año (no sé por qué) ustedes me trajeron un disfraz de El Zorro que, curiosamente, no tenía sable.

Me dirijo a ustedes porque, como siempre, este año he sido un niño bueno y creo que merezco mi regalito. Bueno... está bien... me olvidaba lo de la fiestita en el baño de la estación de trenes... pero deben reconocer que tanto yo como los demás chicos que participaron la pasamos muy bien y no debería ser considerado como "algo malo". También está lo de usarle los cosméticos a mi hermana... pero eso está compensado porque ella me usa sin permiso el consolador nuevito que me regaló aquel señor tan bueno, a cambio de que lo estrenara con él. Por supuesto que tampoco me olvido de las puteadas de aquella noche, en plena calle, con aquella señora tan extraña que andaba casi en bolas y tenía bulto bajo la bombacha... todo porque me subí al auto de otro señor muy bueno que me pagó por chuparle el veneno a una viborita que se le había metido en la bragueta. No creo que haya sido nada tan terrible. En todo caso, ella era la que estaba enojada conmigo.

Yo les juro que soy un niño bueno. No seré ejemplar, pero hago lo posible por hacer siempre las cosas bien. Al menos es lo que dicen todos los chicos. Soy tan bueno con ellos que se pelean por venir a dormir en mi casa.

Por eso, este año le pido algunas cositas que no tienen que ver específicamente conmigo... pero sí.

Ojo que son cosas que, por lo que sé, solo lo pueden lograr los magos como ustedes.

1) Que el ser gay, lesbiana o trans deje de ser motivo para que nos insulten, nos ataquen, nos lastimen o nos maten.

2) Que mis padres, mis hermanos, mis hermanas y todos mis amigos y amigas me acepten como soy, con mis virtudes y mis defectos, tal como yo lo hago con ellos.

3) Que los gays, lesbianas y trans podamos formar nuestras propias familias, legalmente y a la vista de todos.

4) Que los gays, lesbianas y trans podamos adoptar hijos como cualquier otro ser humano, sin que por ello se piense que nuestro deseo es abusar de ellos o que, cuando sean grandes, van a tener necesariamente nuestra orientación sexual.

5) Que las chicas y chicos trans dejen de pagar con su vida la discriminación de la que son víctimas (incluso dentro de la misma comunidad GLTB) y que cada cual pueda elegir su identidad sin dejar de gozar del respeto de los demás.

6) Que las asociaciones GLTB hagan las paces y formen frente común contra la discriminación y la homofóbia.

7) Que suceda el milagro de que esa gente maravillosa, que llena los bares, discotecas y saunas, también llene los locales de las asociaciones para arrimar un poquito el hombro, que parece que los que trabajamos somos siempre los mismos.

8) Que se encuentre la vacuna contra el SIDA y que esté al alcance de todos. Sobre todo de los pobres del mundo, que son los que más padecen la enfermedad.

9) Que algún Tribunal Internacional defensor de los Derechos Humanos tenga los cojones para juzgar a los jerarcas del Vaticano y sus acólitos por crímenes de lesa humanidad, cometidos al condenar el uso del preservativo y propugnar la abstinencia como único método para evitar la expansión de la pandemia.

10) Que alguien me explique ¿qué les hemos hecho los gays, las lesbianas y toda la gente transgénero a los papas, obispos, imanes, ayhatolás y rabinos que nos tienen tanta inquina?

11) Que las divas que actúan en los pubs de ambiente se aprendan las letras de las canciones y el movimiento de los labios (a los de la cara me refiero) coincida con el audio.

Seguro que me olvido de algo. Pero ya se me acaba el tiempo y tampoco es cuestión de andar recargando las bolsas que acarrean año tras año con estas pelotudeces mías. Pero... si les queda espacio... si tienen ganas... voluntad... no sé... si les sobra por ahí alguna réplica a tamaño natural de Ricky Martin o de Brad Pitt (si es de carne y hueso y con "equipamiento completo" MEJORRRRR), me lo dejan en la cama. Prometo hacerme el dormido cuando lleguen y conformarme, en su defecto, con una copia de Rodrigo Guirao Díaz.



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Eso es todo por hoy. Desde las tórridas callecitas de la siempre misteriosa y tan mágica (como ustedes) Ciudad de Buenos Aires, se despide Víktor Huije, un cronista de su realidad que hoy piensa dejar los zapatos junto a la puerta, con el agüita y el pastito preparados para recibir mañana un hermoso regalo de Reyes.


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Novelas de Carlos Ruiz Zafón